El Vaticano había
anunciado hacia mediados de junio de 2000 que "el tercer secreto"
de Fátima sería publicado con un poco de retraso, en
razón de las dificultades de traducción del texto a
las diferentes lenguas. Después se nos anunció que la
divulgación del texto tendría lugar el lunes 26 de junio
de 2000, durante una conferencia de prensa ofrecida en el Vaticano
por el cardenal Ratzinger. Todos los cat6licos con un mínimo
espíritu de fe y sentido común esperaban mucho de esta
publicaci6n impedida de manera deliberada por los papas durante 40
anos, ya que debía ser hecha normalmente "a más
tardar en 1960": Pero ese año el Vaticano, al anunciar
con un simple comunicado de prensa que este secreto no sería
publicado durante ese año, había precisado: ":..es
probable que el secreto de Fátima sea mantenido para siempre,
bajo el más absoluto secreto" (comunicado del 8 de
febrero de 1960 de la agencia portuguesa ANT).
¿Qué profecía terrible debía contener
entonces este secreto, para que las mas altas autoridades de la Iglesia
se empecinaran en ocultarlo con tanta obstinación? ¿Qué
contenido dramático debían encerrar aquellas líneas
que seguirían a las palabras de Nuestra Señora: "En
Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc."?
La espera era entonces enorme, aquel 26 de junio de 2000, entre todos
los católicos dignos de tal nombre, aunque era también
una espera impregnada de inquietud: en efecto, la alocución
del cardenal Sodano, pronunciada en Fátima el 13 de mayo, no
debía una palabra de una crisis interna de la Iglesia, por
la pérdida a gran escala de su tesoro mas preciado: la verdadera
fe católica, tema del que todos los mejores especialistas de
Fátima hablaban y escribían desde hacia mucho tiempo
y que era uno de los dos temas principales de la tercera parte del
secreto. Además el vocero del Vaticano, el Señor Navarro
Valls, había realizado después del 13 de mayo ultimo,
una declaración clara y neta que indicaba que el objetivo de
la divulgación de la tercera parte del secreto era una vez
mas contradecir al "tradicionalismo anti-ecuménico"
1 Juzguen ustedes: “La publicación del tercer
secreto no significa ningún apoyo papal al tradicionalismo
anti - ecuménico que se había apropiado
abusivamente de ciertos aspectos del mensaje de Fátima, especulando
en una perspectiva milenarista sobre contenidos de este texto inédito,
presumidos, pero no verdaderos. La
decisión de publicarlo responde a la convicción de que
Fátima no puede seguir siendo prisionera de esta postura parcialista”
(Mensuario portugués Chistus de junio de 2000, p. 27). El propósito
de la Santa Sede era entonces muy claro: ¡arrancar de raíz
la sospechas tradicionalistas publicando el tercer secreto! Pero ¿cómo
este propósito podría lógicamente conciliarse
con el contenido esencial del tercer secreto anunciado por los mejores
especialistas: una apostasía de la verdadera fe dentro de la
Iglesia?
Muchas preguntas legitimas se planteaban entonces, en la mañana
del 26 de junio de 2000 e indicaban un sentimiento de real inquietud:
¿qué texto nos iba a presentar Roma? ¿Sería
el texto auténtico e integro del tercer secreto? ¿Y
qué interpretación se le daría?
El texto presentado por la Santa Sede, desgraciadamente, confirma
plenamente la inquietud y las sospechas que habían acompañado
la espera de su publicación. Dicho texto no cuadra en absoluto
con lo que en derecho debía esperarse objetivamente según
los especialistas en la cuestión.
- Tanto en la forma: no se nos presentaba ninguna palabra de Nuestra
Senora, sino solamente la descripción de una visión.
- Como en cuanto al fondo: el sentido de esta visión resultaba
muy confuso, muy oscuro, su interpretación muy difícil,
además con la aparente ausencia de los dos grandes temas anunciados
por todos los mejores expertos: la pérdida de la fe a gran
escala en el interior de la Iglesia, debido a graves defectos y negligencias
pastorales de su alta jerarquía. Pero al mirar más de
cerca, gracias a toda una serie de argumentos objetivos, independientes
unos de otros, podemos llegar a una conclusión casi segura:
el 26 de junio ultimo se nos presentó un tercer secreto truncado,
voluntariamente amputado de su primera parte constituida por las palabras
de Nuestra Señora, las únicas que permiten una interpretación
correcta y auténtica de la visión que se nos ha presentado.
He aquí la serie, sin duda no exhaustiva, de estos argumentos
objetivos:
1) El
testimonio y la actitud de Sor Lucia con relación a la tercera
parte del secreto, de 1943 a 1960.
a) Las condiciones de la redacción y transmisión al
Obispo de Leiría de la tercera parte del secreto.
Sor
Lucía exigio una orden formal y clara del Obispo de Leiria para
escribir esta tercera parte del secreto, orden que este ultimo le envio
a traves de una carta de mediados de octubre de 1943. Luego, durante
mas de diez meses, Lucia se vio incapaz de escribir el texto, y precisó,
en carta del 24 de diciembre de 1943 a monsenor Garcia y Garcia, uno
de sus directores espirituales de entonces, que en varias ocasiones
ella quiso obedecer, que se habia sentado a escribir, sin poder lograrlo,
y que "este fenomeno no se debia a causas naturales". Hizo
falta nada menos que una nueva aparicion de Nuestra Senora, el 2 de
enero de 1944, en la enfermeria del Convento de Tuy, donde Lucia se
hallaba convaleciente a raiz de una muy grave enfermedad que la habia
afectado, para disipar todas sus dudas y escrupulos. Nuestra Senora
le dio entonces la orden de escribir ese secreto, to que hizo al dia
siguiente, el 3 de enero, si se ha de creer al texto publicado el 26
de junio ultimo por Roma.
Luego, una vez escrito el texto, Lucia lo guardó en un sobre
lacrado, y puso extremo cuidado en asegurarse que fuera transmitido
al Obispo de Leiría; ella no quiso confiar este sobre ni al correo,
ni a ningun mensajero, sino solamente a un obispo que lo remitiera en
propias menos a monsenor Correia da Silva. De tal modo que tuvo que
esperar al
17 de junio de 1944 para poder remitir el precio sobre a monseñor
Ferreira da Silva, Arzobispo titular de Gurza, quien to entrego esa
misma tarde a monseñor Correira da Silva.
Todos estos detalles historicos, que muestran
la extrema importancia que Sor Lucia atribuye al texto del tercer secreto,
nos indican la extrema gravedad de su contenido; es entonces
difícil de creer que no contenga mas que la descripci6n de una
oscura visi6n que no aporta ningún elemento novedoso en relación
con los temas específicos de la segunda parte del secreto
¡como el Vaticano nos ha querido hacer creer
el 26 de junio ultimo!
b) Los añadidos de Lucia, que se refieren al tercer secreto,
en sus Cuartas Memorias, en relaci6n con sus Terceras Memorias.
Existen dos manuscritos de Sor Lucia que nos refieren el secreto dado
por Nuestra Señora el 13 de julio de 1917:
- En sus Terceras Memorias concluidas el 31 de agosto de 1941, Sor Lucia
revela las dos primeras partes del secreto, como ella misma lo dice:
"El secreto se compone de tres cosas distintas, de las que revelaré
dos- ('"Memorias de Sor Lucía—, segunda edición
francesa, mayo de 1991, reimpresa en agosto de 1997, p. 108). En estas
Memorias no se nos dice absolutamente nada del secreto.
- En sus Cuartas Memorias, terminadas el 8 de diciembre de 1941, Lucía
escribía nuevamente, de manera casi idéntica, salvo algunas
palabras en la descripción de la visión del infierno,
las dos primeras partes del secreto, pero añade esta vez en lo
concerniente a la tercera parte del secreto, dos frases de la mayor
importancia: "En Portugal se conservará siempre el dogma
de la fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí,
podéis decírselo" (c.f. "Memorias de Lucía',
op. cit., pág. 172-173).
Estas dos frases develadas por Lucía son capitales y nos dan
la clave del contenido principal y de la naturaleza del tercer secreto.
1) Lucía nos hace
en principio conocer la primera frase de la tercera parte del secreto:
"En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc.".
Ahora bien, un día de 1943, hablando de esta frase, ella dijo
al Obispo de Leiría, que no era absolutamente necesario que redactara
el texto del tercer secreto 'ya que, de cierto modo, ya lo había
dicho" (c.f. Padre Alonso: *La verdad sobre el secreto de Fátima"
Madrid 1976, p. 64). Esta frase nos da, efectivamente la clave que nos
permite descubrir el contenido principal de la tercera parte del secreto:
- Ella se refiere a un tema espiritual,
sobrenatural, que se relaciona con la fe, algo muy diferente
de los castigos temporales y materiales anunciados en la segunda parte
del secreto, que habrían de llegar si el mundo católico
no se sometía a los dos pedidos formulados por Nuestra Señora:
la comunión reparadora de los primeros sábados de mes
y el acto de reparación y consagración de Rusia a su Corazón
Inmaculado.
- En el contexto general del secreto del 13 de julio de 1917, que tiene
de punta a punta alcance mundial (la palabra "mundo" aparece
cuatro veces en las veintidós líneas manuscritas de la
segunda parte del secreto), Portugal no puede ser mencionado en esta
frase más que como una excepción, contrastando con la
situación general de la fe católica en el resto del mundo,
en otras partes de la Iglesia. Lo que se anuncia entonces en la tercera
parte del secreto es una pérdida de la verdadera fe a gran escala.
2) Además, Lucía
añade las últimas palabras de Nuestra Señora: "Esto
no se lo digáis a nadie. A Francisco sí podéis
decírselo". Estas palabras, que parecían sin importancia
hasta el 26 e junio último (y vemos así cómo la
Divina Providencia pone siempre a nuestro alcance los elementos necesarios
para oponerse a las astucias del demonio: ¡Es admirable! ), se
convierten en capitales desde esa fecha. Veamos por qué: estas
palabras no se encuentran en las Terceras Memorias, Lucía las
añade en las Cuartas Memorias "para significar que ellas
no conciernen más que a la tercera parte del secreto; por otra
parte, la palabra portuguesa "isto", que se traduce por "esto",
se relaciona siempre a la última cosa que acaba de hacerse, verse
o entenderse, o a la cosa que está más próxima
a nosotros. Al dejarnos estas palabras, Lucía nos indica que
Nuestra Señora misma insistió,
el 13 de julio de 1917, sobre la extrema gravedad del contenido de esta
tercera parte del secreto, sobre el cual recomienda el silencio
más absoluto, hasta nueva orden (y se comprende mejor
así los dos meses y medio de agonía espiritual que tuvo
que sufrir Lucía antes de poder escribir este secreto terrible
tras la aparición de Nuestra Señora, que le ordenó
redactarlo el 2 de enero de 1944).
Por añadidura, estas palabras nos dan otra indicación
muy importante: El beato Francisco durante todas las apariciones de
Fátima (tanto las del Ángel como las de Nuestra Señora),
siempre vio todo (incluso la visión del infierno) pero nunca
escuchó las palabras celestiales, pues Nuestra Señora
dice, hablando de la tercera parte del secreto: "A Francisco sí,
podéis decírselo". Tenemos así la prueba formal
de que la tercera parte del secreto no puede estar constituida por la
sola descripción de una visión, ¡sino que contiene
también, y ante todo, un conjunto de palabras de Nuestra Señora¡
Es este conjunto de palabras la clave principal de interpretación
de la visión publicada, y como se nos ha cuidadosamente ocultado
el 26 de junio, la visión permanece para nosotros muy oscura.
Por otra parte es, en razón de que Roma esconde algo, que el
texto oficial de la S.C. para la Doctrina de la Fe del 26 de junio transcribe
las dos primeras partes del secreto no según cuentan las Cuartas
Memorias, sino según las Terceras; así los agregados tan
importantes de Sor Lucía en las Cuartas Memorias "pasan
a mejor vida". Es claro que si el Vaticano hubiera querido revelar
íntegra la tercera parte del secreto sin disimular, escamotear
ni adulterar nada, habría publicado el manuscrito de las Cuartas
Memorias, y no el de las Terceras. Por otro lado, el procedimiento empleado
por Roma es absolutamente contrario al método científico
normal a seguir en materia histórica en un caso semejante: en
efecto, cuando se está e presencia de varios manuscritos sobre
un mismo hecho, se debe utilizar preferentemente aquel que haya sido
redactado más recientemente, sobre todo cuando contiene rectificaciones
o añadidos muy importantes para el tema estudiado, verificando
por supuesto, la conformidad del sentido general de este manuscrito
al compararlo con su o sus precedentes. Pues aquí el Vaticano
ha hecho todo lo contrario; con el objetivo evidente de disimular lo
que le molesta!
Sin embargo, no todo el mundo se dejó engañar por este
subterfugio: así el gran periódico portugués "Diário
de Noticias" mostró la anomalía en un artículo
del martes 27 de junio de 2000, en página 22: ...Ratzinger
...no encontró sin embargo, explicación o justificación
para una de las afirmaciones de Lucía, según la cual en
Portugal se conservará siempre el dogma de la fe...—
c) La entrevista de Sor Lucía con el padre Fuentes, del 26 de
diciembre de
1957.
Esta entrevista fue publicada en 1958 "en su texto original en
español y en versión inglesa, con todas las garantías
de autenticidad y todas las garantías jerárquicas, entre
las cuales figuraba la del Obispo de Fátima (Padre Alonso: "
La verdad sobre el secreto de Fátima.", Madrid 1976, p.
107) Monseñor Sánchez, Arzobispo de Veracruz (México)
dio el imprimátur a la entrevista. A pesar de ello, Roma desató
una guerra implacable contra este reportaje, sobre todo a partir de
la elección de Juan XXIII; esta lucha coincidió con la
publicación, el 2 de junio de 1959 por la curia diocesana de
Coimbra, en nombre de Sor Lucía, de un desmentido de la entrevista
publicada por el Padre Fuentes, sacerdote mexicano que estaba a punto
de convertirse en postulador de la causa de beatificación de
los dos pastorcitos, Francisco y Jacinto Marto. Pero, podemos preguntarnos
¿porqué una lucha tan dura, por parte de la alta jerarquía
de la Iglesia, contra este texto? La única respuesta posible
es que Lucía en aquel reportaje tocando
temas nuevos, devela ya el contenido esencial de la tercera parte del
secreto; y la descripción de la visión publicada el 26
de junio pasado, confirma esto plenamente al mostrar de manera evidente,
que Lucía sabe más que nosotros sobre la interpretación
de esta visión, y por lo tanto que tiene la clave de
interpretación de la visión ¡que el Vaticano se
niega a darnos y continúa disimulando!
Comparemos entonces algunos pasajes de esta entrevista con la visión
publicada por la Santa Sede y la interpretación que nos ha sido
presentada:
l') "(..) Pero, creedme, Padre, Dios va a castigar al mundo y será
de una manera terrible. El castigo celestial es inminente.
¿Qué falta, Padre, y qué sucederá entonces?
Será muy triste para todos, para nada feliz. Si antes el mundo
no reza y no hace penitencia. No puedo dar otros detalles ya que es
todavía un secreto (...) Es la tercera parte del mensaje de Nuestra
Señora que permanecerá en secreto hasta 1960':
Sor Lucía anuncia entonces, en diciembre de 1957 al referirse
explícitamente a la tercera parte del secreto, un 'castigo inminente,
terrible, muy triste para todos, para nada feliz': Es evidente que ella
habla de un castigo de otro orden, distinto del gran castigo material
y temporal anunciado por Nuestra Señora en la segunda parte del
secreto: "de lo contrario, Rusia propagará sus errores por
el mundo provocando guerras y persecuciones contra la iglesia. Este
castigo temporal por la Rusia comunista, flagelo de Dios, se abatirá
sobre el mundo a partir de 1936, con la Guerra Civil de España,
después con la Segunda Guerra Mundial y la formidable expansión
comunista que la siguió, provocando las terribles persecuciones
del ateísmo marxista contra la Iglesia Católica en toda
Europa del Este y Central, en Ucrania, en China e Indochina. Este castigo
temporal continuaba desarrollándose plenamente en 1957, amenazando
extenderse al África (con la 'descolonización ) y pronto
a América (desde la base de Cuba) y si Lucía hubiera hablado
de él, habría hablado de continuación e intensificación
del castigo, ya en curso. En cambio, Lucía anuncia:
- Un "castigo inminente, muy triste para todos"-.
se refiere entonces a otro tipo de castigo: un
castigo de orden espiritual se abatirá sobre toda la Iglesia.
- Un 'castigo terrible—* en el contexto general de Guerra Fría
y de persecución violenta del ateísmo contra la Iglesia
en el cual estas palabras son pronunciadas, suponen que este castigo
inminente será más terrible todavía que el castigo
material ya en marcha: esto nos lleva
de nuevo directamente a un castigo espiritual, y a la
declaración de monseñor do Amarar, Obispo de Leiría
Fátima, del 10 de septiembre de 1984, en Viena (Austria): 'Su
contenido (del tercer secreto) no concierne más que a nuestra
fe. (...) La pérdida de la
% de un continente es peor que el aniquilamiento de una nación;
y es cierto que la fe disminuye continuamente en Europa—.
Solamente estas palabras de Lucía en 1957 son un
rotundo desmentido de la interpretación dada el 13 de mavo por
el cardenal Sodano.
"La visión de Fátima se refiere sobre todo a
la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos. Descríbe
el inmenso sufrimiento de los mártires de la fe del último
siglo del segundo milenio. Es un interminable vía crucis guiado
por los papas el siglo XX".
relación, que se refiere únicamente
a los enemigos exteriores de la Iglesia y a castigos exclusivamente
temporales, y en absoluto a una crisis interna de la Iglesia en lo tocante
al "dogma de la fe- y a un castigo de orden espiritual
como nos lo sugiere Lucía en 1944 y en 1957, ha sido retomada
Y confirmada con notable insistencia por el cardenal Ratzinger el 26
de junio, en su 'tentativa de interpretación
del `secreto' de Fátima - : El camino de la Iglesia es descripto
como un vía crucis, como un caminar en un tiempo de violencia,
de destrucción y de persecuciones. Se puede encontrar representada
en estas imágenes la historia de un siglo entero (..). En la
visión, podemos reconocer al siglo pasado como el siglo de los
mártires, como el siglo de los sufrimientos y de las persecuciones
contra la Iglesia. Como el siglo de las guerras mundiales y muchas locales
que han llenado toda su segunda mitad y que han visto experimentar nuevas
formas de crueldad. En el 'espejo ' de esta visión, vemos pasar
a los mártires de la fe de decenios—.
Esta interpretación significa que, finalmente, la tercera parte
del secreto no agrega nada fundamentalmente nuevo en relación
con la segunda parte: no es mas que una ilustración visual de
las profecías verbales contenidas en la segunda parte; y como,
'én la medida en que se representan eventos particulares
éstos pertenecen al pasado' (Cardenal Ratzinger), toda
la dimensión escatológica y político - social que
hacía a la importancia, la singularidad y la especificidad de
las apariciones de Fátima desaparecen: todo está cumplido,
Fátima es llamada a reingresar en la "norma" de todas
las otras apariciones marianas, a convertirse en un
mensaje "normal", "clásico", idéntico
a los mensajes de las demás apariciones. Esto lo dice con todas
las letras el Cardenal Ratzinger mismo, al final de su texto: 'lo que
permanece lo hemos visto desde el principio de nuestra reflexión
sobre el texto del `secreto': la exhortación a la oración
como camino para la `salvación de las almas' y, en el mismo sentido,
el llamado a la penitencia y a conversión':
Para tomar nota: el texto de la S. C. para la Doctrina de la Fe del
26 de junio, no dice una palabra del milagro del sol del 13/10/1917
¡del que fueron testigos entre 70.000 y 100.000 almas! Esto es
muy significativo y muestra la voluntad romana de "llamar al ordenen
Fátima. Y se busca todavía menos examinar si este milagro,
además de su significación primera (confirmar y autenticar
las apariciones de la 'Señora más brillante que el sol)
puede tener un segunda significación, alegórica, al referirse
directamente a la tercera parte del secreto, y más precisamente
a una crisis muy grave a nivel del Papado; el Papa, Vicario de Cristo,
quien es el Sol de Justicia (Malaquías, IV, 2 y la gran antífona
litúrgica del 21 de diciembre) es además, en tiempos normales,
como el sol de la Iglesia militante. La caída final del sol,
precedida de tres temblores compulsivos del astro rey, cuando el milagro
del 13 de octubre ¡tiene entonces evidentemente un sentido alegórico
muy fuerte!
2) Prosigamos con el examen
de las palabras de Lucía del 26 de diciembre de
1957:
'Padre, el demonio se prepara a librar
una batalla decisiva con la Santísima Virgen.
Lo que aflige al Corazón Inmaculado de María y al de Jesús
es la caída de las almas religiosas y sacerdotales. "El
demonio sabe que los religiosos y los sacerdotes, al faltar a su hermosa
vocación, arrastran a numerosas almas al infierno (...) El apoderarse
de las almas consagradas trata de corromperlas para adormecer a las
otras en la impenitencia final. Utiliza toda clase
de recursos, llegando incluso hasta sugerir retrasar el ingreso en la
vida religiosa. Resulta de ello la esterilidad de la vida interior y
la frialdad en los laicos para la renuncia a los placeres y la total
inmolación a Dios":
Nos es develada aquí, y con una gran precisión, la estrategia
infernal que pone en acción el demonio para la pérdida
eterna del mayor número de almas posible: ¡Conquistar
ante todo a las almas consagradas! Y Lucía insiste fuertemente
sobre la inmensa responsabilidad de las almas consagradas en la salvación
eterna de los fieles, como también en sus escasas últimas
cartas (1970-1971) publicadas.
Paralelamente, en la visión divulgada el 26 de junio, hay también
una insistencia muy fuerte sobre las almas consagradas: "Obispos,
sacerdotes, religiosos, religiosas", enumeración que aparece
dos veces en el texto de la descripción de la visión:
Todas estas almas consagradas terminan por morir, unas tras otras, después
del Papa, al pie de la gran cruz de troncos rústicos: y no haríamos
mal en ver un vínculo entre esta insistencia en la visión
y las palabras de Lucía en 1957: Es evidente que nos falta una
pieza de la tercera parte del secreto, constituida inter
ejemplo, que Nuestra Señoras, antes de mostrar la visión
de los niños, haya pronunciado, en el estilo del secreto de La
Salette, palabras de este tipo: "Muchos perderán la fe,
incluso entre las almas consagradas. La Iglesia sufrirá una crisis
horrorosa y sangrará por todas sus heridas...". Todo se
volvería entonces muy claro: la muerte física de todas
estas almas consagradas, durante una terrible guerra todavía
por venir, ¡sería el castigo de la muerte espiritual, de
la muerte a la verdadera fe y a las virtudes cristianas de estas mismas
almas, infieles a su hermosa vocación!
3) Padre,
no esperemos que venga de Roma un llamado a la penitencia departe del
Santo Padre para el mundo entero; esperemos tampoco que venga de nuestros
obistpos, en sus diócesis ni tampoco de las consagraciones religiosas.
Estas palabras de sor Lucía, en 1957, se refieren, con total
evidencia, directamente al Ángel, que en la visión difundida,
sosteniendo una espada flamígera en la mano izquierda señala
la tierra con su mano derecha y grita fuertemente: "¡Penitencia!
¡Penitencia!
¡Penitencia!" Por tanto es muy cierto lo que dice Lucía
la tarde del 13 de Octubre, al canónigo Formigáo que le
preguntó porqué Nuestra Señora no empleó
la palabra "penitencia":
- "¿Dijo ella que quería que el pueblo hiciese penitencia?"
- “Sí”
- “¿Empleó la palabra penitencia?”
- “No. Dijo que había que rezar el rosario, corregirnos
de nuestros pecados y pedir perdón a Nuestro Señor, pero
no ha hablado de penitencia” (Padre
de Marchi: “Testimonios sobre las apariciones de Fátima”,
8ª. Edición, año 2000, capítulo XXIV, p. 181).
Ahora
bien, Lucía ciertamente tiene la clave para la interpretación
de este pasaje de la visión que nosotros no tenemos, pues advirtió
que no había que esperar de ninguna autoridad jerárquica
un llamado a la penitencia. El solo conocimiento de la visión
no nos autoriza a una tal interpretación y esto es una nueva
prueba de que Lucía sabe más que nosotros y que se nos
ha escondido una pieza de la tercera parte del Secreto que habla de
una grave crisis en el interior de la jerarquía de la Iglesia,
hasta su más alta cima: ¡el Papa!
2)
El testimonio de tres encumbradas personalidades de la Santa Sede
que leyeron la tercera parte del secreto de Fátima.
a) El testimonio del Papa Juan XXIII.
Este Papa leyó la tercera parte del secreto de Fátima
en agosto de 1959, después de haber recibido, el 17 de agosto
de 1959, en Castelgandolfo, el sobre lacrado que lo contenía,
de manos del padre Paul Philippe, O.P., entonces Comisario del Santo
Oficio. El Papa lo leyó algunos días más tarde,
en presencia de su confesor, monseñor Cavagna.
Sabemos que después de haber leído este secreto, Juan
XXIII declaró: Esto no concierne a los años de mi pontificado
(Padre Alonso: "La verdad sobre el secreto de Fátima';
edición francesa, Téqui; 1979, p. 106). Ahora bien:
si la tercera parte del secreto "se refiere ante todo a la lucha
de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos" y "describe
el inmenso sufrimiento de los mártires del último siglo
del segundo milenio", si este texto no se refiere más
que a la visión de "un interminable vía crucis
guiado por los Papas del siglo XX" (declaraciones del cardenal
Sodano del 13 de Mayo de 2000 en Fátima), ¿Cómo
Juan XXIII hubiera podido pronunciar tales palabras cuando su pontificado
no quedaba a resguardo de la
persecución violenta del comunismo ateo contra los católicos,
sino todo lo contrario? Existe entonces
una total incoherencia y contradicción entre estas afirmaciones
de Juan XXIII y la interpretación de la visión dada
el 13 de mayo y el 26 de Junio pasados por los
cardenales Sodano y Ratzinger, y el tercer secreto ¡que manifiestamente
anuncia un nuevo flagelo todavía más grave para la Iglesia
que la persecución del ateísmo comunista ya en marcha
desde principios de los años '30!. Por otra
parte, el cardenal Cerejeira, Patriarca de Lisboa entre 1929 y 1971,
declaró un día al padre Caillón:
"No conozco el secreto. El Papa Juan XXIII
me habló una vez vagamente de él, de manera lejana y
pude comprender que trataba de cosas muy graves"
(citado en los tres cassettes de conferencias del padre Caillón
difundidas por Téqui bajo el título La epopeya mariana
de nuestros tiempos").
Por otro lado en el comunicado de la agencia ANI del 8 de febrero
de 1960 al anunciar que el secreto no sería publicado, la tercera
razón dada para "justificar" su nodivulgación
es la siguiente:
3)
Aunque la Iglesia reconoce la apariciones
de Fátima, ella no desea cargar con la
responsabilidad de garantizar la veracidad de las PALABRAS
que los tres pastorcitos aseguran que la Santísima Virgen les
habría dirigido".
Este comunicado habla de "palabras- de Nuestra Señora
e indica entonces claramente que la tercera parte del secreto está
constituida, al menos parcialmente, por palabras de la Santísima
Virgen, ¡y no solo por la descripción de una visión
sin ningún mensaje verbal! Conviene observar que este comunicado
no fue nunca desmentido, ni en su totalidad ni en parte, por la Santa
Sede. Por añadidura, el cardenal Carejeira dijo el 24 de febrero
de 1960, a propósito de este texto:
"Según el despacho publicado -y
estoy convencido de la veracidad de lo que afirma-, este documento
(el tercer secreto) debe estar en el Vaticano y Su Santidad debe conocer
su contenido- ('Documentación catholique' año
1960, col. 752).
Ahora bien, ¿qué quería decir el cardenal Cerejeira,
cuando se declaró convencido de la veracidad de este comunicado,
sino que su contenido expresaba plenamente el pensamiento del Papa
Juan XXIII que ya había leído el secreto?
b) El testimonio del cardenal Ratzinger en noviembre de 1984.
(Ver sobre este punto, del Hermano Michel de la Santa Trinidad: 'Toda
la verdad sobre Fátima" tomo 111: 'El tercer secreto"
3a edición, abril 1986, tercera parte: 'El tercer secreto revelado';
anexo del capítulo 8, págs. 553-568: 'El cardenal Ratzinger
habla del tercer secreto— (1984-1985)").
En noviembre de 1984, la revista italiana "Jesús"
publicó la entrevista concedida en agosto de 1984 por el cardenal
Ratzinger al periodista Vittorio Messori. El artículo se intitulaba:
"Por qué la fe está en crisis". Una parte
de este artículo estaba consagrada a Fátima y a su tercer
secreto, bajo el título: "La Virgen
como defensa de la fe. Por qué hay que volver
a María"—.
Pregunta: "Cardenal Ratzinger ¿usted leyó el llamado
tercer secreto de Fátima (...)?"
Respuesta: Sí, lo he leído.
P: ¿Por qué no fue revelado?
R: Porque, según el juicio de los Papas, no agrega nada a lo
que un cristiano debe saber por la Revelación:
- un llamado radical a la conversión,
- la gravedad absoluta de la
historia,
- los peligros que amenazan a la fe
y la vida del cristiano y al mundo, y también la importancia
de los últimos tiempos".
Si no se lo publica -al menos por el momento- es para evitar que se
confunda la profecía religiosa
con el sensacionalismo. Pero las cosas
contenidas en el tercer secreto corresponden a lo que anuncia la Escritura
y están conformadas por muchas otras apariciones marianas ...
(...)".
He aquí las palabras más importantes pronunciadas por
el Cardenal: y bien, fueron cuidadosamente eliminadas al publicarse
esta entrevista en forma de libro, en junio de 1985 con el título:
"Informe sobre la Fe", en el cual fueron publicadas
dos nuevas cuestiones más anodinas bajo un título radicalmente
distinto: "La mujer, una mujer" (...) Un remedio:
María (..) En torno a Fátima". La referencia
a la "Virgen como defensa de la Fe" ¡había
sido eliminada!
¿Los temas planteados por el cardenal Ratzinger corresponden
perfectamente a la visión que nos fue presentada el 26 de junio,
y a su interpretación? ¡Es evidente que no! Examinemos
el problema:
1°) El cardenal
habla de una "profecía religiosa" que nos haría
comprender mejor la gravedad absoluta de la historia. Esto significa
claramente que la tercera parte del
secreto debe anunciar de manera muy clara sucesos muy precisos,
como la segunda parte, de la que es la prolongación directa:
la historia está caracterizada por una gravedad absoluta, en
el sentido de que Dios la dirige enteramente por Su Providencia todopoderosa
y que ningún suceso puede acontecer que no haya sido determinado
desde toda la eternidad por El.
Sin embargo, lo que fue dicho sobre el tercer secreto por la Santa
Sede, el 13 de mayo y después el 26 de junio, es exactamente
todo lo contrario.
En el tercer secreto no se comunica ningún acontecimiento preciso
e identificable. "Este texto está constituido por una
visión profética comparable a las de las Sagradas Escrituras,
que no describen de manera fotográfica
los detalles de sucesos por venir, que resumen y condensan
con una misma línea de fondo, hechos
que se realizan en el tiempo con una sucesión y duración
no especificadas. En consecuencia, la clave de la lectura del texto
no puede ser otra que el carácter simbólico"
(Cardenal Sodano, 13 de Mayo de 2000, en Fátima). Debe notarse,
sin embargo: si es realmente así ¿por qué la
Santa Sede compara la visión forzando el texto con el atentado
del 13 de mayo de 1981.? Aquí hay una gran incoherencia; que
da lugar en la interpretación oficial de la visión a
una contradicción interna increíble que sería
bueno que explicaran!
La gravedad de la historia ya no es absoluta: "El futuro, no
está determinado absolutamente de manera inmutable, y la imagen
que los niños han visto no es de ninguna manera una película
que anticipa el futuro del cual nada se podría cambiar. Toda
la visión intenta en realidad solamente mostrar la libertad
y orientarla en una dirección positiva. El sentido de la visión
no es entonces exhibir una película sobre un futuro irremediablemente
fijado. Su sentido es exactamente el opuesto, a saber: movilizar las
fuerzas para cambiar todo en bien” (Cardenal Ratzinger, 26 de
junio de 2000: "Intento de interpretación del secreto
de Fátima).
Aparece entonces claramente ¡que la interpretación oficial
es exactamente lo contrario de lo que el cardenal Ratzinger dejó
entrever en 1984!
2°) Esta "profecía
religiosa- habla de "peligros que amenazan la fe y la vida del
cristiano, y al mundo". Sin embargo, en la visión publicada
el 26 de junio podemos ver claramente los peligros que amenazan la
vida del cristiano (todos mueren al pié de la Cruz), y también
la vida del mundo (el Ángel con la espada flamígera
amenazando incendiarlo) pero no se encuentran para nada los peligros
que amenazan la fe del cristiano y la interpretación oficial
no hace en absoluto alusión a ellos: por el contrario, exalta
a los mártires que murieron por su fe, pero tiene cuidado de
evitar toda mención de una crisis interna a la Iglesia, en
el “dogma de fe”. En cambio, estas expresiones del cardenal
Ratzinger nos reenvían directamente a la primera frase del
tercer secreto: 'En Portugal se conservará siempre el dogma
de la fe, etc.", y nuevamente nos muestran que le falta un fragmento
al tercer secreto.
3°) El cardenal Ratzinger menciona finalmente
"la importancia de los últimos tiempos", y precisa:
"Las cosas contenidas en el tercer secreto corresponden a lo
que anuncia La Escritura". Sin decirlo, habla, evidentemente,
del libro del Apocalipsis de San Juan y de sus profecías relativas
a los últimos tiempos. Ahora bien, estas profecías del
Apocalipsis no anuncian solamente una lucha material, física
o temporal de los enemigos de Dios contra
la Iglesia y los católicos, si no en primer lugar y principalmente,
una terrible lucha que conduce a la destrucción de la verdadera
fe en Dios y al establecimiento del reino universal de la idolatría
(ver por ejemplo los capítulos XII y XIII). Esto nos indica
nuevamente que falta lo esencial en lo publicado el 26 de Junio: la
referencia a un castro espiritual.
3) Las dos visiones de Jacinta sobre el Santo Padre, tal como
las transmite Lucía al comienzo de sus Terceras Memorias.
Estas dos visiones están en relación estrecha con el
secreto del 13 de julio de 1917 como lo muestran claramente las preguntas
que hace Jacinta a su prima, después de habérselas anunciado:
he aquí las visiones tal como Sor Lucía nos las relata
al principio de sus Terceras Memorias (op. cit. p. 113-114).
Primera visión: "... Jacinta me llamó".
--Tu no has visto al Santo Padre?
- 'No"
- "Yo no sé cómo sucedió, he
visto al Santo Padre en una casa muy grande, arrodillado ante una
mesa, con las manos en la cara y llorando. En el exterior de la casa
había mucha gente y algunos le arrojaban piedras, otros lo
maldecían y le decían muchas palabras feas. ¡Pobrecito
el Santo Padre! Tenemos que rezar mucho por él!
"Ya he dicho cómo un día dos sacerdotes nos pidieron
que rezáramos por el Santo Padre y nos explicaron quién
era el Papa. Jacinta me preguntó enseguida: -“¿Es
el mismo que vi llorar y del cual esta Señora nos habló
en el secreto?” -"Es el mismo", respondí".
En esta visión encontramos la descripción de una violenta
contestación contra el Santo Padre, y las palabras utilizadas
hacen pensar en una rebelión proveniente del interior de la
Iglesia, por parte del rebaño, movido por orgullo y odio, en
violenta ruptura hacia la autoridad suprema de la Iglesia: lo que
hace pensar inmediatamente en el progresismo y el modernismo que se
han apoderado hábilmente de las riendas de la Iglesia con ocasión
del Concilio Vaticano II y que no han cesado desde entonces de menoscabar
cada vez más la autoridad suprema del Romano Pontífice
para terminar un día por suprimirla. Esto nos recuerda también
algunas afirmaciones del padre Alfonso sobre el tercer secreto, cuando
escribía por ejemplo: "El contenido del secreto debe referirse
a profecías terribles acerca del estado
interno de la Iglesia—, debe hablar
de "luchas intestinas en el seno
de la misma Iglesia".
Segunda visión: "En otra ocasión,
íbamos a Lapa do Cabeço. Al llegar, nos arrodillamos
para rezar las oraciones del Angel, pasado un cierto tiempo, Jacinta
se puso de pié, y me llamó:
- "¿No ves todas esas rutas, todos
esos caminos y campos llenos de gente que llora de hambre y no tiene
nada que comer? ¿Y al Santo Padre, en la Iglesia, rezando ante
el Corazón Inmaculado de María? ¿Y toda esa gente
que reza con él?
- Varios días más tarde, me preguntó:
- "¿Puedo decir que he visto al
Santo Padre y a toda esa gente?"
- "¡No! ¿no ves que eso forma parte del secreto
y que así pronto se descubriría todo?
- "Está bien, no diré nada".
Parece necesario, para comprender la doble significación de
esta visión, releer algunos extractos de una carta de Sor Lucía
del 12 de abril de 1970, a su amiga María Tersa da Cunha. Allí
escribe:
"Nuestra Señora pidió y exigió que
recemos el Rosario todos los días, repitiendo lo mismo en todas
sus apariciones, como para prevenirnos a fin de que, en estos tiempos
de desorientación diabólica, no nos dejemos engañar
por falsas doctrinas, que disminuyen la elevación del alma
a Dios, por la oración... (¡el texto publicado
está cortado en este lugar!).
“El Rosario es, para la mayor
parte de las almas que viven en el mundo, como el pan espiritual el
pan espiritual de cada día, y quitarles esta oración
o apartarlas de ella, es decir, disminuir en los espíritus
la estima y buena fe con que lo rezan, es, en el campo espiritual,
lo mismo o peor aún, ya que la parte espiritual es superior
a la material; yo diría que si es el campo material se privara
del alimento necesario para la vida física”
(Padre Antonio María Martins, S.J.: "Documentos de Fátima.",
Porto, 1976, p. 453, traducción personal según el original
portugués).
Según esta carta de Lucía (cuya publicación en
el documento del Cardenal Ratzinger ha sido severamente censurada:
¡está cortada en tres lugares!), parece que la terrible
hambruna descripta en la visión de Jacinta, puede tomarse no
solamente en sentido físico, sino también en sentido
espiritual: debido a la desorientación diabólica, el
rebaño se encuentra abandonado por sus pastores legítimos,
infieles a su vocación, y ya no es alimentado espiritualmente.
“Los niños pidieron pan, y no había nadie
para partírselo” (Tren. IV, 4). El castigo de esta
infidelidad es una gran hambruna física, sin duda en el cuadro
de una gran guerra todavía por venir, dirigida ante todo contra
la Iglesia y las almas consagradas; por otra parte es cierto que Lucia,
en una copia del texto de esta visión destinada a uno de sus
directores espirituales, el padre Gonçalves, ofrece una variante
al hablar de "...todas esas rutas, todos
esos caminos y campos llenos de gente muerta, perdiendo sangre".
Comparemos esto con la visión divulgada el 26 de junio: todas
las almas consagradas son asesinadas por un grupo de soldados al pie
de la gran cruz de troncos rústicos. La situación será
entonces tan terrible que el Papa se someterá finalmente al
pedido de Nuestra Señora de Fátima consagrando Rusia
al Corazón Inmaculado. Llegamos así a la revelación
de Rianjo de agosto de 1931, que Lucía relató a su obispo
por carta el 29 de agosto de 1931:
( ...) Como pedía a Dios la conversión de Rusia, de
España y de Portugal, me ha parecido que su Divina Majestad
me decía:
(...) Haz saber a mis ministros que están
siguiendo el ejemplo del rey de Francia retrasando la ejecución
de mi pedido y que lo seguirán también en la
desgracia. Pero jamás será demasiado tarde para recurrir
a Jesús y a María".
En 1936, cuando Lucía redactó, para el padre Gonçalves,
el relato detallado de la aparición de Tuy que tuvo lugar el
13 de junio de 1929, durante la cual Nuestra Señora había
pedido formalmente la consagración de Rusia a su Corazón
Inmaculado, ella recuerda la revelación capital de Rianjo en
términos diferentes:
"Más tarde, por medio de una comunicación íntima,
Nuestro Señor me dijo, lamentándose: ¡No
han querido escuchar mi pedido!... Como el rey de Francia,
se arrepentirán, y lo harán, aunque será tarde.
Rusia habrá ya propagado sus errores
el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. El
Santo Padre tendrá mucho que sufrir".
Es gracias a la revelación de Rianjo que se comprenden las
dos visiones de Jacinta: El Cielo, previendo que los pedidos de Nuestra
Señora no serían escuchados, ha querido ciertamente
mostrar a Jacinta en qué situación
extremadamente trágica sería finalmente realizada la
consagración de Rusia, por un Papa completamente solo
y abandonado por todos, asediado en su palacio, y en medio de una
guerra terrible, flagelo de la cólera de Dios para castigar
la infidelidad de los hombres y ante todo de sus ministros sagrados:
así Jacinta vio un Papa al borde de la
—desgracia—, resolviendo muy tarde, pero
no demasiado tarde, realizar la consagración
de Rusia. Siendo la beata Jacinta, la que hizo más sacrificios
por el Santo Padre de los tres pastorcitos, el Cielo, recompensándola
con estas visiones, quiso sin ninguna duda, hacer que redoblase su
generosidad en sus oraciones y sacrificios por Él. Para
nosotros, como todo indica que la verdadera consagración de
Rusia no fue jamás realizada según todas las condiciones
exigidas por el Cielo (cfr. Boletín San Juan Eudes N° 52,
feb. 2000) es obvio que las circunstancias trágicas descriptas
en estas visiones pertenecen todavía al futuro. Y se comprende
entonces por qué ni el cardenal Sodano, ni el documento oficial
del 26 de junio dicen una palabra sobre esas visiones, por otra parte
reconocidas oficialmente por el obispo de Leiria - Fátima,
en la lectura pública de las biografías de los dos pastorcitos
antes de su beatificación, el 13 de mayo pasado, y que están
además estrechamente ligadas al secreto del 13 de julio: estas
visiones contradicen en efecto de manera terminante la interpretación
dada por la Santa Sede, sobre muchos puntos capitales:
- Mientras que los cardenales Sodano y Ratzinger nos repiten que todo
lo tratado en el secreto pertenece al pasado, las visiones de Jacinta
nos dicen lo contrario;
- Estos dos cardenales nos dicen todavía que la visión
publicada el 26 e junio "no describe de manera fotográfica
los detalles de los sucesos por venir"(I 3 de mayo) o también:
"Las personas aparecen como en un espejo. Debemos tener continuamente
presente esta limitación interna de la
visión, cuyos límites están visualmente
indicados. El futuro se devela solamente `como un espejo, de manera
confusa'. (1 Cor. 13, 12)" (26 de junio). Pues, las dos visiones
de Jacinta nos dicen exactamente lo contrario: son como dos fotografías
que nos develan sucesos precisos de nuestro futuro sin duda ahora
muy próximo.
Por lo tanto insistir tanto sobre la noción de espejo, y de
manera tan negativa, como lo hace el cardenal Ratzinger, es desconcertante
por dos razones fundamentales.
- Lucía escribe: "Y vimos en una
luz inmensa que es Dios -algo parecido a la manera en que se
ve la gente en un espejo cuando pasa por delante- un obispo vestido
de blanco..." Ella no acude a la noción de espejo más
que a modo de una comparación subjetiva, para tratar de hacernos
penetrar mejor en la visión, pero queda claro que esta última
se desarrolla en una luz inmensa que es Dios, y que en consecuencia,
no hay ninguna limitación en esta visión, ¡que
restrinja la inmensidad de Dios! No obstante, el cardenal Ratzinger
escamotea casi totalmente esta "luz inmensa que es Dios"
en su comentario.
Lucía, en su Cuartas Memorias (op. cit. p. 166), al relatar
la aparición del 13 de mayo de 1917, hace una comparación
parecida utilizando la noción de espejo, no en un sentido negativo
y para introducir alguna "limitación" de su visión,
sino al contrario, para hacer comprender al lector, de manera más
sensible, toda la claridad, la pureza, la limpidez de la luz de Dios,
que permite una contemplación infinitamente superior a toda
contemplación hecha aquí en el mundo terrenal con los
solos medios creados, incluso los mejores; he aquí la comparación:
"... Ella abrió por primera vez las manos, y nos comunicó,
como por un reflejo que emanaba de ellas, una
luz tan intensa que, al penetrar en nuestro corazón
y hasta lo más profundo de nuestra alma, nos hacia vernos a
nosotros mismos en Dios, que era esta luz, más claramente
que lo que nos vemos en el mejor de los espejos".
En estas dos comparaciones de Lucía, no hay entonces nada de
"limitativo" o de "confuso": Lucía las
hace de modo subjetivo, para ayudar a su lector a percibir mejor la
realidad de lo que vio, y la interpretación de la noción
de espejo hecha por el cardenal Ratzinger ¡es por lo tanto totalmente
falsa y errónea!.
4) Las conclusiones de todos los grandes especialistas de Fátima,
sobre el contenido del tercer secreto, antes de la publicación
del 26 de junio pasado.
Todos estos especialistas estaban de acuerdo por unanimidad, en que
la tercera parte del secreto hablaba principalmente de la pérdida
de la verdadera fe en gran escala, incluso en el interior de la Iglesia
y entre las almas consagradas: este es un resumen de sus conclusiones:
- Padre Joaquín María Alonso, el especialista
oficial de 1966 a 1981 (año de
su muerte):
"'En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe'.
Esta frase insinúa con toda claridad un
estado critico de la fe que sufrirán las otras naciones, es
decir, una crisis de fe (...) Si "En
Portugal se conservará siempre el dogma de la fe"...
se puede deducir con toda claridad que en otras
partes de la Iglesia, estos dogmas o bien van a obscurecerse,
o incluso a perderse- ("La verdad sobre el
secreto de Fátima"; Madrid, 1976, p. 64; 72-73).
- Padre Sebastián Martins dos
Reís (fallecido en 1984):
"Es aquí donde se sitúa la tercera parte del secreto,
que permanece sin revelar, y que probablemente
no sea jamás revelada... (...)
Toda la agitada historia del secreto, y de lo que se pensó
sobre él, de manera poco feliz, y lo que debe pensarse con
exactitud, creo yo haberlo demostrado ampliamente, con rigurosa documentación
y con una segura interpretación, en mi libro: 'El milagro
del sol y el secreto de Fátima', Porto, 1966, p. 89-135".
Sigue la historia del texto de la tercera parte del secreto, de 1944
a 1960, y luego el texto continúa:
"Todo lo que se dijo de más -y brilla
por su inverosimilitud- sobre lugares, contenido, revelación,
texto y poseedores del Secreto, -todo, excepto cuanto se refiere
a una crisis en el Dogma de la Fe en ciertas naciones, menos en Portugal
no sobrepasó y no sobrepasa la alarma y la fantasía
de mal gusto (...) para atraer la atención o darse importancia
a expensas de lo sagrado" ('Síntesis critica
de Fátima'; Porto, 1968, nota 44, p. 68-69).
- Declaración de monseñor do Amaral, Obispo
de Leiria - Fátima, del 10 de septiembre de 1984, en Viena,
Austria:
"El Secreto de Fátima no habla ni de bombas atómicas
ni de cabezas nucleares, ni de misiles Pershing o SS-20. Su
contenido no concierne más que a nuestra fe.
Identificar el Secreto con anuncios catastróficos o con un
holocausto nuclear, es deformar el sentido del mensaje. La
pérdida de la fe de un continente es peor que el aniquilamiento
de una nación; y es cierto que la fe disminuye continuamente
en Europa".
(...) Y al decir del padre Luis Kondor, SVD, secretario e intérprete
de monseñor do Amaral, él no había leído
el texto del tercer secreto, pero podía apoyar lo que decía
en el estudio que hizo del mensaje de Fátima". (Mensuario
portugués 'Mensaje de Fátima—, N° 161, febrero
de 1985, p. 1).
Padre Luis Kondor, SVD, Postulador de las Causas
de Francisco y Jacinta Marto, los dos pequeños pastorcitos
beatificados el 13 de mayo pasado:
"Quien ha estudiado a fondo esta materia puede decir que la
tercera parte del secreto habla de la desaparición de la fe
en Europa y el acercamiento de las religiones (Semanario
"Euronoticias" del 24 de marzo de 2000, p. 9).
Los mejores expertos en la cuestión o los hombres que, en razón
de su cargo, han debido estudiarla seriamente, llegan todos a la misma
conclusión: la tercera parte del secreto de Fátima habla
de la pérdida de la verdadera
fe a muy gran escala. Pero nos ha presentado una visión de
la cual se da una interpretación que evita toda mención
de una crisis interna de la Iglesia en el dogma de la fe.
Hay aquí una grave contradicción, que sería bueno
que se explicase porque una de dos:
- o todos los especialistas se han equivocado, en cuyo caso deberían
darse los motivos del error,
- o El Vaticano nos ha engañado y, con una ceguera intelectual
y espiritual terrible, nos oculta lo esencial del secreto; en ese
caso, mucho más verosímil, todo terminará por
descubrirse en el futuro, pero ¿Qué enorme castigo será
necesario para mover a las autoridades romanas al arrepentimiento?
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