Las
herejías del Camino Neocatecumenal
Padre Enrico Zoffoli
Muchos
católicos ven en este movimiento una manera legítima
de servir a Dios y a la Iglesia, de satisfacer un cierto sentimiento
religioso. Pero, ¿cuáles son las verdaderas doctrinas
del Movimiento Neocatecumenal? El P. Zoffoli, teólogo italiano
pasionista estudió durante varios años los documentos
oficiales del Camino y presentó sus conclusiones a varios
obispos, cardenales e incluso al Papa, recibiendo como respuesta
"silencio, desconfianza y hostilidad". Publicamos aquí
la parte doctrinal de su libro "Catequesis neocatecumenal y
ortodoxia del Papa", que esperamos podrá esclarecer
mucho a los católicos
Refiriéndome
al Camino neo-catecumenal, el término ´herejías´
puede hacer sonreír a algunos e indignar a otros, pues muchos
-en la Iglesia- me juzgarán demasiado alarmista e imperdonablemente
ofensivo. Mas, por desgracia, esto corresponde a una realidad que
someto a la reflexión de todos; pidiendo particular atención
a los párrocos, obispos y sobre todo al Papa.
ORDEN
SAGRADO,
SACERDOCIO, JERARQUÍA.
a)
La verdadera Iglesia de Jesucristo sería solamente la de
los tres primeros siglos, después de los cuales -de Constantino
en adelante-, institucionalizándose, se habría corrompido,
hasta que después de 1600 años habría reaparecido
con el Concilio Vaticano II. Por tanto, durante un largo periodo,
Jesús no habría cumplido su promesa de permanecer
junto a su Iglesia todos los días, hasta el fin de los tiempos,
y por consiguiente asistirla contra los poderes de las tinieblas
(Mt. 28,20; 16,18).
b)
De aquí se deduce que veinte Concilios ecuménicos,
desde el de Nicea (325) hasta el Vaticano I (1870), no habrían
enseñado nada definitivamente verdadero e indiscutible; la
gloriosa multitud de todos los Padres de la Iglesia, desde principios
del siglo IV en adelante, seguidos por los mayores teólogos
de la Edad Media y los innumerables santos formados en su escuela,
no serían dignos de estudio ni de admiración por haber
sido reconocidos y aprobados por el Magisterio de una
Iglesia lánguida, corrompida, infiel al mensaje de su Fundador.
Su traición vendría dada por la historia, espíritu,
definiciones dogmáticas y reformas promovidas por el Concilio
de Trento.
c)
La Iglesia no habría sido fundada por Jesucristo como su
único rebaño: “La misión de la Iglesia
no es hacer que todos entren para formar parte de ella jurídicamente...”.
Ella no sería por tanto “la única tabla
de salvación que todos deben alcanzar para salvarse”.
No se le puede atribuir una estructura jurídica como componente
necesario de su naturaleza: su índole sería esencialmente
carismática.
d)
Todo esto es lógico si, como se sustenta:
1. El “sacrificio” es un residuo del culto pagano,
“en la Eucaristía no hay ninguna ofrenda”,
La Misa no es un “sacrificio”.
2. En la Iglesia no hay un sacerdocio ministerial esencialmente
superior al común de todos los bautizados; luego
no tiene sentido la Orden sagrada que le confiere,
distinguiendo al clero del laicado.
3. Mas, si no hay una jerarquía, nadie en la Iglesia
posee y puede ejercer el triple poder de gobierno, santificación
y magisterio, por lo que en ella no hay ni superiores
ni súbditos: la igualdad seria universal y total, porque
es sociedad esencialmente democrática, como la civil,
en la que el pueblo es soberano. Así pues:
* si en la Iglesia no hay ningún poder de jurisdicción,
su gobierno es ilegítimo, sus leyes no son obligatorias,
e injustificadas son sus sanciones...,
* si en la Iglesia no hay un divino poder de santificación,
vanos son todos los actos de culto, sin eficacia ninguna las funciones
del sacerdocio, inútiles los sacramentos, y por fin nula
su función en la sociedad civil...;
* si en la Iglesia no hay ningún poder de Magisterio
(sobre todo infalible), es completamente arbitrario definir
de modo absolutamente cierto e irrevocable verdades de fe y normas
de vida moral. Así que lo que se enseña en ella es
solamente opinable y siempre discutible y en consecuencia:
- el Cristianismo no sería una religión divinamente
inspirada,
- estaría entre las demás religiones, más o
menos dignas de respeto, nada más,
- injustificado sería el rigor con el cual la Iglesia definió
y rechazó como heréticas todas la doctrinas incompatibles
con su fe..., alegando y reivindicando una dignidad y una misión
superiores a las de la sociedad civil...
e)
Estas son las consecuencias que se derivan del repudio de las Ordenes
sagradas, del Sacerdocio Ministerial, del Sacrificio. Ahora
bien, negado el Orden sagrado, el rechazo de la estructura
jerárquica de la Iglesia incluye diáconos, presbíteros,
obispos y especialmente el Papa, reducidos a su simple condición
de comunes “ciudadanos”, sin ninguna autoridad, lugar
ni privilegio..., e intrusos culpables por haber pretendido, durante
milenios, una fe y un respeto que no merecían, los seglares
tendrían toda la razón para rebelarse contra la Iglesia...
f)
En resumen, los dirigentes del camino neo-catecumenal varias
veces al año organizan peregrinaciones a la tumba de San
Pedro, ya que así:
- honran en el Apóstol al primero de los Papas de la
Iglesia Primitiva, idea muy querida de los protestantes,
Iglesia desaparecida con la “Paz constantiniana”,
y -no se sabe cómo- resucitada con el Vaticano II,
- se niegan a venerar en él al Vicario de Cristo, o sea al
“Obispo de los Obispos” que tiene la plenitud del Sacerdocio
Ministerial.
- Luego los dirigentes del C.N. (no digo “los fieles neocatecumenales”,
ignorantes y de buena fe) reconocen en Juan Pablo II no al
Sumo Pontífice, Jefe visible de la Iglesia Católica,
sino a una eminente personalidad del mundo civil, un poder humano
de altísimo prestigio, ante quien pretenden presentarse como
enviados, representantes, precursores, hijos predilectos, en cuanto
que le atribuyen al Papa la misma doctrina de ellos, porque se sienten
plenamente autorizados para hablar con autoridad propia y entonces
no falta ya nada par sentenciar a muerte al Papado y a su Magisterio.
Es
justamente la ruina de la Iglesia Jerárquica, según
un plan verdaderamente diabólico promovido hace siglos por
la Masonería, empeñada en desestabilizar el Cristianismo
como Religión positiva, divinamente inspirada.
DIOS
Y EL HOMBRE.
a)
El Dios de Kiko y Carmen no es el Dios bíblico, el de la
tradición de los Padres y el del Magisterio, a quien se dirige
esta oración: “Dios, a Quien la culpa ofende y
la penitencia aplaca...”. Una ex-catecumenal de Rovigo
me confirmó que: su catequista le explicó que es “soberbio”
quién afirma haber ofendido a Dios pecando.
Lo
equivoco es grosero. La escuela neo-catecumenal no llegó
todavía a entender que Dios -Acto Puro, Felicísimo,
Impasible, puede ser ofendido realmente por la negación,
por la rebeldía, por el ultraje o por la indiferencia...
de la criatura que, con su actitud, falla en el deber de reconocer
el absoluto dominio de Dios y su total dependencia hacia Él.
El pecador turba el orden objetivo de la verdad y de
la justicia, en cuanto intenta con su presunción substraerse
a Dios (¡aquí tienen la ofensa hecha a Dios!), se
perjudica realmente sólo a sí mismo...
b)
La teodicea Kikiania, negando el pecado como ofensa a Dios, cae
en el error del viejo deísmo que separa y rechaza toda relación
de Dios con el hombre y del hombre con Dios. Se trata de un Dios
no solamente transcendente sino también distante que dejando
al hombre libre, le consiente vivir como si Él no existiera.
c)
Si el hombre pecando no ofende a Dios, tampoco contrae con Él
el deber de reparación... esto es suficiente para excluir
la necesidad de algún sacrificio expiatorio. Pero aún
hay más.
d) El hombre -según la doctrina neocatecumenal-
está constreñido a pecar, o sea,
no puede dejar de hacer el mal; su naturaleza está tan dañada
que no le permite hacer el bien, por lo que es inútil cualquier
tipo de esfuerzo que haga para corregirse...
e)
La conversión consiste únicamente en el
reconocimiento -también público- de las culpas
cometidas y la confianza en el poder salvifico de Cristo resucitado...;
no en el pesar de haber ofendido a Dios, con propósito
de enmendarse, utilizando los mejores medios para conseguir la propia
purificación.
f)
No se conoce una gracia capaz de estimular a la conversión,
teniendo como fin la regeneración del pecador, haciéndolo
renacer hasta transformarlo en un auténtico hijo adoptivo
de Dios para llevarlo así a la intimidad con Él,
que es preludio de la vida eterna.
g)
De allí se sigue que la santidad no es posible,
con lo cual es incomprensible el culto a los Santos y a María
Santísima.
JESUCRISTO
a)
Jesús no operó la Redención.
El Vaticano II renovó la teología a tal punto que
“no se ha hablado más de la Redención...”
Mas para ser esto verdad habría que tener en cuenta lo siguiente:
1º. El hombre no tenía ninguna necesidad de redención,
no habiendo podido pecar (porque -como lo enseña Kiko-, “constreñido
a pecar”, el pecado no es una acción libre);
2º. Cristo no tenía nada que expiar con su Sacrificio,
precisamente porque el hombre no ofendió a Dios,
el cual no puede por tanto exigir ninguna reparación.
b)
Él redimió al hombre, no eliminando las consecuencias
del pecado, en cuanto ofensa a Dios y por tanto reconciliándole
con El al merecer la gracia de la penitencia...; sino sólo
liberándole de la muerte en virtud de su Resurrección,
como si el único verdadero mal fuera la muerte y no el voluntario
rechazo de su amor.
c)
Jesús, muriendo, no se habría ofrecido como Víctima
por los pecados del mundo, para satisfacer la justicia de Dios
y redimirnos de todos los males de la vida presente y futura.
d)
El catecismo neocatecumenal ignora el mérito infinito de
su Ofrenda cruenta como supremo acto de amor al Padre y a los hermanos.
e)
La salvación es atribuida a la Resurrección
de Cristo, no a su Pasión y Muerte, que
-conforme a todas las fuentes de la Revelación y a la unánime
tradición del Magisterio- es la única causa
meritoria de su propia Resurrección y de todos nuestros
bienes espirituales y eternos.
f)
“Jesucristo no es de hecho ningún ideal de vida
(...); no vino para darnos el ejemplo y enseñarnos a cumplir
la ley”. Si así fuese la Iglesia docente no tendría
ningún “modelo” de vida cristiana que proponer
a los fieles. Su moral no diferiría de todas las otras pensadas
por el hombre: agnósticas, relativistas, contradictorias.
Y finalmente no pudiendo proponer la imitación de Cristo,
no muestra la única “vía” que conduce
a la salvación y a la santidad, por la que seremos reconocidos
por el Padre para participar de su felicidad.
LA
EUCARISTÍA
a)
Negando el Sacrificio de la Cruz Kiko se niega a reconocer
también el del Altar, el Sacrificio eucarístico,
por lo que recrimina a quien ve en la Misa a “Alguien que
se sacrifica, esto es Cristo”. En efecto, el enseña
que “en la Eucaristía no hay ninguna Ofrenda”.
b)
La Misa sería “el sacramento del paso de Jesús
de la muerte a su resurrección...” por tanto, “una
proclamación, un anuncio de la Resurrección de Jesucristo
de entre los muertos”.
c)
Siguiendo a Lutero Kiko considera la Misa solamente como un “sacrificio
de alabanza, un gozo perfecto de comunicación con Dios
a través de la Pascua del Señor”. Por el contrario
los Papas manteniendo las trazas de la gran Tradición católica,
mantienen que “el sacrificio ofrecido en la Eucaristía
no es (...) un simple sacrificio de alabanza: es un sacrificio expiatorio
o “propiciatorio”, como lo declaró el Concilio
de Trento (DS. 1753), ya que en éste se renueva el propio
sacrificio de la Cruz, en la que Cristo expió por todos y
mereció el perdón de las culpas de la Humanidad”
(Audiencia general, 15.5.1983).
*
* *
a)
Rechazando el sacrificio eucarístico Kiko no acepta el prodigio
de la transusbstanciación, que le condiciona esencialmente...
b)
Luego no hay una verdadera, real y substancial presencia
de Cristo, por la transformación del pan y del vino, después
de la consagración. “La Iglesia católica
se hace obsesiva en cuanto a la presencia real”. “Lo
importante -subraya Kiko- no está en la
presencia de Jesucristo”. “Si Jesucristo hubiese
querido la Eucaristía para permanecer allí, se hubiera
hecho presente en una piedra, lo que no estaría nada mal”.
c)
Por eso “estamos (los neocatecumenales) más cerca de
muchos protestantes que de algunos católicos...”, o
sea, de todos los verdaderos fieles al Magisterio...
*
* *
a)
No reconocida como “Sacrificio” la Misa se reduce a
un banquete fraternal, lo que exige solamente
una mesa y no un altar.
El pan y el vino permanecen substancialmente inmutables, y se cambian
en un mero símbolo de la presencia e influencia salvifica
de Cristo resucitado, que “es una realidad viva que constituye
la Pascua y arrastra a la Iglesia”; su presencia “es
un carro de fuego que viene a arrastrarnos en dirección a
la gloria”.
b)
Recusado el “sacerdocio ministerial”, es “la
Iglesia entera la que proclama la Eucaristía”,
esto es, que celebra el banquete. “No puede haber una
Eucaristía sin asamblea. Es la asamblea entera la que celebra
la fiesta de la Eucaristía, porque la Eucaristía es
la exaltación de la asamblea humana en comunión...”.
“Es de esta asamblea de donde brota la Eucaristía..”.
c)
Negada la transubstanciación, hay
que observar lo siguiente:
1º.
Los fragmentos del “Pan consagrado” no contienen a Cristo
y, sobre todo después del convite eucarístico, ya
no “simbolizan” su presencia. Estos mismos cayendo de
la mesa, no deben preocupar a nadie, porque “no se da
importancia a las migas o cosas de este tipo”.
2º.
Negada la presencia real el culto eucarístico no tiene sentido.
Por esto Kiko se lamenta de que “transformemos la Eucaristía
en el divino prisionero del sagrario...”.
3º.
No tolera “exposiciones”, “procesiones”,
“adoraciones”, “genuflexiones”, “devociones
eucarísticas”.
d) Rechaza la “reparación” por
la razón expuesta anteriormente, como condena también
el “sacrificio”; la reparación es excluida, sobre
todo si está relacionada con el culto al Sagrado Corazón.
e)
Kiko esta convencido de que el ecumenismo promovido por el Vaticano
II encaminó a la Iglesia para suprimir las divergencias
que, a propósito del misterio eucarístico, separan
a la Iglesia católica de las sectas protestantes: “Todos
juntos nos sentaremos sobre la piedra angular, sobre la roca en
la que no existen divisiones...”
SACRAMENTOS
Y VIDA CRISTIANA
La
catequesis neocatecumenal, rechazando el sacerdocio ministerial,
excluye del conjunto de los sacramentos no solamente el Orden
sagrado sino también la Eucaristía y
la Penitencia, identificada ésta con el Bautismo,
en contra del Magisterio y anatema del Concilio de Trento (DS. 1702).
A propósito de la Penitencia es conveniente reflexionar sobre
las siguientes posiciones teológicas de Kiko y Carmen:
a)
“La Iglesia primitiva no tuvo la confesión (...) como
nosotros la tenemos”. “La Iglesia primitiva no tiene
ninguna manifestación explícita del sacramento de
penitencia que no sea el bautismo...”.
b)
“La conversión no es un arrepentirse del pasado...”
En efecto, si el pecado no es posible (como lo demostré
antes), tampoco lo es el arrepentimiento. La conversión no
sería un hecho personal y voluntario de correspondencia del
individuo a los estímulos de la gracia, porque su “valor
esencial (...) es el comunitario y eclesial”,
siendo “la Iglesia quien comunica y conduce a la conversión”.
En suma, el pecado tendría “una dimensión
social, nunca individual”.
c)
“Lo importante no es la absolución”. También
esto es lógico, si no hay un sacerdote válidamente
“ordenado”, como único ministro de la penitencia
y del perdón de Dios. De hecho, “el valor
del rito no se encuentra en la obsolución, puesto que estamos
ya perdonados en Jesucristo”.
Y más expresivamente: “El perdón -en la Iglesia
primitiva- no era una absolución sino una reconciliación
con toda la comunidad, mediante la señal de readmisión
en la asamblea en un acto litúrgico eclesial”.
Esto es comprensible si se piensa que el “ofendido”
no es Dios, sino -como se supone- la comunidad, la única
por tanto que puede perdonar y absolver.
d) A Kiko le hace “casi reír pensar
que es necesaria solamente la atrición, si te vas a confesar,
y la contrición, si no te confiesas...” Es evidente
la perversión respecto a la doctrina de Trento (DS. 1677-8;
y can. 5, ib. 1705).
e)
En contra de la historia de los orígenes y de la catequesis
de los Padres, se afirma que no es antes del siglo VI que cuando
“empieza a ser necesario decir los pecados”.
Esto es falso.
f)
Se acusa al Concilio de Trento de enseñar que igualmente
los pecados veniales (definidos por Kiko como “tonterías”)
son materia suficiente de confesión; de haber generalizado
“la forma de confesión privada, medicinal
y de devoción”; de haber propuesto “la confesión
como medio de santificación personal...”.
g)
Se atribuye a los franciscanos y dominicos la culpa de haber propagado
“por todas partes la confesión privada como
una devoción...”. Kiko, por consiguiente, no tolera
la confesión hecha “para la santificación
personal...” San Carlos Borromeo es condenado por haber
puesto “los confesionarios por todas partes (...), con detalles
incluso sobre la rejilla”, por lo que “muchas cosas
que Lutero decía tenían su fundamento...”.
h)
En suma, con el Concilio de Trento “todo queda estancado”;
éste representa un retroceso en la vida de la Iglesia, en
cuanto ésta -según desea Kiko- “camina en
dirección a visiones sociales y comunitarias del pecado”,
incluso sabiendo que el Vaticano II y los Papas que le siguieron
permanecen tenazmente fieles a la doctrina de siempre en lo que
concierne el sacramento de la penitencia (Cf. Cod. de Derecho Can.,
959-991).
*
* *
a)
La vida de los neocatecumenales no se puede llamar “cristiana”,
porque no está inspirada en Cristo, por ellos ignorado como
supremo modelo, que sus verdaderos fieles siempre sentirán
el deber de imitar.
b)
El “Camino neocatecumenal” no es un verdadero
Camino por lo siguiente:
1º. Por estar desprovisto de un punto de partida,
que no puede ser otro que la conversión, esto es,
el arrepentimiento de las culpas cometidas, el propósito
de enmendarse y hacerse violencia a si mismo en la lucha contra
todas las inclinaciones pecaminosas.
2º. Por estar desprovisto de un punto de llegada o meta
última que alcanzar, que es la santidad del propio estado.
Según Kiko, “el hombre no puede hacer el
bien” “está profundamente tarado. Es carnal”,
“quedó esclavo del Maligno”. “No puede
sino robar, pelear, tener celos, envidias, etc. No puede
hacer otra cosa. Y no tiene culpa de eso...” “No
se adelanta nada con discursos ni con decir: “¡Sacrificaos,
quereos bien, amaos!”. Y si alguien lo experimenta, se convierte
en el mayor fariseo...” Precisamente como decía Lutero:
“¡Confórmate con lo que eres, ángel
fallado, criatura abortada. Tu tarea es hacer el mal, pues tu ser
es malvado!”... Luego, “el Camino” parte
de la nada y tiende a la nada.
c)
Esto es de tal forma cierto que todos los esfuerzos son inútiles
si el hombre pretende evitar el pecado: “El hombre peca
porque no puede hacer otra cosa, porque es esclavo del pecado”.
Por otro lado: “Que nadie se engañe, quien peca es
el demonio. Porque, si alguien peca, es porque el demonio
está en él...”.
d)
Pesimista es la concepción de los valores humanos, si la
vida, el trabajo, la familia son tenidos como “ídolos”.
e)
Jesús habría mandado odiar a padres y familiares,
no se habría limitado a prohibir que les prefiriésemos
a El. Una exégesis más profunda -según Kiko-
dice que la palabra es “odiar”, que las otras traducciones
no son exactas. Esta es la traducción de la Biblia de
Jerusalén... “La cual, sin embargo, dice lo contrario:
“Hebraísmo. Jesús no exige odio, pero desapego
completo e inmediato...” (Lc, 14, 26).
f)
La ética social de los neocatecumenales considera obligatoria
para todos -según el evangelio interpretado por Kiko- la
“comunión de los bienes”. “Nosotros
no podemos engañaros. Yo no inventé la catequesis
sobre los bienes. Leí todo lo que el Evangelio dice sobre
las riquezas: Que no digo eso para las hermanas o religiosas...”.
g) Sobre la pobreza evangélica el problema
se complica:
Tiene que vender sus propios bienes solamente el “catecúmeno”,
que todavía no es cristiano (aunque sabemos que está
¡“bautizado”!); “El Señor te invita.
¿Que tienes que hacer en este tiempo? Te lo está diciendo
a ti. Te lo decimos: vender tus bienes...” Ahora bien, a tal
venta están obligados solamente los catecúmenos, que
todavía no son cristianos, no habiendo recibido el bautismo...
“Estas palabras no son para los cristianos, están dirigidas
a los catecúmenos, todo esto está escrito para catecúmenos...”.
Por
el contrario “...un cristiano verdadero, una persona transformada
por Jesucristo puede tener dinero; no se trata, pues, de ser pobres,
que tengamos que ser expoliados: el cristianismo no es un estoicismo...”
Kiko
asegura: “Alguien puede pensar (...) que lo que Jesucristo
quiere es que seamos pobres, que nos atormentemos. Esto está
en un contexto de religiosidad natural (1)
. En todas las religiones la pobreza es una señal de pureza.
Y la riqueza una señal de impureza. Esto es un sentimiento
natural que todos nosotros tenemos...”
“En
la Edad Media, cuando el Cristianismo se encuentra en la cumbre
de la religiosidad natural, si San Francisco de Asís no se
presenta con un sayal desgarrado, ni su padre le escucha. Si
Jesús hubiese vivido en la época de San Francisco,
le hubieran tirado tomates, porque era un comilón y un bebedor,
siempre rodeado de libertinos, porque no ayunaba, vivía espléndidamente,
porque no se sacrificaba...”
“Dentro
de la religiosidad natural, en este mundo, es necesario atormentarse
para alcanzar el del más allá. Pero esto no es el
Cristianismo. Jesús no te dice vender tus bienes para
que, sacrificándote en esta vida, alcances el Cielo...”.
“No
se trata de ser pobre...”. El Señor quiere que seamos
libres, que usufructuemos el dinero, que seamos reyes del mundo...”
El léxico del Evangelio ignora y en otra parte condena un
lenguaje de este genero. Kiko, que se confiesa “cristiano”,
o sea bautizado, debería también haber leído
a S. Pablo: “Por el bautismo somos, por tanto, sepultados
junto a El en la muerte...” (Rm. 6, 4); “Estáis
muertos, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios
(...) Mortificad vuestros miembros terrenos” (Col
3, 3.5). De hecho, “Los que son de Cristo Jesús
han crucificado la carne con sus pasiones y concupiscencias”
(Gal. 5, 24). Pero desgraciadamente Kiko insiste:
-
“La espiritualidad cristiana no es de tipo estoico y andrajoso”
-
“Jesucristo no quiere que vivas bajo un puente a la intemperie
. Porque Dios es amor. Y tiene un amigo que se llama Zaqueo, que
tiene una casa extraordinaria. Y Jesús va a pasar una
temporada en Betanía con sus discípulos...”,
a los cuales dice: “Coman, beban y aprovéchense cuanto
puedan...”.
- “El Cristianismo es una ceremonia nupcial. Jesucristo
no quiere gente que se sacrifique, incluso si hubo una
época muy religiosa, en que teníamos un cristianismo
muy masoquista, de sacrificio...”,
h)
A la caricatura y parodia de la pobreza evangélica Kiko acrecienta
la condenación de la ascética en general, y, consecuentemente,
de todos los santos que la practicaron:
-
“El sentido de la Cruz” no es “el sentimiento
de la religiosidad natural, como lo creen casi todos los cristianos.
La vida no es una prueba con duras cruces que debemos soportar
para ver si después ganamos el Cielo. ¡“Hay que
sufrir”! dice la persona religiosa, así como Cristo
subió a la Cruz, Dios me manda cruces para que yo también
sufra. Quién dice esto no entendió nada del Cristianismo.
Esto es masoquismo, estoicismo, no es cristianismo...”.
-
“El pobre Jesús pensará en el Cielo: ¡con
todo lo que yo he sufrido para que estos probecitos no sufran y
que estén felices! Mira: pasan la vida sufriendo...”
Entonces
yo no sé qué ventajas trajo la Sangre de Cristo.
Jesucristo dio su Sangre, cargo con la Cruz para que tengamos la
vida eterna “pero para tener esta vida eterna parece que
su Sangre no consiguió mucho, ya que las personas continúan
disciplinándose, atormentándose, conformándose.
Pero si una gota de la Sangre de Cristo vale más que todos
los pecados de la Humanidad...”.
“Si
El precisamente (...) cargó sobre sí nuestras culpas,
nuestros pecados, para que pudiésemos vivir una vida
libre...” “Jesucristo sufrió para siempre lo
que nosotros teníamos que sufrir”. ¡No
podía ser más irreverente y antievangélico
esta desfiguración (corrupción) del dogma de la Redención!....
i)
Es lógica esta interpretación hedonista de la vida
cristiana. Debemos ser agradecidos al Crucificado porque, con su
Muerte, nos evitó los sufrimientos de la vida. En la Iglesia
El queda sólo como un recuerdo que nos estimula a gozar
y no a sufrir.
Es
por esto por lo que el culto debe desarrollarse en un clima de fiesta
y de alegría, inspirado en el acontecimiento de la Resurrección,
en el definitivo triunfo de la vida.
“El
sacerdote en el Cristianismo no existe, los templos no existen,
los altares no existen. Por eso el único altar del mundo,
entre todas las religiones, que tiene manteles es el cristiano,
porque no es un altar sino una mesa (...). Y un altar no puede tener
manteles, es para hacer sacrificios de cabras y de vacas...”
j)
Desgraciadamente la teología neocatecumenal deja en segundo
plano la finalidad de la Pasión y Muerte de Cristo. Si, como
sostiene, -Él no se ofreció como Víctima
por los pecados del mundo, sacrificándose en la Cruz, ¿por
qué murió?. ¿Cómo podríamos
explicar la Resurrección si no se debiese al mérito
infinito de su obediencia al Padre que en Cristo quiso, satisfecha
su justicia, redimir al hombre, revelándole toda su misericordia?...
ESCATOLOGÍA
¿Cuál
es el epilogo de la historia de la humanidad? La respuesta es intuitiva:
a)
Si a causa de su pecado el hombre no responde como debiera, viéndose
forzado a pecar, dominado por el demonio, si justamente por todo
esto no es libre para actuar como sería deseable, injusto
también sería castigarlo. En realidad, “el Cristianismo
dice que todos estamos ya juzgados y que el juicio sobre todos los
pecados ha sido hecho en la Cruz de Jesucristo, que nos perdonó
a todos...”. Para todos nada más que “el
perdón y la misericordia...”. “El veredicto de
Dios (también para los ladrones, asesinos, prostitutas...)
no es otro que el Paraíso...”
b) Por otro lado, cada uno, sin libertad ni responsabilidad -¡como
despersonalizado!-, queda absorbido y perdido en Cristo resucitado:
“Yo soy el propio Cristo, y Cristo ha resucitado,
yo he resucitado...”. “En El puedes ser recreado
verdaderamente recuperando la imagen de Dios, tornándote
Dios mismo, hijo de Dios, tener la naturaleza de Dios...”.
c)
Luego, nada de infierno y tampoco de purgatorio.
¡Pero la fe católica es muy diferente!
Estas
son la líneas fundamentales de la doctrina neocatecumenal,
la cual, desgraciadamente. -además de ser plenamente incompatible
con la Revelación cristiana-, no sigue ningún orden
sistemático en los textos de las catequesis de Kiko-Carmen,
siendo su contenido obscuro, ambiguo, fragmentario y contradictorio.
Sólo un pacientísimo y analítico examen de
la misma permite concebir una idea realmente objetiva de ella.
Invitados
con frecuencia a un encuentro con el fin de esclarecer, precisar
y justificar sus afirmaciones, los dirigentes del Camino Neocatecumenal
prefieren el silencio. Por supuesto exigen el secreto a todos los
iniciados. Pero hasta ahora nadie me puede acusar de deformar el
pensamiento de Kiko-Carmen.
Mis conclusiones fueran confirmadas por varios cientos de cartas
de ex-neocatecumenales y por otras tantas conversaciones telefónicas
y personales con todas las regiones de Italia y naciones diversas
extranjeras.
FRUTOS
DEL CAMINO NEOCATECUMENAL
Sé
perfectamente que el descubrimiento del fondo herético del
Camino provoca mucha perplejidad. Algunos presentan como
objeción los óptimos resultados obtenidos por él...;
otros piensan que se trata de posiciones teológicas solamente
especulativas y abstractas, por lo tanto inofensivas. Lo que importa
-se repite- es la vida, no las ideas; y además, la buena
naturaleza del árbol se conoce por los frutos que produce.
Exactamente el principio recordado por todos.
Esta
es una aplicación del principio de causalidad proporcionada,
plenamente válido solamente en los procesos del mundo físico,
en los cuales la buena naturaleza del efecto depende de y revela
-de forma determinante- la de la causa, si ésta no es impedida
por agentes exteriores.... Si por el contrario, la causa influye
en la persona humana, puede ocurrir que ésta, siendo
libre, se substraiga a su influencia, por lo que el efecto no se
realizaría. Por esto acontece que una causa
buena pueda producir efectos malos, que obviamente
no revelan la naturaleza de la causa.
Piénsese
en la bondad de Dios y en la maldad de ciertos hombres...; en excelentes
padres que tienen hijos degenerados...; en maestros brillantes y
en discípulos displicentes, cortos de inteligencia, etc.
Y
puede acontecer que el árbol bueno produzca malos frutos,
como que el árbol malo produzca buenos frutos aunque
accidentalmente, cuando a él se asocia la influencia
de un árbol bueno.
Esclarecido
esto puedo demostrar que el Camino Neocatecumenal en si
mismo no es comparable al “buen árbol”. De hecho,
siendo fundado sobre el error, porque parte de premisas contrarias
a los datos de la Revelación cristiana en puntos fundamentales,
el Camino Neocatecumenal por si mismo no puede producir
ningún resultado positivo.
No
obstante esto puede producir buenos frutos dependiendo de influencias
ajenas a él, que explican cómo algunos, incluso
muchos neocatecumenales, pueden ser irreprensibles. En efecto deben
la ortodoxia de las ideas y la ejemplaridad de vida a la educación
recibida en la familia, en el colegio, en la parroquia y en general
a la enseñanza del Magisterio, a las repetidas exhortaciones
del Papa, a la participación en la liturgia católica,
celebrada según las directrices de la Iglesia jerárquica,
no a las “novedades” dogmáticas, morales y litúrgicas
del Camino: lo que es auténticamente bueno,lo
bueno que puede haber en él no le pertenece, ya que proviene
de la tradición católica, no de la “creatividad”
de sus inspiradores y dirigentes. Sus “novedades”,
aceptadas y vividas integralmente, sólo pueden inducir a
la apostasía del Cristianismo, tal como es propuesto por
la Iglesia Católica.
Las
publicaciones neocatecumenales se vanaglorian de la enorme expansión
del Camino, del notabilísimo número de “hermanos”,
de las diócesis y parroquias en que operan, así como
de la vocaciones religiosas y sacerdotales, de los seminarios surgidos
en todas partes. Alguien de fuera, no informado de otra cosa, sólo
podría alegrarse de esto. Pero es indispensable que sepa
todo.
NÚMERO
DE LOS “HERMANOS”
Dicen
que son realmente muy numerosos pero creo que a nadie de afuera
le han permitido consultar las estadísticas hechas por el
Camino. Los dirigentes desean impresionar a la opinión pública
organizando reuniones, peregrinaciones, clamorosas manifestaciones...
Si
numerosos son los que siguen el Camino, también lo son los
que lo abandonan y a veces llegan hasta maldecirlo... Nadie
se ha ocupado nunca de este asunto pero yo dispongo de una riquísima
colección de cartas-confesiones que están destinadas
a formar un gran volumen que pronto se publicará, con el
que puedo hacer reflexionar a mucha gente .
LAS
CONVERSIONES
Una
verdadera conversión acontece cuando se pasa del error a
la verdad, de una vida de pecado al arrepentimiento que lleva a
la reconciliación con Dios en Cristo y a una total mudanza
de vida, tendiendo a la santidad en el propio estado.
Desgraciadamente,
en cuanto a la verdad, “el Camino” por sí
mismo (esto es, considerándose la catequesis neocatecumenal),
no solamente no la enseña, sino que la niega, deforma y desprecia,
oponiendo a los dogmas de la Iglesia católica las herejías
de Kiko y Carmen...
En cuanto a la conversión moral, las catequesis
neocatecumenales no son capaces de realizarlas o favorecerlas:
a) si el hombre está irresistiblemente dominado por el Maligno,
no puede hacer nada bueno, o sea, colaborar con los estímulos
de la gracia;
b) la gracia, según Kiko, no regenera la criatura
humana haciendo de ella un hijo de Dios
c) si nadie está obligado a imitar a Jesús,
no será posible ni un mínimo de vida sobrenatural.
Las
conversiones existen más analizadas a fondo no reflejan ni
de lejos las ideas y criterios del Camino, sino solamente las experiencias
vividas por los innumerables pecadores convertidos al seno de la
Iglesia católica.
Testimonios
insospechados nos hicieron saber que, después de años
de Camino, en algunas comunidades neocatecumenales todavía
son descuidados, frívolos, licenciosos en el hablar, se encolerizan
y hasta blasfeman..., no faltan defensores del aborto, del divorcio,
amantes..., siémbrase el odio, créanse situaciones
desagradables y para salir de ellas se dicen mentiras de toda suerte...;
no se restituye el dinero recibido en préstamo...; se comportan
mal hasta en la iglesia donde poco antes de la celebración
eucarística se fuma, se canta, hay peleas, se insultan....
Es
difícil que de tales ambientes pueda nacer el “hombre
nuevo”, al mismo tiempo que es más fácil
que sucedan desequilibrios afectivos y desviaciones espirituales
que llevan a abrazar otras sectas, como ocurrió varias veces.
Muchos neocatecumenales se hicieron Testigos de Jehová, otros
Evangélicos e incluso catequistas, después de 18 años
de Camino, se volvieron ateos.
Son
muchos los matrimonios destruidos por la cerrazón y obstinación
de maridos o de esposas extraviados por los catequistas, que los
hacen jueces supremos, personas sin escrúpulos... “¡Sólo
el Señor sabe cuántos años de soledad y desesperación
pasé: temí volverme loca!”, decía una
señora... “Se trata, me dice un padre de familia, de
una secta secreta, por cuya causa una esposa y madre de familia
se ausentó durante varios años separándola
de los suyos, de la verdadera comunidad...”. “Se trata
pues de una secta cuyo fin es destruir totalmente los fundamentos
de la familia con el objeto de ganarsei la sumisión de cada
individuo (...) Ha llegado el momento de que los cristianos sepan
que esta secta destruye las familias...”.
Hay un hecho, dentro de la comunidad neocatecumenal, que sorprende,
desconcierta y escandaliza particularmente a los verdaderos “convertidos”,
hecho que más tarde lo van a revelar. Se pide dinero,
siempre dinero... En efecto, cuando los iniciados “llegando
a cierto punto del Camino, deben dar el diezmo, no sabiendo
por supuesto a donde va a parar: nadie rinde cuentas. En gran parte
se dan las limosnas para las parroquias y las diócesis que
los hospedan, a fin de aumentar el apoyo de la jerarquía
hacia ellos...” Por lo tanto, generosidad medio interesada.
Los
neocatecumenales “deben fijar una cierta cantidad para cubrir
los grandes gastos de ‘gestión’, por ejemplo,
seminarios, alquileres de salas, encuentros, hoteles, sustento de
los nuevos Luteros itinerantes o en misión, y esto a través
de continuas colectas, diezmos, devolución de bienes etc.”.
En
algunos la obligación de vender los propios bienes, en ciertos
casos, provocó verdaderos desastres; más de una persona
reducida a la miseria, enloqueció. Los neocatecumenales,
generosos entre los “hermanos” hasta el desperdicio,
y mucho más con las autoridades eclesiásticas que
los favorecen, son despiadados con los propios familiares que no
comparten sus ideas. De la misma forma que en el juramento masón
se hace el compromiso de ayudar a los hermanos de la misma logia
- así leo en una carta- también para los neocatecumenales
hay la obligación de ayudarse mutuamente en la propia comunidad,
y eventualmente en otras comunidades, mientras que no es preciso
ayudar a quién no pertenece al movimiento...”. Sobran
los comentarios.
“A
nosotros -me confiesa una señora- se nos dijo que vendiéramos
lo que tuviéramos. No teniendo nada más que algo de
oro, lo vendí y me obligaron a entregar la suma conseguida,
unas 600.000 liras. En aquella noche, sólo en una comunidad,
fueron recogidos en “el saco de las inmundicias”
unos 40 millones de liras. Pregunté dónde pararía
aquel dinero, y el catequista me respondió que no debía
pedir ninguna explicación. Queriendo yo esclarecer la cosa,
me rebatió diciendo que debía convencerme de que estaba
endemoniada...
“Se
estima que han sido muchos millones para ‘ágapes’,
diversiones, viajes, escrutinios. ¡Un verdadero despilfarro
de dinero y un verdadero hurto! La venta de los bienes constituye
el engaño más grave para los neocatecumenales...”
. “¡Es un escándalo, por tanto, esa depredación
del fruto de tantos sacrificios hechos con el trabajo! Ahora bien,
¿quien tiene autoridad para decir: si vendes todo serás
escrito en el Libro de la Vida? ¿Qué santidad es el
dejar en la pobreza a los propios hijos y hasta abandonarlos ya
que son personas libres? ¿Y que significa ese irse lejos,
a tierras de misión, abandonando a los propios padres o a
los hermanos incapacitados físicos?...”
“El movimiento, según un arzobispo, maneja un río
de dinero, millones de millones, obtenidos con la disculpa de la
renuncia a los bienes”.
Otro
eminentísimo personaje de la Curia Romana me lo confirmó
y me confió haber sido a su vez informado por otros obispos...
Mas ellos no osan actuar porque temen desagradar al Papa.
¡Atención!
No se trata de casos esporádicos sino de una mentalidad,
de un sistema, de una costumbre de los que se libran solamente los
neocatecumenales que permanecen fieles a los principios y a la praxis
del mundo católico.
Si
se objeta, como varias veces aconteció, que al comprometerse
con el Camino no se puede pretender que los asociados sean
todos irreprensibles..., es fácil responder que, dadas las
premisas doctrinales de Kiko y Carmen, nadie realmente lo va a ser:
la naturaleza humana queda irremediablemente arruinada, por
lo que todo esfuerzo de superación es inutil...
Entonces
¿de qué conversiones de neocatecumenales se puede
hablar, de las que se alegran sacerdotes y obispos?
CATEQUISTAS
ITINERANTES
Se
hace mucho ruido sobre esto; van al extranjero a difundir el mensaje
evangélico a quien lo ignora o lo olvidó. La celebración
de su mandato es clamorosa, divulgada por la radio, la televisión,
por diarios y revistas. Mas también aquí la verdad
de los hechos es otra.
a)
Los catequistas itinerantes no son ni la sombra de los
misioneros católicos, que, después de los
Apóstoles, desde hace siglos, continúan recorriendo
el mundo después de haber abandonado todo, o sea, viviendo
solos, pobres, expuestos a todo mal, prontos a morir a causa de
la fe, obligados por votos a trasladarse a cualquier parte
y quedarse allí para siempre...
b)
Al contrario, los catequistas itinerantes llevan consigo
cónyuge, hijos, por lo que en gran medida se ven apoyados
por los afectos familiares... Están asistidos en
todo por los hermanos; quedan libres de toda preocupación
económica, más o menos mantenidos como turistas ...
Por otro lado, después de cierto tiempo pueden volver a la
patria...
c)
Queda en pie el problema de los hijos. Si éstos crecen en
compañía de sus padres se les debe dejar libres para
que decidan si quieren un porvenir diferente o incluso contrario
al de sus padres.
Quedándose
en el país, y siendo todavía niños, los padres
catequistas faltan gravemente al deber de asistirlos, educarlos,
darles ternura, cuidados, defensa... Lo exige la naturaleza, contra
la falsa exégesis fundamentalista de Kiko según la
cual para seguir a Cristo deben ser odiados los propios familiares.
La verdad es que Jesús nunca mandó a los padres abandonar
a los hijos cuando tienen aún necesidad de su asistencia,
y es por esto por lo que la vocación misionera está
condicionada al celibato como consagración a Dios y a la
Iglesia, que implica la generosa renuncia al matrimonio y a todas
las alegrías de la familia.
El
12 de diciembre de 1994 el Papa recibió a las familias neocatecumenales
itinerantes, haciéndoles la siguiente observación:
“Es muy significativo que en las comunidades se comprometan
no sólo individuos sino también familias, dispuestas
a enfrentar de común acuerdo, sin faltar a sus deberes conyugales,
con las dificultades y las responsabilidades que semejante tarea
comporta...” (O.R. 12-13/Dic/1994).
Luego
la responsabilidad de esas expediciones misioneras recae
enteramente en los catequistas, bien informados de las condiciones
de cada persona y de cada familia. Por tanto todo depende de la
interpretación dada por Kiko al pasaje del Evangelio en que,
según él, se manda odiar a los propios familiares...
Entonces,
¿cuál puede ser el destino de las personas que con
frecuencia son amedrantadas y engañadas por los dirigentes
del Camino?
d) Lo que preocupa sobre todo es el contenido de la predicación
de hombres educados en la escuela de Kiko-Carmen. Como verdaderos
“misioneros” ellos deberían anunciar la Palabra
de Dios tal como es interpretada por la Iglesia Católica,
Apostólica y Romana, no como sus pretendidos maestros
la alteran, falsifican y traicionan...
e)
Basado en informaciones incontestables un Obispo, a propósito
de los “catequistas itinerantes”, dice que “la
mayor parte de los obispos de las diócesis adonde van los
neocatecumenales no los quieren, porque su presencia, no obstante
las informaciones positivas hechas a su respecto, ¡no sirve
para nada y además es contraproducente! Mas, ¿quién
sabe qué cosa hacen creer al Papa?”.
LOS
SEMINARIOS
Este
tema es mucho más serio. Si los jóvenes son educados
siguiendo la teología de Kiko, tenemos graves motivos
para preocuparnos.
Pregunto:
¿se preparan para la ordenación como rito que los
eleva a la dignidad del sacerdocio ministerial, esencialmente distinto
del común a todos los bautizados, insertados en la jerarquía
católica... o los califica solamente como presbíteros,
o sea ancianos, sin poderes que les autoricen a “consagrar”,
“absolver”, “bautizar”, “ungir a los
enfermos”, “bendecir”, etc... en Nombre de la
Persona de Cristo?
Los
seminaristas, ¿están dispuestos a someterse a las
autoridades de la diócesis, a insertase en sus estructuras,
a favorecer y participar activamente en sus iniciativas y a obedecer
las normas del Derecho Canónico?
¿Están
dispuestos a consagrarse a Dios, haciendo voto de castidad integra
y perpetua, según las intenciones de Cristo quien por el
contrario y según Kiko, no quería que nosotros
sufriésemos, habiendo sufrido ya El y ahorrándonos
a todos cualquier sacrificio?
Por
desgracia creen plenamente que su misión es reformar a la
Iglesia, fundando otra Iglesia paralela a la católica.
VIDA
CRISTIANA
Y CONSAGRACIÓN RELIGIOSA
Kiko
da pruebas de no tener ideas claras sobre la distinción entre
vida común de gracia posible y necesaria para todo fiel
y vida de consagración, reservada a almas que aspiran
a un grado superior de perfección espiritual, condicionada
a la práctica efectiva y perpetua de los consejos evangélicos,
consagrada mediante votos.
Ahora
bien, la confusión de los estados explica la severidad intransigente
y a veces despiadada con la que los “catequistas” pretenden
dirigir a los neocatecumenales, cayendo en grandes contradicciones
que dan lugar a lamentos, enfrentamientos y deserciones más
que justificadas. Así por ejemplo:
a)
se insiste sobre la venta de todos los bienes, como si fuese una
condición necesaria para ser auténticos cristianos.
Pero sabemos que también en la Iglesia primitiva de Jerusalén
aquella venta era muy libre... Si el consejo de Jesús
fue después seguido por los eremitas, monjes, religiosos,
no debe traducirse en un deber para todos los fieles, que pueden
llegar igualmente a la santidad siendo propietarios de grandes riquezas...
b)
Según Kiko la venta de los bienes es obligatoria sólo
para los neocatecumenales, no así para los “bautizados”,
porque son “cristianos”, y pueden poseerlo todo, gozar,
“vivir una vida libre”. En realidad el tenor de vida
de los “catequistas” y ciertos discípulos es
magnifico. A Kiko, que parece que está bromeando, le podríamos
preguntar cual es en realidad –según él- el
pensamiento de Jesús, o el espíritu de los Santos...
Si la pobreza, (con toda su carga de renuncia) es todavía
o no un valor, y en ese caso si se puede imponer a los religiosos;
si los frutos del Camino, gloria de la que tanto se ufana,
son por casualidad vocaciones a la vida contemplativa...
c)
Otra incoherencia respecto a la castidad conyugal es que el Camino
Neocatecumenal exalta la paternidad exultante de una prole numerosa,
mas no acepta, e incluso se opone con fuerza, a la doctrina de la
Iglesia según la cual la paternidad debe ser responsable,
por lo que declara lícito, cuando hay graves razones, el
control natural de la natalidad, recurriendo a los días
infecundos de la mujer, que impone la continencia periódica
(cf. Encíclica Humanum vitae 16). Mas tal norma
no sería digna de los neocatecumenales, que se consideran
fieles de primera categoría.
d)
En cuanto a la obediencia, la moral de los neocatecumenales es todavía
más incoherente, provocando desequilibrios tremendos y deshaciendo
a las familias. De hecho, la esposa debe seguir más las directrices
del “catequista” que las del esposo y viceversa. Digo
del “catequista”, no del “confesor”, que
no puede ejercer ninguna dirección espiritual... El neocatecumenal
parece sujeto a su “catequista” común un religioso
lo está a su superior respectivo.
e) A propósito de la santidad la doctrina
de Kiko se presta a un juicio crítico más severo.
Sabemos que ella consiste en la perfección del amor a Dios
y al prójimo. Luego, amor universal, comprendiendo también
a los que están distantes, a los extraños, a los enemigos...
Sin embargo los neocatecumenales se comportan de otro modo ya que
son generosos con aquellos que comparten sus ideas o esperan que
les acepten o formen parte de su comunidad... mientras que excluyen
a los otros, especialmente a los que les son contrarios.
Estamos
en un entramado de malentendidos, extrañezas, contradicciones.
¿Que “fruto” es posible recoger de un árbol
tan enfermo?
MITO
DE LA PERSONALIDAD DE
KIKO-CARMEN
Este
es otro punto del Camino. Se trata del enorme poder de
los catequistas, el ingenuo fanatismo de las comunidades N. C.,
la renuncia a los bienes personales, las humillaciones a las que
someten los dirigentes a algunos miembros de los grupos, todo esto
tiene una explicación en la fe ciega de todos en el, casi
sobre-humano, poder carismático tributado a Kiko y Carmen.
Son fascinados hasta sacerdotes y obispos.
No soy el primero en pensarlo. Nuestras observaciones críticas
-según Mons. Luís A. Luna Tobar, obispo de Cuenca
(Ecuador)- hacen referencia antes que nada al “culto”
de los fundadores. “Kiko, el culto a su figura y a la de Carmen,
obtienen como resultado, dentro de las comunidades, una magia inaceptable...”
(Cit. por Il Regno, 15/oct/1993, pág. 554).
Magia
aumentada por la colaboración de “catequistas”
que en el inicio del Camino buscan concentrar la voluntad
del grupo con técnicas psicológicas y sociológicas,
de suerte que causen en los más débiles entusiasmos
y reacciones fuertes hasta el fanatismo y la exaltación mística,
mientras que en los más fuertes genera disgusto, mal estar
y rebelión, que se sofocan por la rigidez de las reglas N.C.,
basadas en el silencio y en el secreto sobre todo lo que ocurre
en la comunidad.
“Los
testimonios sobre los propios pecados que acompañan desde
siempre al Camino neocatecumenal, perturban y violentan las conciencias
de los participantes débiles e indefensos...”
La
exaltación hace que “durante las liturgias (...) haya
siempre quién se confiese públicamente, en alta voz,
diciendo por ejemplo: me he masturbado durante toda la noche, o
he violado a la hija de mi amante, o me he drogado y después
me he entregado a los placeres sexuales, y así por el estilo.
Y esto sucede en presencia de niños y adolescentes, escandalizándolos
y fomentando en ellos curiosidades nocivas...”. Comenta así
un testigo presente en tal acontecimiento.
Ahora
bien, en un clima tal de exaltación, todo es posible. Citando
al teólogo R. Blázquez, el mismo testigo escribe:
“El énfasis puesto sobre la incapacidad del esfuerzo
humano suscita inquietud en algunos... Resulta mucho más
clara también la percepción de la libertad del hombre
que está como encadenada. Si, es verdad, ¡la libertad
del hombre está como encadenada, y por esto es también
muy fácil copiar el mal ejemplo!”. ¿Estos
son los frutos del Camino?
¿SOLAMENTE
QUIEN LO CONOCE
PUEDE JUZGAR EL CAMINO?
Así
repiten los neocatecumenales cuando no saben qué responder
a las observaciones críticas que se les hace: “¡Vinde
e vede!”.
Para
algún ingenuo la respuesta puede representar una dificultad;
más tengo serias razones para refutarla:
a)
La experiencia directa y personal puede ser substituida, plenamente;
-por el estudio cuidadoso de las catequesis contenidas en las “orientaciones”
de Kiko y Carmen, citadas anteriormente.
Igualmente
las descripciones detalladas de ex-neocatecumenales de todas las
categorías y niveles culturales, de nuevo libres, objetivos
y decepcionados, constituyen centenares de testimonios...
b)
Además, ya que los ritos y discursos varían de comunidad
en comunidad, y éstas son miles esparcidas en todos los continentes,
sería preciso dar la vuelta al mundo para informarse de todo...
c)
Finalmente la severísima ley del secreto prohibe que delante
de extraños –que sería mi caso- se diga y comente
lo que los “catequistas” no quieren hacer saber sino
a los miembros de la comunidad, y ni siquiera a todos, ya que la
doctrina es enseñada gradualmente, según las fases
de su “Camino”...
d)
La invitación, “vinde e vede”, fue dirigida
en otros términos hasta la solemne convención de Viena,
en el curso de la cual se verificaron incidentes particularmente
desagradables. Por ejemplo:
- “Los obispos que querían intervenir no pudieron hablar...”.
En particular Carmen llegó a decir a uno: “¡El
Señor no permitió que el Movimiento entrase y se desenvolviese
en su diócesis!”.
- “A un obispo que afirmaba conocer el Movimiento, Carmen
le dice que el Movimiento sólo puede ser conocido ¡viviéndolo
y aceptándolo!, ¡quien está fuera no entiende
ni puede entenderlo!”.
- “En aquella convención otros obispos querían
hablar también, pero no pudieron porque la palabra la tomaban
sólo aquellos que hablaban favorablemente del Camino”.
- Un arzobispo que estaba presente y después contó
todo, concluye así: ¡esa arrogancia constituye un cinismo
en la historia de la Iglesia! Y eso no es un hecho aislado pues
es el resultado de la concepción que ellos tienen de la “Iglesia”.
¡Es
extraño que la experiencia neocatecumenal, tan extraordinaria
y sublime, pueda ser comentada sólo por aquel que la ha vivido!
PÉSIMO
INICIO DEL “CAMINO”
En
su inicio hay una serie de sacrilegios ya que desde el primer día
todos deben escuchar no sólo la catequesis sino también
participar en la “Eucaristía”, considerada por
la Iglesia del Concilio “como la fuente de todo el culto
y de la vida cristiana”, pues en ella “está
todo el bien espiritual de la Iglesia”, “raíz
y principio (...) del cual debe partir toda educación
que tenga por fin formar el espíritu de la comunidad”,
etc.
Kiko
autoriza a todos a recibir la comunión: “Aquí
puede venir un ateo o cualquier otra persona. Durante este tiempo
nunca hablamos sobre el sexo, el trabajo..., ni si uno tiene una
amante o si roba, si mata o deja de matar... ¡nada!
Pedimos sólo una cosa: venir a escuchar la Palabra de Dios
una vez por semana y celebrar la Eucaristía. Cada uno continúa
actuando como quiera...”
Evidentemente
él no cree en la “presencia real”, resultado
de la transubstanciación, y considera que la Eucaristía
puede ser recibida incluso en pecado mortal, contra la doctrina
y la prohibición del Concilio de Trento, que Kiko detesta
(cf. DS 1642 y Can. 2, 1652, 1647).
¿Que
éxito positivo puede tener un Camino de conversión
iniciado en el pecado y anclado durante años en la profanación
de la Eucaristía? Si en los primeros años Kiko hace
omitir la recitación del Credo, ¿cómo puede
atreverse a que se reciba un sacramento que es el Misterio de
fe por excelencia y supone, sobre todo en los adultos, no sólo
el estado de gracia, sino también un cierto grado de madurez
intelectual y espiritual...?
CAMINO
OBSCURO
Otro
fruto del pésimo árbol del Camino N.C., (al menos
siguiendo la lógica más elemental, y no las piruetas
y vaivenes de los discursos de Kiko), es el velado rechazo de
las fuentes de la revelación: Sagrada Escritura y Tradición,
como el Magisterio siempre lo ha interpretado y propuesto a los
fieles en el transcurso de los siglos.
a)
La demostración a priori es sencillísima: negando
el sacerdocio ministerial se niega el Orden Sagrado que constituye
la jerarquía, a su vez dotada, entre otros poderes, de un
magisterio infalible, el único que puede definitiva
e indiscutiblemente interpretar el sentido de la “Palabra
de Dios transmitida y escrita”.
Mas
la teología de Kiko niega el Orden Sagrado, por tanto niega
también el sacerdocio ministerial, la jerarquía,
los poderes de la Iglesia visible, entre los cuales el del Magisterio,
remitiendo a la inspiración personal la interpretación
de la Sagrada Escritura...
b) En cuanto a la Sagrada Escritura muy hábilmente
habla Kiko -¡y solamente una vez!- de la interpretación
que de ella da la Iglesia (cf. Orientaciones... págs.
238 ss). Mas no teme el afirmar que “la Biblia se interpreta
por si misma a través de paralelismos...”, expresión
muy ambigua..., y que “lo importante es la experiencia
de las personas...” (Orientaciones... Del esquema
pág. 45).
Insostenible
es lo que afirma del Nuevo Testamento en su relación con
el Antiguo. Después de citar el elenco de los libros de éste,
agrega: “finalmente tenemos el Nuevo Testamento, que incluye
los Evangelios, los Actos de los Apóstoles y el Apocalipsis.
Este no es muy importante. De forma especial os lo digo a vosotros,
si queréis lo decís y si no queréis, no”.
(Orient. Pág. 249).
Por
consiguiente el Nuevo Testamento sería menos importante que
el Antiguo, aun siendo verdad que éste prepara a aquél,
tratándose no de la palabra de los Profetas, sino de la del
propio Verbo Encarnado (cf. Heb. 1-10s).
c)
En cuanto a la Tradición Apostólica, enriquecida por
las contribuciones del Magisterio Eclesiástico, ordinario
y solemne, Kiko se atribuye facultades de interpretar la Palabra
de Dios de modo completamente autónomo.
Son
muy numerosas sus exégesis que no concuerdan con el Magisterio...
(Cf. G. Conti, Neocatecumenali al bivio, De. Segno, 1994,
págs. 28-55); casi total es la ausencia de los Padres de
la Iglesia y de teólogos...; no cita a los 20 Concilios ecuménicos
que precedieran al Vaticano II, ni las intervenciones de índole
dogmática y moral de los Papas. Rechaza abierta, repetida
y duramente las definiciones y las disposiciones del Concilio de
Trento.
Ahora
bien, rechazar la guía materna de la Iglesia significa rechazar
la Revelación, o sea caminar en la oscuridad.
LA
ESTRATEGIA SOSPECHOSA
DEL “SECRETO”
Varías
veces en sus instrucciones Kiko recomienda a los catequistas no
revelar a ningún extraño lo que han escuchado. A su
vez los “catequistas” repitiendo la misma prohibición
a los neocatecumenales, aumentan la terrible amenaza de que los
transgresores serán castigados con una ‘maldición’
extendida hasta la 3ª o 4ª generación.
Sin
embargo Jesús exhortó a anunciar su mensaje incluso
sobre los tejados... San Pablo nunca escondió nada a
los paganos, predicándoles las verdades más profundas
e inculcándoles los deberes más arduos..., los apologistas
de los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, los teólogos
de todos los tiempos etc, se atrevieron a publicar sus propios escritos
y divulgarlos sin excluir ninguna categoría de lectores.
Comprendo
entonces como el Padre Leone Poggi, de Cuevo, haya podido escribir:
“¿Por que Kiko no presenta sus predicaciones, publicándolas
para que el público sepa, con conocimiento de causa, quién
es, qué cosa predica o qué quiere finalmente con sus
denominadas revelaciones y las de Carmen? ¿Por qué
las reuniones son siempre de noche y en pequeños grupos,
casi siempre sin permiso de los respectivos párrocos? ¿Por
que aquellas instrucciones reservadas a los catequistas?
“¿Por qué en sus predicaciones nunca se hace
referencia a la confesión, a la comunión y a la vida
de la gracia, y solamente se habla de la necesidad de una
nueva instrucción catequistica y no otra? ¿Y
por qué es necesario que dure tantos años, hasta diez
o más, y considera la antigua catequesis como errónea
y falsa..., pretendiendo proponer un cristianismo hasta ahora desconocido,
al menos desde el inicio del siglo IV hasta el Vaticano II?
La
explicación es intuitiva: Kiko y Carmen temen las reacciones
del mundo católico, especialmente de los fieles más
peritos en teología, en exégesis bíblica, en
patrística, como en historia de la Iglesia, herejías,
Concilios y Magisterio Pontificio...
Por
eso la gran mayoría de los neocatecumenales se compone de
gente humilde, inculta, casi analfabeta en materia de religión.
Confirma
esto, además, el descuido y hasta el desprecio que tiene
por la ciencia teológica, justamente como pensaba Lutero...
Kiko-Carmen
temen particularmente que la jerarquía descubra el fondo
doctrinal de su Camino..., que la Iglesia los desacredite ante la
opinión pública, que los condene, que les impida efectuar
el plan de fundar una nueva Iglesia, demoliendo la Católica
Apostólica y Romana; que es exactamente la del Concilio de
Trento por ellos detestado.
Muchos
sospechan que por detrás de sus personas esté la sombre
de la masonería y de otros innumerables enemigos de la fe.
De otra forma no se explica su “estrategia del secreto”.
ULTIMAS
CONSIDERACIONES
Para
ofrecer una exposición más rápida y lineal
casi siempre omití, deliberadamente, la citación de
las fuentes, que se encuentran en los volúmenes que publiqué,
en donde cada pasaje de las “catequesis” de Kiko y Carmen
es traído entre comillas con la precisa indicación
de las páginas.
Esta
síntesis, fundamentada principalmente en el examen de aquella
catequesis tiene las más amplias confirmaciones en los testimonios
de algunos centenares de cartas, casi todas de ex-neocatecumenales
que repitiendo lo que yo ya sabía, aportaron preciosos detalles
respecto a los tristes hechos.
Sabiendo
que no hay error que, por más grave que sea, no contenga
un fondo de verdad (Cf. S. Tomás, Suma c.Gent. III
-c 10), estoy también seguro que la doctrina y la práxis
de los neocatecumenales contiene algo bueno pero sólo aquello
que, derivado del “seno materno de la Iglesia”, hace
algún bien a las almas... Por tanto estoy también
convencido de que el bien verdadero, profundo, duradero no puede
ser jamás mezclado con el mal... “Bonum ex integra
causa, malum ex quocumque defectu” (cf. Summa Theologica
, I-II, q. 18, a. 4-3). Ni siquiera el demonio puede concebir o
querer el mal puro que ciertamente se perdería en la nada,
pues precisamente el mal es la privación del bien, la privación
si es total es negación absoluta.
Quien
para informarse interrogara a ciertos neocatecumenales todavía
en el Camino, puede recibir con frecuencia respuestas muy
contradictorias, porque en las comunidades los “catequistas”
no acostumbran a decir todo, además, prefieren callar cuando
el asunto es el núcleo profundo de la doctrina de sus maestros,
especialmente si el auditorio está todavía anclado
en la doctrina católica.
Los
“catequistas” informados de mi reacción siempre
invirtieron los términos del discurso, declarándome
hereje e incluso “endemoniado”, hablando mal de mí
en cuanto pudieron.
Siendo
casi el único en sustentar, con algunas publicaciones, la
ortodoxia contra las ideas de los poderosísimos fundadores
del Camino, tengo también consciencia del riesgo
a que me expongo. Pero la causa es digna de esto y de más
todavía.??
NOTA:
(1) El pretendido contraste entre religión
natural (o religiosidad natural) y el Cristianismo constituye uno
de los puntos mas oscuros e insostenibles de la catequesis de Kiko,
que muestra ignorar hasta el sentido de los términos. A él
y a sus discípulos sería preciso recordar, entre otras
cosas, que la naturaleza no se opone a la gracia, ni la fe a la
ciencia, ni la ciencia a la filosofía, ni la filosofía
a la teología, ni la teología a la Revelación,
ni la Antigua Alianza a la Nueva. Jesús no vino para abolir,
mas para perfeccionar, no para condenar sino para redimir. Como
Verbo, en el cual y para el cual todo fue hecho, El es el Mediador
universal que reconcilió todo y a todos con el Padre, Supremo
origen de todos los valores.