02/12/76
"Los diferentes actos que provienen de la Santa Sede pueden darnos
motivo para tener una actitud de reserva sobre el juicio que debemos
formular sobre la anta Sede y el Papa. En este período postconciliar
es mejor seguirla Providencia que precederla. Prefiero esperar los
acontecimientos y a continuación Juzgarlos a la luz de la Fe
y de la Tradición, antes que precederlos. No quiero emitir
juicios precipitados; no es prudente".
18/03/77
"Si el Papa fuese apóstata, hereje o cismático,
según la opinión probable de algunos teólogos
(si fuese verdadera), el Papa no sería Papa y, por consiguiente,
estaríamos en la situación de Sede Vacante. Esta es
una opinión. No digo que no pueda tener algunos argumentos
en su favor, alguna probabilidad; pero no creo que sea la solución
que debamos tomar y seguir. Puede ser que en el futuro se juzgue este
período y se diga que hubo afirmaciones contrarias a la Tradición
y, por consiguiente, se declare que estos Papas no lo fueron. Pero
por el momento creo que sería un error seguir está hipótesis".
05/10/78
"¿Cuál debe ser nuestra actitud respecto del Papa?
Se bien que entre los tradicionalistas hay quienes tienen una tendencia
más radical que la mía y la que intento inculcarles,
pero esto no quiere decir que esté absolutamente cierto de
tener razón en la posición que adopto. Asumo una actitud
prudencial. Prudencia que espero sea la Sabiduría de Dios,
el Don de consejo, prudencia sobrenatural.
"Es en este orden que me ubico, más que en el orden puramente
teológico, puramente teórico. Pienso que Dios nos pide
no solamente tener las ideas claras desde el punto de vista teórico
y teológico, sino también en la práctica, cuando
las cosas son difíciles y delicadas desde todo punto de vista;
obrar conforme a una cierta sabiduría, a una cierta prudencia
que puede aparecer un poco en contradicción con ciertos principios,
no ser de una lógica absoluta.
"Sin embargo en muchos casos en la vida estamos obligados, más
que a seguir una lógica implacable, a comprender que hay otros
elementos que entran en juego además de la lógica pura
de los principios. Existe la lógica de la caridad, de la sabiduría,
de un conjunto de circunstancias que hay que tener en cuenta. Sise
aplicase siempre la lógica integral, se correría el
riesgo de ser muy duro y, en cierto modo, injusto, pues no se considerarían
suficientemente en ese caso las circunstancias.
"Nos encontramos en una situación real, práctica.
El problema se plantea: cómo puede suceder que, existiendo
las promesas que Nuestro Señor Jesucristo hizo de asistir a
su Vicario, al mismo tiempo ese Vicario pueda, por sí mismo
o por otros, corromper la fe de los fieles?
"Algunos insisten sobre el carácter de la asistencia al
Papa y que, por ende, él no puede equivocarse, luego hay que
obedecer: luego no tenemos derecho de discutir de ninguna manera lo
que hace o dice el Papa. Esta es una obediencia ciega, que tampoco
es conforme a la prudencia.
"Constatamos que cosas que nos son enseñadas, no están
en conformidad con lo que la Tradición nos enseña. Hay
una situación de hecho ante la cual nos encontramos. ¿Qué
debemos hacer? ¿Hay que concluir: luego, si el Papa nos enseña
algo contrario a la fe que nos ha sido ensenada, es ese Papa eventualmente
hereje? Es posible. No lo se. Si es hereje, ¿es todavía
Papa? ¿Es que un Papa puede ser hereje? Allí tienen
el trabajo de Xavier da Silveira que recoge todas las opiniones al
respecto. Caemos en hipótesis teológicas muy difíciles.
"Por otra parte, ¿es que el Papa ha cometido verdaderamente
una herejía formal, o simplemente ha dado la posibilidad a
la herejía de propagarse? Evidentemente, aquellos que razonan
de una manera muy lógica, sin considerar todos los matices
que hay en la realidad, la cual no está hecha de una lógica
implacable, concluyen precipitadamente en que luego no debemos obedecer.
-Cuestionarse en qué medida las promesas de Nuestro Señor
Jesucristo de asistir al Papa, dejan a éste la posibilidad
de realizar ciertos actos o decir ciertas cosas que, por su propia
lógica, hacen perderla fe a los fieles. En qué medida
son compatibles las promesas y la destrucción de la fe por
negligencia, omisión, actos equívocos, etc. Estando
dadas las dificultades en resolver todas estas cuestiones difíciles
y delicadas, yo no oso tranzar de una manera absoluta entre todas
estas opiniones, hipótesis. No me siento capaz puesto que no
conozco suficientemente las circunstancias que rodean los hechos del
Papa para determinar de una manera cierta que no tenemos Papa.
"En la práctica esto no tiene influencia sobre nuestra
conducta, porque rechazamos firmemente todo aquello que va contra
la fe, sin saber incluso quién es el culpable.
"Evidentemente, hay quienes dicen: usted no es lógico,
tendría que condenar esto y aquello, etc. La mía es
una actitud prudencial, de sabiduría práctica".
16/01/79
'Mientras no tenga la evidencia de que el Papa no sea Papa, tengo
la presunción por él. "No digo que no haya argumentos
que puedan poner una cierta duda. Pero es necesario tener la evidencia:
no es suficiente una duda, incluso si es válida. Si el argumento
es dudoso, no hay derecho a sacar conclusiones que tienen consecuencias
enormes. No se puede partir de un principio dudoso. Prefiero partir
del principio de que hay que defender nuestra fe. Este es nuestro
deber. Aquí no hay lugar a duda alguna. Conocemos nuestra fe.
Si alguien ataca nuestra fe, decimos ¡no! Pero de aquí
a decir enseguida que porque alguien ataca nuestra fe es herético,
luego no es más autoridad, luego sus actos no tienen ningún
valor... Atención, atención, atención... No nos
metamos en un círculo infernal del cual no sabremos cómo
salir. En esta actitud existe un verdadero peligro de cisma.
"No pretendo ser infalible; intento combatir en las circunstancias
actuales con toda la fe posible, con la oración y con el auxilio
de la gracia. Pero pienso que hay una línea de realismo, seguida
por la Fraternidad, de la cual no hay que salir o alejarse demasiado
bajo pena de dividir la Fraternidad".
25/01/79
"Quisiera responder a las objeciones que nos hacen actualmente
de una manera más viva y más penosa que nunca respecto
de los dos problemas que preocupan a todos, problemas graves: el de
la validez del Novus Ordo y el del Papa. (Fruto de estas conferencias
será el artículo aparecido en noviembre de 1979. Ver
más abajo). No es la primera vez que me hacen estas preguntas,
ni la primera que respondo: ya les hablé el 10/12/72, el 24102177
y el 20/01/78. (Resúmenes de estas conferencias fueron repartidos
a los seminaristas en su momento. No poseemos ni las conferencias
ni los extractos). Estas tres respuestas son prácticamente
idénticas. No creo poder decir que he tenido que cambiar de
opinión, de actitud; la actitud que debemos tener frente a
estos problemas.
"Esto me confirma. Se puede reformar el propio pensamiento. Sise
constata que uno se ha equivocado, no hay que dudar en cambiar; no
hay que empecinarse en un punto de vista, si se está persuadido
de que uno cometió un error. Es la simple ley del buen sentido
y de la fe. El error debe corregirse cuando es advertido. Cuando uno
se persuade de que ha cometido un error, debe corregirse. Gracias
a Dios, pienso haber juzgado de una manera tal que debo perseverar
en esa forma de pensar, a pesar de las objeciones que me hacen; incluso
si son penosas y provienen de nuestros amigos y de aquellos que fueron
cofrades y que creen tener el deber de atacarnos personalmente en
revistas, folletos, etc. Esas objeciones provienen de aquellos que
podríamos llamar "ultras"; y creen un deber el criticarnos
y llamarnos liberales porque queremos conservar esta manera de pensar
respecto de estos problemas".
08/11/79
Posición de Monseñor Lefebvre sobre la Nueva Misa y
el Papa, publicado en Roma N°- 67. En la parte referida al Papa
dice así:
"Pasemos a la segunda parte no menos importante: ¿Tenemos
realmente un Papa ó un intruso en la Sede de Pedro?
"¡Dichosos los que han vivido y muerto antes de hacerse
esta pregunta! Hay que reconocer que el Papa Paulo VI ha causado y
ocasionado un serio problema a la conciencia de los católicos.
Sin indagar ni conocer su culpabilidad en la terrible demolición
de la Iglesia bajo su Pontificado, no se puede dejar de reconocer
que aceleró las causas en todos los órdenes. Uno se
pregunta ¿cómo un sucesor de Pedro ha podido en tan
poco tiempo causar más males a la Iglesia que la revolución
de 1789?
"Hechos precisos como las firmas estampadas en el artículo
VII de la Instrucción concerniente al Novus Ordo Missae, como
también el documento de la `Libertad Religiosa son escandalosos
y dan ocasión para que algunos afirmen que ese Papa era herético
y que por su herejía dejó de ser Papa.
"La consecuencia de este hecho sería que la mayoría
de los cardenales actuales no lo serían, siendo además
ineptos para la elección de otro Papa. Los Papas Juan Pablo
1 y Juan Pablo 11 no habrían sido entonces elegidos legítimamente.
"Es entonces inadmisible rezar por un Papa que no lo es y llevar
tratativas con aquél que no tiene ningún título
para sentarse en la silla de Pedro. Como ante el problema de la invalidez
de la nueva misa, aquellos que afirman que no hay Papa, simplifican
demasiado los problemas. La realidad es más compleja.
"Si uno se pregunta si un Papa puede ser herético, descubre
que el problema no es tan simple como puede creerse. Sobre este tema;
el muy objetivo estudio de Xavier da Silveira muestra que un buen
número de teólogos piensa que el Papa puede ser hereje
como doctor privado, pero no como doctor de la Iglesia Universal.
Es necesario, entonces, examinar en qué medida el Papa Paulo
VI ha querido empeñar su infalibilidad en esos casos diversos
donde él ha firmado textos cercanos a la herejía, si
no heréticos.
"Hemos pues podido observar en esos dos casos, como en otros
muchos, que el Papa Paulo VI ha actuado mucho más como liberal
que adhiriéndose a la herejía, ya que, cuando se le
señalaba el peligro que corría; entregaba un texto contradictorio,
agregando una fórmula contraria a lo que él afirmaba
en el anterior, o redactando una fórmula equívoca, lo
que es propio del liberal, el cual es incoherente por naturaleza.
"El liberalismo de Paulo VI, reconocido por su amigo el cardenal
Danielou, es suficiente `para explicar los desastres de su Pontificado.
El Papa Pío IX, particularmente, habló mucho sobre el
católico liberal, que él consideraba como destructor
de la Iglesia. El católico liberal es una persona de doble
faz, en continua contradicción. Quiere mantenerse católico
y al mismo tiempo tiene el afán de agradar al mundo. Afirma
su fe con miedo de parecer demasiado dogmático y actúa
de hecho como los enemigos de la fe católica.
"Un Papa, ¿puede ser liberal y permanecer Papa? La Iglesia
siempre ha amonestado severamente a los católicos liberales.
No los ha excomulgado a todos. También aquí debemos
permanecer dentro del espíritu de la Iglesia. Debemos rechazar
el liberalismo, venga de donde venga, porque la Iglesia siempre lo
ha condenado con severidad por ser contrario al Reinado de Nuestro
Señor y en particular al Reinado Social.
"El alejamiento de los cardenales de más de 80 años
y los conciliábulos que prepararon los dos últimos Cónclaves
no tornan inválida la elección de esos Papas: inválida
es mucho afirmar, pero sí eventualmente dudosa. Mas la aceptación
unánime del hecho, posterior a la elección por parte
de los cardenales y del clero romano, basta para convalidarla elección.
Esta es la opinión de los teólogos.
"La cuestión de la visibilidad de la Iglesia es demasiado
importante para su existencia, como para que Dios pueda omitirla durante
décadas.
"El argumento de los que afirman la inexistencia del Papa pone
a la Iglesia en situación confusa. ¿Quién nos
dirá dónde está el futuro Papa? ¿Cómo
podría ser designado un Papa donde no hubiera más cardenales?
Este espíritu es un espíritu cismático, al menos
para la mayoría de los fieles, que se afiliarán a sectas
verdaderamente cismáticas como la del Palmar de Troya, la de
la Iglesia Latina de Toulouse, etc.
"Nuestra Fraternidad rechaza absolutamente compartir estos razonamientos.
Queremos permanecer adheridos a Roma, al sucesor de Pedro, pero rechazamos
su liberalismo por fidelidad a sus Antecesores. No tenemos miedo de
decirlo respetuosa pero firmemente, como San Pablo frente a San Pedro.
Por eso, lejos de rechazarlas oraciones por el Papa, aumentamos nuestros
rezos y suplicamos para que el Espíritu Santo lo ilumine y
lo fortalezca en el sostén y defensa de la fe.
"Por eso jamás he rechazado ir a Roma a su llamado o al
llamado de sus representantes. La Verdad debe afianzarse en Roma más
que en cualquier otro lugar. Pertenece a Dios, quien la hará
triunfar.
En consecuencia, no se puede tolerar en los miembros, sacerdotes,
hermanos, hermanas, oblatas de la Fraternidad Sacerdotal San Pío
X que rehúsen rezar por el Papa y que afirmen que todas las
Misas del Novus Ordo Missae son inválidas.
"Ciertamente sufrimos por esta incoherencia continua, que consiste
en elogiar todas las orientaciones liberales del Vaticano l1 y al
mismo tiempo tratar de atenuar sus efectos. Pero esto nos debe incitar
a rogar y a mantener firmemente la Tradición, pero no por eso
afirmar que el Papa no es Papa.
Para terminar, debemos tener el espíritu misionero que es el
verdadero espíritu de la Iglesia, hacer todo por el Reino de
Nuestro Señor Jesucristo según la divisa de nuestro
Santo Patrono San Pío X, 'Instaurare omnia in Christo', "instaurar
todo en Cristo", y sufrir como Nuestro Señor en su Pasión
para la salvación de las almas, para el triunfo de la Verdad.
"In hoc natus sum, dijo Nuestro Señor a Pilatos, ut testimonium
perhibeam veritati". "Yo he nacido para dar testimonio de
la Verdad".
Comentando este artículo, Monseñor
Lefebvre dijo:
"A partir
de estos hechos precisos, concluir que el Papa es hereje y que por
lo tanto no es más Papa, es ir un poco rápido en el
razonamiento. Basta leer el libro de da Silveira para comprobar que
es una cuestión discutida en la Iglesia entre los teólogos;
que no es una opinión clara. Pienso que la realidad es más
compleja que lo que imaginan quienes razonan así. Temo que
estos descuiden la teología moral y la ética y que razonen
de un modo puramente especulativo. La teología moral y la ética
nos enseñan a razonar y a juzgar según un contexto de
circunstancias que estamos obligados a examinar para juzgar sobre
la moralidad de un acto.
No puedo admitir que se rechace rezar por el Papa, porque significaría
que no hay Papa y sería entrar en una vía que haría
un daño considerable a los fieles. No puedo permitir que la
Fraternidad entre en una vía que desoriente completamente a
los fieles.
Quise escribir este artículo para que todos sepan, incluso
los fieles, cuál es la posición de la Fraternidad. Que
los fieles sepan que si alguno de nuestros sacerdotes predica que
no hay Papa, no predica en conformidad con lo que piensa la Fraternidad.
Espero que este artículo haga que cada uno entre en la línea
que creo en conciencia, delante de Dios, debo seguir. Creo necesario
hacer estas precisiones para permanecer dentro del espíritu
de la Iglesia".
Este artículo
es retomado por Monseñor Lefebvre en el capítulo XXI
de "Carta Abierta a los Católicos Perplejos" en donde
desarrolla el tema in extenso.
25/10-21/80
"A aquellos sacerdotes que no siguen las directivas que les dimos,
les he dicho que rompen con el espíritu de la Fraternidad,
que conducen a los fieles que les hemos confiado a una posición
que no es la nuestra, que si hay dificultades en las comunidades,
ellas no provienen de la actitud que nosotros tenemos, sino de la
actitud que ellos tienen y que no corresponde a la de la Fraternidad,
sino que es en definitiva una falta de fidelidad y de lealtad."
29/06/82
(Publicado en Roma 76)
"(...) Ved las consecuencias de aquellos que se escandalizan
de la realidad, de la Verdad. Yo haría aquí una comparación
con la Iglesia de hoy. Nos hemos escandalizado, sí, verdaderamente
escandalizado, de la situación de la Iglesia. Pensábamos
que la Iglesia era realmente divina, que nunca podía equivocarse
y que nunca podía engañarnos.
"Yen verdad es así. La Iglesia es divina; la iglesia no
puede perder la Verdad; la Iglesia custodiará siempre la Verdad
eterna. Pero también es humana, y mucho más humana que
Nuestro Señor Jesucristo: Nuestro Señor no podía
pecar, era el Santo, el Justo por excelencia.
"La Iglesia es divina, verdaderamente divina, nos proporciona
todas las cosas de Dios (particularmente la Santa Eucaristía),
cosas eternas que jamás podrán cambiar, que harán
la gloria de nuestras almas en el Cielo. Sí, la Iglesia es
divina, pero también es humana. Está sostenida por hombres
que pueden ser pecadores, que son pecadores y que, si bien participan
en cierta manera de la divinidad de la
Iglesia, -como el Papa, por ejemplo, por su infalibilidad, por el
carisma de la infalibilidad participa de la divinidad de la Iglesia,
no obstante seguir siendo hombre- siguen siendo pecadores. El Papa,
salvo en el caso en que usa su carisma de infalibilidad, puede equivocarse,
puede pecar.
"No tenemos por qué escandalizarnos y decir, como algunos,
al estilo de Arrio, que no es Papa. Así decía Arrio:
'No es Dios, no es verdad. Nuestro Señor no puede ser Dios'.
"También nosotros nos sentimos tentados de decir:' No
es Papa, no puede ser Papa si hace lo que hace'.
0 si no, en cambio, como otros que divinizarían a la Iglesia
al punto de que todo sería perfecto en Ella, podríamos
decir: 'No es cuestión de hacer algo que se oponga a lo que
viene de Roma, porque todo es divino en Roma y debemos aceptar todo
lo que de allí venga'. Quienes así dicen proceden como
aquellos que decían que Nuestro Señor era de tal manera
Dios que no le era posible sufrir, sino que todo aquello era apariencia
de sufrimiento, que en realidad no sufría, que en realidad
Su Sangre no manaba, que no eran sino apariencias las que impresionaban
los ojos de quienes Lo rodeaban, pero no una realidad. Lo mismo sucede
hoy en día con algunos que siguen diciendo: 'No, nada puede
ser humano en la Iglesia, nada puede ser imperfecto en la Iglesia'.
También esos se equivocan. No admiten la realidad de las cosas.
¿Hasta dónde puede llegarla imperfección de la
Iglesia, hasta dónde puede llegar-diría yo-el pecado
en la Iglesia, el pecado en la inteligencia, el pecado en el alma,
el pecado en el corazón y en la voluntad? Los hechos nos lo
muestran.
"Hace un momento les decía que nunca nos habríamos
atrevido a colocar en labios de Nuestro Señor las palabras:
'Díos mío, Dios mío, ¿por qué me
has abandonado?'. Pues bien, tampoco nunca habríamos pensado
que el mal, que el error, pudieran penetrar en el seno de la Iglesia.
Ahora vivimos esa época: no podemos cerrar los ojos. Los hechos
nos aparecen ante los ojos y no dependen de nosotros. Somos testigos
de lo que sucede en la Iglesia, de todo lo espantoso que ha ocurrido
a partir del Concilio, de la ruinas que se acumulan día tras
día, año tras año en la Santa Iglesia. A medida
que pasa el tiempo, más se extienden los errores y más
pierden los fieles la fe católica. Una encuesta hecha recientemente
en Francia indicó que nada más que dos millones de franceses
son todavía verdaderamente católicos en la práctica.
"Estamos llegando al fin. Todo el mundo caerá en la herejía.
Todo el mundo caerá en el error porque, como decía San
Pío X, hay clérigos que se han infiltrado en el interior
de la Iglesia y la han ocupado. Han difundido los errores gracias
a los puestos claves que ocupan en la Iglesia.
Ahora bien, ¿estamos obligados a seguir el error porque nos
venga por vía de autoridad? Así como no debemos obedecer
a padres indignos que nos exijan hacer cosas indignas, tampoco debemos
obedecer a los que nos exijan renegar de nuestra fe y abandonar toda
la Tradición. Eso está fuera de discusión Ciertamente,
es un gran misterio esa unión de la divinidad con la humanidad.
"La Iglesia es divina, y la Iglesia es humana hasta qué
punto las fallas de la humanidad pueden afectar, me atrevo a decir,
la divinidad de la Iglesia, sólo Dios lo sabe. Es un gran misterio.
Comprobados los hechos, debemos enfrentarlos y nunca debemos abandonar
la Iglesia, la Iglesia Católica Romana; nunca debemos abandonarla,
ni abandonar nunca al sucesor de San Pedro, pues por su intermedio
estamos unidos a Nuestro Señor Jesucristo. Pero si, por desgracia,
arrastrado por vaya a saber qué idea o formación o presión
que sufriese, o por negligencia, nos abandona y nos arrastra por caminos
que nos hacen perder la fe, entonces, no debemos seguirlo. Aunque
reconozcamos que es Pedro y que si habla con el carisma de la infalibilidad
debemos aceptarlo; pero cuando no hable con el carisma de la infalibilidad
bien puede equivocarse, desgraciadamente. No es la primera vez que
sucede una cosa así en la historia.
"Nos sentimos profundamente perturbados, profundamente mortificados,
nosotros quienes tanto amamos a la Santa Iglesia, quienes la hemos
venerado, quienes la veneramos siempre. Por eso existe este seminario,
por amor a la Iglesia Católica Romana, y por eso existen todos
los seminarios. Nos sentimos profundamente heridos por amor a nuestra
Madre, al pensar que, por desgracia, sus servidores ya no la sirven,
e incluso la traicionan. Debemos orar, debemos sacrificarnos, debemos
permanecer como la Virgen María, al pie de la Cruz; no abandonar
a Nuestro Señor Jesucristo, aunque, como dice la Sagrada Escritura,
'Era como leproso' sobre la cruz. Pues bien: la Virgen María
tenía fe y detrás de esas llagas, detrás del
corazón traspasado, veía a Dios en su Hijo, su Divino
Hijo.
"Nosotros también, a través de las llagas de la
Iglesia, de las dificultades, de la persecución que sufrimos,
inclusive por parte de aquellos que ostentan autoridad en la Iglesia,
no la abandonamos, amamos a nuestra Santa Madre Iglesia y seguiremos
sirviéndola a pesar de las autoridades, si fuera necesario.
A pesar de esas autoridades que, equivocadamente, nos persiguen, sigamos
nuestro camino: queremos conservar la Santa Iglesia Católica
Romana, queremos continuarla y la continuaremos por el Sacerdocio,
por el Sacerdocio de Nuestro Señor Jesucristo, por los verdaderos
sacramentos de
Nuestro Señor Jesucristo, por su verdadero catecismo. (...)
09/82
Actas del Capítulo General: Extractos de los Principios y Directivas
de la Acción Pastoral de la Fraternidad Sacerdotal San Pío
X, en la situación actual de la Iglesia.
(Publicados en la Revista Roma, N° 78) -Vuestra resistencia os
opone al mismo Papa, y os pone en una grave desobediencia.(...)
"La corrupción de las ideas en la Curia Romana es tal,
que algunos de sus miembros se arrogan derechos ilegítimos,
especialmente la Secretaría de Estado.
"Roma está invadida por los modernistas. Ante este estado
de cosas, del cual difícilmente puedan hacerse una idea exacta
aquellos que no han frecuentado la Curia Romana, los defensores de
la Tradición se dividen. Unos dicen: los actos de Roma, firmados
o llevados a cabo por el Papa, son tan malos que el Papa no puede
ser un Papa legítimo, es un intruso. Por lo tanto, no hay Papa,
la Sede está vacante.
"Los otros afirman: el Papa no puede firmar decretos destructores
de la fe, por lo tanto estos decretos son aceptables y hay que someterse
a ellos. La Fraternidad no acepta ni una ni otra de estas dos soluciones.
Apoyada sobre la historia de la Iglesia y sobre la doctrina de los
teólogos, piensa que el Papa puede favorecer la ruina de la
Iglesia escogiendo y dejando actuara malos colaboradores, firmando
decretos que no comprometen su infalibilidad y que causan un daño
considerable a la Iglesia.
"Pensamos que Dios puede permitir que la Iglesia sea afligida
por esta desgracia. En consecuencia, rezamos por el Papa, pero rechazamos
seguirlo en sus desviaciones sobre la libertad religiosa, el ecumenismo,
el socialismo y en la aplicación de reformas dañinas
para la Iglesia.
"Nuestra desobediencia aparente es la verdadera obediencia a
la Iglesia y al Papa en cuanto sucesor de Pedro y en la medida que
continúe manteniendo al Tradición"
03/86
(Fiesta de Pascua)
"Nos encontramos verdaderamente frente a un dilema gravísimo,
que creo no se planteó jamás en la Iglesia: que quien
está sentado en la Sede de Pedro participe en cultos de falsos
dioses; creo que esto no sucedió jamás en toda la historia
de la Iglesia.
`¿Que conclusión deberemos quizás sacar dentro
de algunos meses ante estos actos repetidos de comunicación
con falsos cultos? No lo sé. Me lo pregunto. Pero es posible
que estemos en la obligación de creer que este Papa no es Papa.
No quiero decirlo aún de una manera solemne y formal, pero
parece, sí, a primera vista, que es imposible que un Papa sea
hereje pública y formalmente".
12/88
(Conferencia a los seminaristas de Flavigny, publicada por Fideliter
N°- 68). 'Afortunadamente la Fraternidad no está sola.
Con los dominicos, las dominicas, los capuchinos, etc., ella continúa
la Iglesia. No decimos, como pretenden hacernos decir, que no hay
más que la Fraternidad. Estamos con todos aquellos que quieren
continuar la Iglesia Católica conforme a lo que los Papas han
enseñado siempre durante veinte siglos hasta el Vaticano 11.
La Fraternidad no es un partido, ni una secta aferrada a un folklore.
No se trata de esto. La situación es mucho más grave.
No es solamente la liturgia lo que queremos defender. Los problemas
de fe son todavía más importantes. Podríamos
haber adoptado muchas actitudes, y especialmente aquella de una oposición
radical: el Papa admite ideas liberales y modernistas, luego él
es herético, por lo tanto no es más Papa. Es el sedevacantismo.
Se terminó, no se considera más a Roma. Los cardenales
elegidos por el Papa no son cardenales; todas la decisiones tomadas
son nulas.
Personalmente siempre he pensado que se trataba de una lógica
demasiado simple. La realidad no es tan simple. No se puede tachar
a alguien de ser hereje formal tan fácilmente. Es por este
motivo que me pareció que debía permanecer en esta posición,
y conservar un contacto con Roma, pensar que en Roma había
un sucesor de Pedro. Un mal sucesor, ciertamente, y al cual no hay
que seguir porque tienen ideas liberales y modernistas. Pero está
allí, y en la medida en que pudiese convertirse tenemos el
derecho de oponernos públicamente a las autoridades cuando
proclaman y profesan dichos errores".
|