CARTA AL SANTO PADRE
24 de septiembre de 1975

Muy Santo Padre:

Si mi respuesta a la Carta de Su Santidad es tardía, es porque me repugnaba hacer un acto público que hubiera podido hacer pensar que tenía la pretensión de tratar de igual a igual con el Sucesor de Pedro.

Por el contrario me apresuro, según los consejos de la Nunciatura, a escribir estas pocas líneas a Su Santidad para expresarle mi adhesión sin reservas a la Santa Sede y al Vicario de Cristo. Lamento vivamente que se haya podido poner en duda mis sentimientos a este respecto y que ciertas expresiones mías hayan sido mal interpretadas.

Es a su Vicario a quien Jesucristo confió la carga de confirmar a sus hermanos en la fe y a quien le pide vigilar para que cada obispo conserve fielmente el depósito, según las palabras de san Pablo a Timoteo.

Es éste la convicción que me guía y que siempre me ha guiado en toda mi vida sacerdotal y apostólica. Es ésta la fe que me esfuerzo, con la ayuda de Dios, por inculcar a la juventud que se prepara al sacerdocio. Esta fe es el alma del catolicismo, afirma­da por los Evangelios. “Sobre esta piedra fundaré mí Iglesia”.

Renuevo de todo corazón mi devoción al Sucesor de Pedro, "Maestro de Verdad" para toda la Iglesia, “columna et firmamentum veritatis”.

Y que Dios...

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STAT VERITAS