Hoy en
día se ha extendido en algunos círculos católicos
preocupados por el colapso posconciliar la opinión de que,
a causa de los errores de los últimos papas, desde Juan XXIII
al actual, la Sede Romana estaría vacante por herejía
de sus ocupantes, o bien que la elección de éstos habría
sido inválida. Esta opinión reconoce infinidad de matices
que no es posible distinguir aquí, pero de un modo general
se la conoce como sedevacantismo.
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X no sostiene tal opinión.
Es más, desaprueba que sus sacerdotes prediquen en tal sentido.
Algunos fieles, no obstante, se inclinan por esta corriente de pensamiento
y en algunos casos han actuado de un modo conflictivo. Tampoco han
faltado sacerdotes que, llevados por estas ideas, dejaron nuestra
obra.
Tenemos la impresión de que muchos de los que son arrastrados
por esta opinión adhieren a ella de un modo imprudente, como
una manera particular de expresar el sentimiento común de oposición
a la corriente modernista que impera en Roma, pero sin fundamentos
suficientes, sobre la base de conclusiones no debidamente justificadas
en bases teológicas sólidas. Para algunos espíritus
la idea es atractiva, sugerente, parece solucionarles muchas cosas.
Para otros un punto en el que atrincherarse ante una visión
casi desesperanzada de la tremenda realidad de la Iglesia de hoy.
Para la mayoría de los fieles, en cambio, algo imposible de
desentrañar cuando no ajeno a sus preocupaciones. Sin embargo,
más allá de estos matices, el problema está planteado
y puede ser fuente de una legítima inquietud espiritual e intelectual.
Porque es un tema muy complejo, indescifrable para muchos y ajeno
a la mayoría, la Fraternidad ha sido prudente en el debate
público de esta opinión. Hoy por hoy creemos conveniente
publicar este trabajo del R.P. Juan Carlos Ceriani en el cual ensaya
una sistematización de las dificultades que implica la hipótesis
sedevacantista en sus principales matices, aunque no trata de todos
ellos. Lo damos a publicidad porque quienes se sienten legítimamente
preocupados tienen el derecho a estar informados, y además
porque -confundiendo prudencia con timidez- se nos ha acusado de ocultar
el tema, o de no tener argumentación sólida al respecto.
Es el momento de aventar esa confusión.
Este trabajo es un ensayo y como tal sujeto a controversia. Se lo
podrá objetar o aprobar, pero en ninguno de estos casos ignorar;
si se lo desea rebatir, lo menos que puede pedirse al posible objetor
es que recorra las mismas fuentes que ha transitado el autor, en una
tarea investigativa verdaderamente encomiable. De su lectura en más,
creemos, muchos de los que han sido fascinados por la idea del sedevacantismo
reflexionarán sobre las dificultades que entraña sostener
responsablemente tal opinión y quizás de este modo lleguen
a advertir que la polémica al respecto debe ser muy prudente,
franca y alejada de todo espíritu sectario Una disputa (contradicción
de pensamientos) signada por el espíritu de apertura intelectual,
de búsqueda de la verdad y nunca basada en o fuente de discordia
(contradicción de sentimientos).
Los fieles que deseen consultar a los sacerdotes respecto a este tema
tienen, como siempre, entera libertad de expresarse francamente. Todos
los amigos de la Fraternidad saben -y siempre ha sabido- cuál
es la posición oficial y cuál ha sido desde un comienzo.
Nadie los ha engañado ni les ha ocultado nada. Nadie ha pretendido
forzar sus conciencias, (como se h a oído susurrar). Simplemente
se les ha advertido del daño que tales ideas pueden causar
si son repetidas sin fundamentos o debatidas fuera de un marco mínimo
exigible de seriedad. Es el momento de seguirlas recomendaciones de
Monseñor Lefebvre al respecto manteniendo, aun en la diversidad
de opiniones, un espíritu unánime de prudencia, caridad
y concordia, es decir, obrar como siempre ha obrado la Iglesia en
estos casos de cuestiones disputadas. Si la disputa nos lleva a la
discordia, es porque detrás de ella hay un mal espíritu
que debemos detectar y rechazar.
Por lo demás, es conveniente que cada uno guarde su lugar.
Demasiados periti conciliares entusiasmados por sus ideas personales
han sido causa, en buena medida, del desastre conciliar. No repitamos
una versión sui generis de aquella lamentable experiencia.
Nadie debe arrogarse el oficio de teólogo si no ha sido llamado
a él y confirmado como doctor por la Iglesia; y quienes se
consideran llamados, deben ser capaces de sostener con el rigor de
la ciencia aquello que afirman, no meramente murmurarlo.
Para algunos lectores el tema será novedoso. De su lectura
sacarán provecho porque revisarán o reafirmarán
muchos conceptos, y podrán comprobar con cuanta libertad la
Iglesia a tratado estos temas en todos los tiempos, a la vez que con
cuánta prudencia y erudición por parte de los teólogos.
Les será de gran utilidad porque una fe ilustrada es mucho
más eficiente en la lucha doctrinal que sostenemos.
Esperamos de parte de todos la misma franqueza y honestidad intelectual.
Quien deba entender, que entienda.
La redacción.
PLAN
DE LA OBRA
El presente trabajo conforma una de las partes de la conferencia dada
en Buenos Aires bajo el títiulo "El principio de autoridad
frente a un falso dilema: obediencia ciega o sede vacante". Omitimos
la parte referida al tema de la obediencia porque ya ha sido convenientemente
tratada en otras publicaciones, y dedicamos este trabajo a la segunda.
Esta segunda parte está dividida en dos. En la primera reproducimos-un
conjunto de textos de Mons. Marcel Lefebvre en los cuales se testimonia
su posición frente al crucial problema de la Sede Romana, a
lo largo de los años en que ha actuado públicamente
como Fundador y Superior General de la Fraternidad San Pío
X y actualmente como su inspirador y guía espiritual. No se
trata de una selección exhaustiva sino representativa de lo
que ha sido su línea de pensamiento al respecto. En su mayoría,
estas declaraciones han sido realizadas en conferencias a los seminaristas
y sacerdotes en Econe. Están grabadas y pueden ser cotejadas
por quienes comprendan el francés. Cuando se trata de otro
tipo de documentación, queda aclarado en cada lugar. Los paréntesis
son nuestros en todos los casos, salvo cuando aparecen en itálica,
y han sido incluidos para aclarar al lector algunas referencias internas
de los textos. También se mencionan conferencias cuyas grabaciones
aún no están en nuestro poder pero se han pedido a Econe.
Cuando se reproducen artículos ya publicados, en algunos casos
se ha corregido la traducción por razones de estilo.
En el tramo final del trabajo, (parte II de la segunda parte) se intenta
una justificación teórica de esta posición práctica
de Monseñor Lefebvre, es decir, fundamentar teológica
y jurídicamente los principios prácticos que guían
la actitud prudencial de nuestro Fundador.
POSICIÓN
INALTERADA DE MONSEÑOR LEFEBVRE DURANTE 20 AÑOS
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STAT
VERITAS