7Q5: UN PAPIRO REVOLUCIONARIO

A mediados de noviembre de este año, Mons. Luis Rivas,
conocido biblista argentino, emitió fuertes críticas
a la identificación de este papiro con Mc. 6,52-53, hecha
en 1972 por el P. José O'Callaghan, y confirmada posteriormente
por diversas pruebas, entre otras el cálculo por computadora
realizado a fines de 1972 en la Universidad de Liverpool; en el
cual se contrastó el texto del 7Q5 con toda la literatura
antigua conocida (alrededor de 42 millones de palabras) y se excluyó,
como resultado, cualquier otra identificación.
Publicamos en primer lugar las afirmaciones de
Mons. Luis Rivas (I) y las respuestas del P. O'Callaghan (II).
En estas aclaraciones se puede ver cómo algunos de quienes
se presentan en nuestro país como exégetas de vanguardia,
lamentablemente están varios años atrasados respecto
a las investigaciones científicas más autorizadas;
y lo que es peor, vemos una vez más cómo siguen anclados
en prejuicios racionalistas, no sólo erróneos sino
incluso superados.
Posteriormente ofrecemos la entrevista que le
hiciera al P. O'Callaghan la revista Vida y Espiritualidad (III),
en su número de
mayo-agosto de 1995, año II, n° 31 [texto en versión
electrónica realizado por VE Multimedios TM ].
I. DECLARACIONES DE MONS.
LUIS RIVAS ACERCA DEL PAPIRO 7Q5 (1)*
[Buenos Aires, 16 de noviembre de 1998]. «E1 conocido biblista
argentino, monseñor Luis Heriberto Rivas, en declaraciones
a AICA, reveló que está probado que el manuscrito
identificado como 7Q5 encontrado en las cuevas de Qumrán,
no corresponde a un texto del Evangelio de San Marcos, como se
afirmó, sino al Antiguo Testamento. Monseñor Rivas,
Licenciado en Sagradas Escrituras por el Pontificio Instituto Bíblico,
de Roma, y profesor de Teología en la Universidad Católica
Argentina Santa María de los Buenos Aires, ante una consulta
de AICA, explicó que los manuscritos hallados entre los
años 1946-1947 en las cercanías del Mar Muerto, conocidos
como "Manuscritos de Qumrán", según todos
los indicios pertenecieron a unos sectarios identificados como "esenios",
que habitaron en ese lugar desde el siglo II a.C. hasta el año
70 de nuestra era.
La investigación acerca de la identificación del
papiro número 5 de la séptima cueva de Qumrán
ha continuado, y científicos como E.A. Muro, en los Estados
Unidos, y E. Puech en la Escuela Bíblica de Jerusalén,
han podido detectar hasta siete fragmentos que pertenecían
a la misma hoja de papiro que 7Q5. Esto permitió leer un
texto más amplio y se llegó a la conclusión
de que no se trata del Evangelio de San Marcos, sino de la versión
griega de la quinta parte del apócrifo llamado "Libro
de Henoc", que tiene por título "Carta de Henoc".
El profesor Florentino García Martínez, que tuvo
a su cargo la traducción completa de los escritos de Qumrán,
y mundialmente reconocido como una de las mayores autoridades en
esta materia, en un artículo publicado en la revista española "Reseña
Bíblica" (N° 19, 1998) considera que con esto quedó definitivamente
aclarado el origen del manuscrito en cuestión, y que la
hipótesis de que pertenecía al Evangelio de San Marcos
es una hipótesis equivocada.»
II. RESPUESTA DEL P. O'CALLAGHAN
(2)*
[Barcelona, 17 de noviembre de 1998]. El Padre O'Callaghan no
considera que los argumentos del profesor Rivas pongan en cuestión
su tesis. Como reconoció Mons. Rivas, el debate en torno
a si el fragmento 7Q5 -cuya datación ha sido fijada alrededor
del 40 después de Cristo- es o no Marcos no es irrelevante
para los estudios bíblicos. De ser un texto del Evangelista,
el pequeño fragmento echaría por tierra las teorías
de quienes señalan que los Evangelios fueron escritos en
una fecha muy posterior a la resurrección de Cristo.
La primera reacción del experto catalán fue indicar
que el argentino "parece haber llegado muy tarde al debate",
porque, según indicó, los argumentos de Muro y de
Puech "son bastantes viejos y han sido rebatidos no por mí,
sino por otros expertos".
O'Callaghan recordó que la identificación, del 7Q5
entra más en el campo de la papirología -al tratarse
de un residuo físico de un papiro que en el de la exégesis
bíblica, aunque su identificación tenga repercusiones
en ese campo. "Y en el campo de la papirología, la
tendencia es totalmente contraria a la que indicá el caballero
argentino, pues la identificación del 7Q5 con Marcos cuenta
con el respaldo de las máximas autoridades papirológicas
como la profesora Orsolina Montevecchi y el profesor Sergio Daris,
entre otros".
En esa misma línea, el p. O'Callaghan dijo que lo que señala
Florentino Martínez se basa en pruebas sorprendentemente
anticuadas en el debate, y que más bien en la actual tendencia
de los expertos coincide con lo señalado este año
por el papirólogo Jorge Vernet en la Revista Bíblica
Italiana: "ya es hora de que la tesis de O'Callaghan
sea oficialmente incluida" en la lista de papiros qumránicos
considerados como identificados. La misma posición fue asumida
recientemente por el profesor Ramón Puig Masan en la revista Filología
Neotestamentaria.
Respecto a la afirmación de que el 7Q5 correspondería
al apócrifo llamado `Libro de Henoc', O'Callaghan señala
que esta hipótesis "es hoy insostenible papirológica
y matemáticamente". Según el experto, el 7Q5
ha sido sometido a dos cálculos matemáticos por computadora,
uno en la Universidad de Liverpool y otro por el experto matemático
Albert Dou. Ambos concluyen que las posibilidades estadísticas
de que el 7Q5 sea otro texto distinto del pasaje de Marcos es matemáticamente
nula.
O'Callaghan señaló que ya se encuentra totalmente
fuera del debate sobre el 7Q5. "Yo hice mi parte con la identificación
y la solución de todas las objeciones que se han planteado
y por la tendencia que veo en los papirólogos, creo que
el paso del tiempo no va hacer más que confirmar esta identificación".
Finalmente, el papirólogo recomendó tanto al profesor
argentino como a cualquiera interesado en conocer los últimos
descubrimientos y estudios realizados respecto del 7Q5, leer su última
obra "Los Primeros Manuscritos del Nuevo Testamento" publicada
por la editorial Almendro de Córdoba (España), que
incluye la investigación informática y matemática
del Profesor Albert Dou, que aún no ha sido refutada y según
la cual, las posibilidades estadístico-matemáticas
de que el 7Q5 sea otro texto distinto del de Marcos son 1 en 10
mil millones.
III. ENTREVISTA AL
P. O'CALLAGHAN
¿Cómo sintetizaría usted el significado
de haber identificado el fragmento 7Q5 con Mc 6,52-53?
El aporte al haber identificado el 7Q5 es la aproximación
al Jesús histórico que éste nos permite. Según
algunos estudiosos estaba cortada la línea de unión
con el Cristo histórico, porque no sabríamos nada
de Él. Pero resulta que si ahora tenemos un papiro del año
50 d.C. del Evangelio de San Marcos, como dice muy bien la destacada
papiróloga Orsolina Montevecchi, que a lo más está datado
unos 20 años después de la muerte del Señor,
y si éste también nos habla de tres milagros del
Señor, entonces tocamos ya, con el testimonio de un papiro,
al Cristo histórico.
¿Podría contarnos algo del camino que ha
recorrido desde 1972 y que culmina con la confirmación
científica de esta identificación?
Me pasó aquí lo que me ha pasado otras veces, más
aún antes, cuando en mi ciencia se trabajaba sin ayuda de
la informática y las cosas eran más difíciles.
A veces en los momentos de dificultad científica, cuando
no se ve clara la salida a un problema y asoma el desánimo,
viene una intuición particular que esclarece la situación,
que ilumina el camino y halla algo nuevo. Algunos me han preguntado
si ha sido una gracia especial de Dios. Y yo respondo: gracia de
Dios, sí, porque todo lo que tengo y realizo es en el fondo
gracia de Dios, pero, no inspiración divina particular.
Yo honradamente creo que no. Ha sido una intuición científica,
evidentemente, por la cual doy gracias a Dios.
La primera recepción de mi artículo aparecido en
la revista Biblica: "¿Papiros neotestamentarios
en la cueva 7 de Qumrán?", del año 1972, fue
muy polémica. Entonces personas de mucha autoridad científica
me dijeron textualmente: «Ni usted ni yo veremos el final
de la polémica internacional, porque es fortísima.
Va usted contra la opinión internacional». Opinión
internacional, por lo demás, ubicada entre la mayor parte
de los estudiosos de la Biblia en el campo protestante y en el
campo católico.
¿Estamos hablando de la perspectiva de R. Bultmann,
que establece una separación entre el Jesús histórico,
que sería absolutamente inaccesible, y el Cristo de la
fe, que sería para él elaboración de la
primera comunidad cristiana y que es aquel que ha llegado a nosotros
consignado en el Nuevo Testamento?
Pues, sí. Y entonces, claro, esto es fortísimo.
En realidad el papiro es pequeño y ofrecía ciertamente
dificultades. Por aquel entonces todo no se acababa de ver totalmente
claro.
Al comienzo no contesté los ataques de estudiosos famosos
como el profesor Kurt Aland especialmente, los de los especialistas
de la Escuela Bíblica de Jerusalén, etc. Ellos me
atacaban fuertemente, pero más que argumentos científicos
de peso eran ataques personales de gran resonancia internacional.
Yo veía, por los argumentos que me permite la ciencia de
la papirología, de la que conozco, que no tocaban el meollo
de la cuestión. Eran ataques de poco contenido científico
papirológico.
Entonces empecé a responder con rigurosidad atendiendo
a los argumentos y no a las personas, hasta que me cansé de
contestar. Pensaba que perdía tiempo y energías en
un debate que planteado en esos términos no valía
la pena. En la revista Studia Papyrológica contesté bastante;
también en la revista Bíblica.
Luego el asunto se durmió porque no recibí
respuesta a mis artículos de esclarecimiento. Ya no publicaban
nada y se hizo un silencio sobre el tema. Sin interlocutores yo
ya no respondía a nadie. El asunto quedó dormido
hasta que el papirólogo anglicano Carsten Peter Thiede,
profesor alemán, se presentó a mi despacho con su
señora
cuando yo era Decano de la Facultad Bíblica del Pontificio
Instituto Bíblico de Roma, y me dijo que había seguido
la polémica y que estaba convencido de que los ataques que
había recibido mi hipótesis eran inconsistentes. Él
quería elaborar un libro sobre mi identificación.
Después de investigar por su parte, publicó un libro
en Alemania del cual se ha hecho, me parece, la quinta edición.
En castellano se titula: ¿El manuscrito más antiguo
de los Evangelios? El fragmento de Marcos en Qumrán y los
comienzos de la tradición escrita del Nuevo Testamento. La
obra se ha traducido también al holandés y al italiano.
Además Carsten Peter Thiede ha escrito otro libro en inglés,
también traducido al francés.
El asunto, como ve, se ha difundido. Se trata de un científico
de mucha categoría. Lo conozco y lo respeto mucho, como
es natural. Entonces fue él quien reanudó el tema. Éste
estaba dormido, no estaba muerto. Thiede no lo resucitó,
sino que más bien lo despertó de nuevo. Y así ha
venido toda la nueva época del asunto del 7Q5.
¿Cuál fue la importancia del Simposio realizado
en la Universidad de Eichstátt, en Alemania, en octubre
de 1991?
Fue grande. Me invitaron pero no quise asistir para que los participantes
tuvieran completa libertad de hablar en favor o en contra. Lo que
hice fue enviar una carta, que se leyó, agradeciéndoles
su interés y ofreciendo mis oraciones para que encontraran
la verdad. Allí grandes eminencias estuvieron a favor de
la identificación, otros no, pero en general la opinión
fue favorable. Me ofrecieron sus trabajos. Eran norteamericanos,
alemanes, franceses, belgas... ningún italiano ni español.
Se movieron en un ambiente de alta ciencia internacional, publicando
luego unas actas que, en general, estaban a favor de mi posición.
Posteriormente F. Rohrhirsch publicó un libro en favor de
mi identificación y en contra de la postura del profesor
Kurt Aland y su escuela, quienes en su análisis informático
de todos los factores relacionados al 7Q5 se habían equivocado
al dar un programa a la computadora, y lógicamente la computadora,
con un programa equivocado, dio resultados equivocados, inválidos.
Hay otro asunto
papirológico y es el de las tentativas
de realizar otras identificaciones del 7Q5 distintas a la suya.
Allí está la de la profesora Spottorno con Zac
7,4-5. Otros estudiosos, como Julio Trebolle por ejemplo, en
un libro recientemente editado, hablan de que son posibles diferentes
identificaciones del papiro. ¿Qué dice usted al
respecto?
Que es completamente falso. Y lo digo, como papirólogo,
con toda claridad. Todo lo que afirman a nivel papirológico
yo lo analizo en profundidad -como le decía- en el epílogo
de mi libro. Esas alternancias que proponen, como papirólogo... ¡da
pena verlas! Parece que aquí quieren, más que iluminar,
desorientar y hablar por hablar. ¡Se han propuesto como identificaciones
textos que no casan en manera alguna!
Siempre he dicho, desde el comienzo, que si a mí me prueban
que esto no es del Evangelio de San Marcos, yo lo acepto en seguida.
Pero han querido distorsionar la realidad... En la obra que está a
punto de salir tengo un apartado llamado: «Presupuestos científicos
para la identificación». Y según lo que allí expongo
se ve que es evidente que en las propuestas de sus alternancias
no se ha tenido en cuenta lo más elemental de la metodología
científica. Y esto lo digo de manera absoluta.
En estas pretendidas identificaciones, ¿se respeta
la «verticalidad de las letras» que se deriva de
la medida esticométrica (número de letras por línea)
del rollo al que el papiro perteneció?
No, en modo alguno. Ni la «verticalidad de las letras»,
ni la lectura. Porque además de que no se acomodan al papiro,
las letras que proponen no se ven en el mismo. No digo sólo
que completas, ni siquiera incompletas, ni siquiera rasgos. En
papirología las letras completas no tienen ninguna dificultad;
las incompletas pueden ser de lectura segura o de lectura incierta.
Pero si se encuentra en un documento antiguo, por ejemplo, en nuestro
alfabeto, un triángulo arriba, se completan las diagonales
hacia abajo y se dice que es una «A». Pero si se encuentra
un triángulo no se puede poner allí una «S». ¡Pues
estas supuestas identificaciones alternativas hacen cosas así,
es increíble!
Otra objeción es aquella que afirma que el papiro
es demasiado pequeño para poder hacer un trabajo serio
con él...
Esto a uno que no sea papirólogo le puede llamar la atención,
pero a un papirólogo no le llama la atención porque
hay papiros más pequeños, como por ejemplo el correspondiente
a la "Samia" (cuyo código es P. Oxy. XXXVIII 2831),
obra de Menandro, que mide 2.4 cm. por 3.3 cm. Para su identificación
el papirólogo británico E.G. Turner modifica el texto
y realiza un cambio fonético que no se encuentra en ninguna
otra. Esta identificación ha sido aceptada por todos.
Hay otros ejemplos. El papiro neotestamentario publicado por C.P.
Thiede, de la colección Bodmer, es muy pequeñito.
Además está también el caso del papiro que
fue identificado en la cueva 7 de Qumrán como del Antiguo
Testamento, de la Carta de Jeremías, en el que se presenta
una identificación textual que los identificadores arreglan
como pueden, a base de una versión latina. Además
las únicas palabras que se leen con toda seguridad allí son
oun, «pues», consecutivo, y autous, «a ellos».
En todos estos casos nadie ha puesto: ninguna dificultad a pesar
de ser mucho más pequeños que el 7Q5.
Hay otro asunto respecto del 7Q5 y es el de la letra incompleta
que algunos han leído como una «I» y usted
ha leído como «N»...
Hay una letra que yo leo como «N» en
relación
a la cual me dijeron los de la Escuela Bíblica de Jerusalén
que aquello era -textualmente- «absurdo». Decían
que era absurdo el ver allí el trazo vertical izquierdo
de una «N» -la ny mayúscula en griego es como
la N en castellano-. Esto se llevó entonces al Departamento
de Investigación y Ciencia Forense de la Policía
Nacional de Israel, y con aparatos de la tecnología moderna,
concretamente con el estéreomicroscopio, vieron que en el
trazo vertical al que nos referimos, en la parte superior, descendía
parte del trazo oblicuo descendente correspondiente a una N. Está,
pues, científicamente establecido. Ahora, la letra que sigue,
por más que algunos vean una eta -que en el alfabeto mayúsculo
griego es como una «H»- yo no la veo. Y aunque una
eta en ese lugar casa perfectamente con mi identificación,
como deseo ser honesto científicamente, cuando el profesor
A. Dou hizo los cálculos de probabilidades que le solicité,
le dije que en la posición que aquella letra ocuparía,
pusiera un punto, porque yo simplemente no la veía.
El hecho de que se haya recurrido a la policía
técnica israelí, que no tiene ningún interés
en la polémica, garantiza la imparcialidad de la información
que sirvió para determinar la letra...
En algo, pero no en lo fundamental. La objetividad de la identificación
se garantiza por el rigor científico del trabajo en su conjunto.
Le diré otra cosa para que vea la honestidad del procedimiento.
Siempre que publiqué un artículo defendiendo mi postura,
siempre publiqué la fotografía a rayos infrarrojos.
Los que atacaron la identificación nunca publicaron nada,
solamente hablaban. Aquí hay ya una diferencia de proceder
científico. En este deseo de honestidad se llegó a
un extremo de máximo rigor científico de agotar todas
las posibilidades de investigación, y se llevó así el
papiro a la policía israelí, la 'misma que es completamente
imparcial en la materia propia de estas identificaciones.
Se ha hablado también del cambio de delta por tau
que se debe realizar para obtener la identificación. Es
un aspecto del que han tratado C. Roberts, Pierre Benoit, M.E.
Boismard y otros.
Sí- Y cuando vi que algunos asumían esto como una
objeción fui a la biblioteca del Pontificio Instituto Bíblico
y escribí una nota que se publicó en la revista Bíblica sobre
la frecuencia del cambio delta-tau en los papiros bíblicos.
Y repito lo que dijo la profesora Montevecchi, una eminencia en
papirología: objetar ese cambio de delta-tau casi hace reír
por lo admisible del cambio. Y es que de hecho existen numerosos
casos del mismo error, incluso hasta en un grabado en griego hecho
sobre piedra en tiempos de Herodes, donde es evidente que se había
de tener mayor cuidado al escribir.
En el campo de la
crítica interna hay otras observaciones.
Una de ellas cuestiona la identificación realizada por
usted porque exige la eliminación de 9 letras, aquellas
correspondientes a la frase «epi ten gen» que aparece
en la versión griega más común del Evangelio
de San Marcos.
De esto también habla O. Montevecchi. Yo podría
contestar con sus palabras, que son mucho más autorizadas
que las mías y absolutamente imparciales. Si el cambio delta-tau,
como he explicado ya, no significa nada extraño -y hablo
como papirólogo-, omisiones como la del «epi ten gen» son
un caso conocido y aceptado. El mismo C. Roberts, cuando publicó el
papiro p52, aquél famoso del Evangelio de San Juan, realizó su
identificación omitiendo unas letras. Y es que en el verso
(Jn 18,37-38) hay una repetición, en el texto originario
de San Juan, que dice: «Yo para esto (eis tonto) he
nacido y para esto (eis tonto) he venido al mundo» (v.
37). La segunda vez del eis touto, que es lectura ordinaria
en el texto conservado hoy, por razones esticométricas la
omitió el mismo Roberts, guiado por la «verticalidad
de las letras» del texto en el margen derecho del papiro,
considerando su texto como una variante más breve. Y es
bien conocida la entusiasta acogida y general aceptación
de la identificación del p 52 , correspondiente al año
125.
No quiero hablar de otros varios papiros bíblicos cuya
identificación, a pesar de presentar variantes «absurdas»,
ha sido aceptada por todos los especialistas. Sólo me limito
a citar un trozo de papiro (más pequeño que el 7Q5),
el p73 (=P Bodmer I). En este insignificante papiro, entre el recto
y verso sólo se leen con seguridad ocho letras. Pues bien,
la identificación de este papiro con el texto de Mt 25,43
y 26,2-3, ha sido aceptada sin ninguna dificultad. Claro que en
este caso el papiro está fechado en el siglo VII.
Hay quien hablaba de una intencionalidad apologética
en usted...
Si me dicen esto es como para ponerme un sambenito. Yo trabajo
siempre con rigor científico y he hecho otras identificaciones,
por ejemplo una que presentaron un grupo de profesores alemanes
de Berlín como un trozo de prosa que yo lo identifiqué como
del poeta Teócrito. Ahora ine pregunto: ¿qué apologética
he hecho con esta identificación? Entonces y ahora mi proceder
es científico. En el caso del 7Q5 la identificación
realizada no fue buscándola, sino que simplemente se produjo.
Además, el llegar a ella fue curiosidad en mi descanso... «hacer
crucigramas en griego», sencillamente.
Dejando de lado el tema de la identificación propiamente
tal del texto, acerca de la datación del texto...
La datación la hizo Roberts, el gran paleógrafo
de Oxford. Quizás ahora van a poner más dificultades
al respecto, pero hasta el momento nadie se había molestado.
El profesor Fitzmayer decía en un artículo que como
no se puede cambiar la datación, no han de aceptar la identificación
del 7Q5. Ahora, como no se puede cambiar la identificación,
han de buscar cambiar la datación.
¿Habría la posibilidad de utilizar el método
del Carbono 14 para precisar la datación?
No, es imposible, porque habría que quemar el papiro...
En pedazos de papiro más grandes sí es posible hacerlo,
pero en este caso implicaría la pérdida total del
mismo.
En relación al mismo tema de la datación,
hay algunos, entre ellos el ya mencionado investigador K. Aland,
que afirman que el papiro debía ser posterior al año
50.
El profesor Aland no era paleógrafo, o sea que con gran
respeto a sus trabajos de crítica textual, en el campo de
la paleografía prefiero otras opiniones.
Además existe un problema de por medio que es el
paso del rollo al códice, ¿podría usted
explicar algo de esto?
En el Simposio de La Sorbona, en París, realizado hace
unos pocos años, recuerdo exactamente que los especialistas
se pusieron de acuerdo y se puede decir que hacia el año
80 d.C. se dio el paso del rollo al códice; no matemáticamente,
sino poco a poco se fue cambiando y cambiando, hasta que finalmente
se pasó al códice, sobre todo para facilitar la difusión
del Nuevo Testamento. Era más fácil enviar libros,
códices, que rollos, complicadísimos de ser manejados.
En el caso del papiro 7Q5 tenemos un pedazo de rollo,
lo que implica que sea anterior al año 80 d.C., que fue
cuando éstos dejaron de ser utilizados...
En realidad anterior a cuando se cerraron las cuevas de Qumrán,
hacia el año 68 d.C. O sea que ya por arqueología
y por historia, por precisión histórica, este fragmento
7Q5 es muy antiguo.
Entre los métodos paleográficos, ¿cuáles
se utilizaron para datar el papiro antes del año 50 d.
C . ? ¿Qué tiene que ver el llamado Zierstil («estilo
elegante») con todo esto?
Cada estilo paleográfico (estilo de escritura) tiene un
nacimiento, un desarrollo y una muerte. Es en base a estos estilos
y a sus ciclos de vigencia que se puede saber la datación
de un manuscrito. La datación la realizó el profesor
Roberts, de Oxford, muy reconocido como ya he dicho. Otro profesor,
uno de gran categoría de Italia, cuyo nombre no menciono
porque me lo dijo confidencialmente -no tenía interés
en que saliera su nombre en esta cuestión- sostuvo: «Como
máximo este papiro es del año 50 d.C.». El
que me dijo esto es para mí el mejor paleógrafo bíblico
del mundo.
Es decir que paleográficamente el papiro 7Q5 tiene
un estilo que está determinado entre un rango de años
y por eso es posible datarlo...
Sí, este rango de años va del 50 a. C.. al 50 d.
C. Puede ser que este estilo tenga una ramificación, pero
hay que tener en cuenta una cosa: algunos de los papiros de la
cueva 7 de Qumrán tienen rasgos que son muy' interesantes,
se encuentran rasgos paleográficos de los papiros de Herculano,
de Italia. Entonces tal vez aquéllos se escribieron en Roma...
En fin, hay una serie de cosas muy interesantes, enigmáticas
todavía.
¿Tendrá que ver eso algo con la inscripción
que se encontró en el ánfora de la cueva 7, que
decía «Roma»?
Esto lo afirman algunos. Yo no soy técnico en ese campo
y no me atrevo a sostenerlo. Gente más autorizada lo podrá decir.
Esto mismo nos lo sugirió un profesor del Pontificio Instituto
Bíblico, pero en cambio el destacado especialista en Qumrán
Yigael Yadin dijo que no , que se ponía solamente el nombre
del propietario o el contenido, mas no el origen geográfico...
Pero a lo mejor el contenido era: «manuscritos de Roma».
Se trata de algo que está abierto a la investigación.
Al hablar del 7Q5, ¿ante qué estamos? ¿Ante
un trocito del Evangelio de San Marcos? ¿De qué versión
del mismo? ¿De una fuente de Marcos?
Esto no lo sé. Algunos dicen que es fuente. El hoy cardenal
Martini sostuvo algo al respecto e incluso, creo, lo publicó:
habiendo un cambio de sección (entre los versículos
52 y 53 del capítulo 6 del Evangelio de San Marcos), es
un texto ya formado. Hay un parágraphos, un hueco en blanco,
que implica un punto y aparte. Pero, una vez más, eso sale
de mi especialidad y por ello no puedo opinar. Otros lo dirán.
También hay otras señales que permiten hacer
esta identificación con Marcos, por ejemplo el uso reiterado
de la palabra «kai» (en castellano «y»),
si no me equivoco...
Bueno, claro, es que no hay autor clásico que empiece un
párrafo con «kai», como es el caso del papiro
7Q5. Éste comienza una sección en el versículo
53. Y si se tiene en cuenta que en Marcos más del 90% de
las perícopas empiezan con «kai», mostrando
un griego muy vulgar -que ;también hay que decir que es
propio del Evangelio de Marcos-, los argumentos en favor de la
identificación aumentan. La verticalidad de las :letras,
el detalle del parágrafo, el «kai», el mismo
hecho de que sea una lectio brevior (una lectura más breve
debido al asunto del «epi ten gen»)... todos estos
hechos llevan a O. Montevecchi a afirmar que si no hubiera esto,
dudaría de que el papiro fuera antiguo.
Hablemos un tanto sobre las reacciones, como por ejemplo
la del profesor Ravasi, quien mostrando desconocimiento del tema
afirmó, respondiendo a la propuesta de identificación
del 7Q5 con el mencionado pasaje de Marcos, que se trataba de
un papiro con letras hebreas. ¿Qué hace que pueda
darse esa falta de objetividad?
Esto en vez de preguntármelo a mí, pues habría
que preguntárselo a él.
¿Usted no se ha hecho ninguna idea sobre el asunto?
Es que esta ligereza es algo increíble... Ravasi, que es
un hombre muy competente en algunas cosas, ¡ni siquiera parece
haberse dignado ver el papiro! Aparece clarísimamente «kai»,
aparece clarísimamente la tau, aparece clarísimamente
también «nnes»... ¡Y dice que esto es
hebreo!
¿No ve usted en esto, en el fondo, una discusión
entre preconcepciones de pensamiento exegético?
Pues parecería que sí. Aquí hay un trasfondo
de escuelas o mejor de posiciones. Claro que lo veo... La gente
eminente del mundo que tiene su posición científica
y demás, ¿cómo iba a cambiar por la propuesta
de un joven desconocido en el campo bíblico internacional?
En el papirológico yo era conocido, pero en el campo bíblico
no. Si no se es un papirólogo de verdad, verá cosas
o no verá cosas superficialmente...
¿Qué le dice a usted que
las críticas
provengan más de los exégeta que de los papirólogos,
siendo que aquél no es propiamente campo?
Lo que dice Herbert Hunger, quien ha sido Director de la colección
de papiros de la Biblioteca Nacional de Austria, entidad de la
mayor importancia para la papirología, tiene mucho de razón: "Yo
no hablo ni como teólogo ni como biblista, hablo como científico
y papirólogo, y como científico digo que O'Callaghan
tiene razón". Lo que dice O. Montevecchi también
es importante: "Esto no quita ni pone nada, pues aunque no
sea este papiro de San Marcos, el cristianismo no pierde nada".
Y ahora también se debe tener en cuenta a los que se oponen
a la identificación que propongo. Que frente a sus prejuicios
hagan gala de una más ecuánime y científica
apreciación de las cosas.
Aun cuando su trabajo sobre el 7Q5 no es un intento apologético,
aún así tiene consecuencias importantes para el
anuncio de la fe en nuestro tiempo, sobre todo en lo que se refiere
a la historicidad de los Evangelios. ¿Cómo ve usted
esto?
Una cosa es que yo como sacerdote me alegre mucho, pero otra cosa
es que un sacerdote haya llevado el agua a su molino. Cuando hacía
una consideración final, tras haber discutido y hablado
con rigor científico, encontraba que como sacerdote estoy
encantado de la vida, más aún considerando que mi
lucha inicial fue muy difícil -yo había pasado entonces
las primeras votaciones para seguir como catedrático en
el Pontificio Instituto Bíblico y me lo jugaba todo como
científico; era muy arriesgado para mí meterme en
el asunto del 7Q5-. Y es que soy un convencido de que la investigación
de la verdad necesariamente lleva a Dios, quien es la Verdad. Ahora
como sacerdote, es cierto, no podía minimizar mi expectativa
de que la identificación del 7Q5 con Marcos fuera verdadera,
pero en ningún momento hice apologética, porque repito
que trabajar así sería inaceptable. Tras los resultados
finales de la investigación estoy encantado de que esto
haya sido verdad. Esto no lo
¿Y qué consecuencias prácticas le
ve usted? ¿Cree que es una puerta para que algunas personas
vuelvan los ojos a la fe?
Bueno, esto lo verá cada uno. Yo no sé qué va
a hacer la gente. Pero si esto se acepta, por la misma solidez
científica que tiene, papirológica, matemática,
creo que puede ayudar a que algunos puedan decir sí. Yo
repito sin embargo mil veces lo mismo: este papiro no me ha aumentado
en lo más mínimo la fe, porque mi fe está por
encima de todos los pápiros y códices. Pero la fe
supone la racionalidad humana, por consiguiente estoy contento
de que la identificación que propuse pueda afirmarse con
certeza.
Finalmente, si usted vuelve ahora su mirada hacia atrás, ¿qué lectura
hace de esto que ha llamado una «aventura científica»?, ¿cómo
ve las cosas a la luz de los años?
Bueno, ha sido todo. Ha sido bendición, ha sido prueba,
ha sido calvario, ha sido gloria, han sido momentos intensos...
Pero ante todo ha sido el esfuerzo de servir a Dios y a la Iglesia
desde mi ministerio sacerdotal v mis estudios científicos.
(1) El texto ha sido extraído
de la presentación que ofrece la página Web de la
revista AICA.
(2) El texto ha sido extractado
del Servicio de Informaciones ACI Prensa.