Sobre la Fe y las Obras, contra los Luteranos.
De Fide et Operibus adversus Lutheranos

Sobre la Fe

Capítulo Primero
Postura de los luteranos sobre la Fe
Positio Lutheranorum de fide

Cuando los luteranos ensalzan la doctrina evangélica sobre la salvación eterna de los hombres por medio de la fe en el Mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, enseñan que los hombres consiguen la remisión de los pecados por la fe en Jesucristo, extendiendo el nombre de fe a la credulidad con la que el pecador que se acerca al sacramento cree que es justificado por la misericordia divina, intercediendo Jesucristo. Y a tal punto le dan valor a esta credulidad que dicen que nos alcanza la remisión de los pecados por la promesa divina. Dicen también que si el hombre no tiene esta firme credulidad en la Palabra de Dios, le hace una injuria, no creyendo en la promesa divina; y si cree firmemente que es justificado, al recibir el sacramento realmente se justifica. De otro modo no sería verdadera ni eficaz la promesa divina.
¶ También algunos luteranos a tal punto exaltan esta fe que enserian que alcanza la remisión de los pecados antes de que el pecador tenga la caridad, en razón de que el Apóstol San Pablo distingue con un largo sermón la fe que justifica en contraposición a la ley. Ahora bien, en la ley se sobreentiende la caridad, porque amar a Dios con todo el corazón, etc. es el primero y mayor mandamiento de la ley, como dice el Señor en el Evangelio (Mat. 22, 38). En esto consiste el núcleo de la doctrina luterana sobre la fe.


Capítulo Segundo
Primer error en lo antedicho: se comete equivocidad en el uso de la palabra fe
Primus in praerecitatis error, quod incidit aequivocatio in nomine Fidei

Una cosa significa la palabra; «fe» cuando de ella dice la Sagrada Escritura que justifica a los hombres, y otra distinta cuando significa la credulidad por la que el hombre cree que es justificado por medio de Cristo y los sacramentos.
Pues la fe que justifica es la que significa lo que se señala con su definición en Hebreos 11, 1 cuando se dice que la fe es la sustancia de lo que hay que esperar y el argumento de lo que no se ve. Entendida así, es una de las tres virtudes teologales, como dice San Pablo: ahora permanecen la fe, la esperanza y la caridad. La fe tomada en este sentido es un don de Dios, pues en Efesios 2, 8 se dice que por ella somos salvados y que sin ella es imposible agradar a Dios [Heb. 11, 6]. Por ella creernos todos los artículos de la fe y todo lo que hay que creer de necesidad para salvarse.

¶ Mientras que la fe que significa credulidad es aquella con la que tal hombre cree ser justificado en tal situación concreta recibiendo el sacramento por el mérito de Cristo. Esta dista mucho de la fe entendida en el sentido anterior.
Lo podernos ver, por un lado por parte de lo que se cree, pues la fe no puede ser de lo falso, mientras que esa credulidad puede equivocarse. Y la razón está en que esta credulidad recae sobre un efecto singular en una situación concreta, y así proviene en parte de la fe necesaria para la salvación y en parte de la conjetura humana. En cuanto a lo que le viene del mérito de Cristo y de los sacramentos, es imperada por la fe; y en cuanto a lo que tiene de efecto concreto, en sí mismo es producto de la conjetura humana. Porque en la fe cristiana se contiene que cualquiera que confía en el mérito de Cristo y que de modo correcto recibe interior y exteriormente el sacramento, es justificado por la gracia divina; pero la fe cristiana no se extiende a creer que yo estoy recibiendo ahora el sacramento de modo correcto interior y exteriormente. Del mismo modo, por la fe cristiana estoy obligado a creer que en la hostia correctamente consagrada está el verdadero cuerpo de Cristo; pero la fe cristiana no se extiende a creer que en tal hostia de éste que ahora celebra en tal altar está el cuerpo de Cristo, pues eso podría ser falso por algún otro motivo.
Por otro lado, la fe de los cristianos es una sola, según lo dicho en Efes. 4, 5: Un solo Señor y una sola fe. Es evidente que yo no estoy obligado a creer por la fe que tengo que tal persona que recibe el sacramento en tal situación concreta esté justificada, o que en tal hostia en concreto esté el cuerpo de Cristo. En la fe de ninguna persona se incluye que crea en tal efecto singular de tal sacramento en concreto. Así, como segunda razón, queda claro por la unidad de la fe la diferencia de esta credulidad en relación a la fe.
Por esta razón, el primer error de los luteranos sobre este tema es el de atribuir a la credulidad lo que la Sagrada Escritura atribuye a la fe, pues siempre que enseñan esta credulidad citan textos de la Sagrada Escritura que tratan de la fe. Como por ejemplo: [Rom. 5, 1:] justificados por la fe, tengamos paz con Dios y [Act. 15, 9: ] con la fe que purifica sus corazones y muchísimos textos semejantes.


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