26 DE JUNIO DE 2000: LA REVELACION DEL TERCER SECRETO DE FATIMA POR EL VATICANO O UNA REVELACION TRUNCA


El Vaticano había anunciado hacia mediados de junio de 2000 que "el tercer secreto" de Fátima sería publicado con un poco de retraso, en razón de las dificultades de traducción del texto a las diferentes lenguas. Después se nos anunció que la divulgación del texto tendría lugar el lunes 26 de junio de 2000, durante una conferencia de prensa ofrecida en el Vaticano por el cardenal Ratzinger. Todos los cat6licos con un mínimo espíritu de fe y sentido común esperaban mucho de esta publicaci6n impedida de manera deliberada por los papas durante 40 anos, ya que debía ser hecha normalmente "a más tardar en 1960": Pero ese año el Vaticano, al anunciar con un simple comunicado de prensa que este secreto no sería publicado durante ese año, había precisado: ":..es probable que el secreto de Fátima sea mantenido para siempre, bajo el más absoluto secreto" (comunicado del 8 de febrero de 1960 de la agencia portuguesa ANT).
¿Qué profecía terrible debía contener entonces este secreto, para que las mas altas autoridades de la Iglesia se empecinaran en ocultarlo con tanta obstinación? ¿Qué contenido dramático debían encerrar aquellas líneas que seguirían a las palabras de Nuestra Señora: "En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc."?
La espera era entonces enorme, aquel 26 de junio de 2000, entre todos los católicos dignos de tal nombre, aunque era también una espera impregnada de inquietud: en efecto, la alocución del cardenal Sodano, pronunciada en Fátima el 13 de mayo, no debía una palabra de una crisis interna de la Iglesia, por la pérdida a gran escala de su tesoro mas preciado: la verdadera fe católica, tema del que todos los mejores especialistas de Fátima hablaban y escribían desde hacia mucho tiempo y que era uno de los dos temas principales de la tercera parte del secreto. Además el vocero del Vaticano, el Señor Navarro Valls, había realizado después del 13 de mayo ultimo, una declaración clara y neta que indicaba que el objetivo de la divulgación de la tercera parte del secreto era una vez mas contradecir al "tradicionalismo anti-ecuménico" 1 Juzguen ustedes: “La publicación del tercer secreto no significa ningún apoyo papal al tradicionalismo anti - ecuménico que se había apropiado abusivamente de ciertos aspectos del mensaje de Fátima, especulando en una perspectiva milenarista sobre contenidos de este texto inédito, presumidos, pero no verdaderos. La
decisión de publicarlo responde a la convicción de que Fátima no puede seguir siendo prisionera de esta postura parcialista”
(Mensuario portugués Chistus de junio de 2000, p. 27). El propósito de la Santa Sede era entonces muy claro: ¡arrancar de raíz la sospechas tradicionalistas publicando el tercer secreto! Pero ¿cómo este propósito podría lógicamente conciliarse con el contenido esencial del tercer secreto anunciado por los mejores especialistas: una apostasía de la verdadera fe dentro de la Iglesia?
Muchas preguntas legitimas se planteaban entonces, en la mañana del 26 de junio de 2000 e indicaban un sentimiento de real inquietud: ¿qué texto nos iba a presentar Roma? ¿Sería el texto auténtico e integro del tercer secreto? ¿Y qué interpretación se le daría?
El texto presentado por la Santa Sede, desgraciadamente, confirma plenamente la inquietud y las sospechas que habían acompañado la espera de su publicación. Dicho texto no cuadra en absoluto con lo que en derecho debía esperarse objetivamente según los especialistas en la cuestión.

- Tanto en la forma: no se nos presentaba ninguna palabra de Nuestra Senora, sino solamente la descripción de una visión.
- Como en cuanto al fondo: el sentido de esta visión resultaba muy confuso, muy oscuro, su interpretación muy difícil, además con la aparente ausencia de los dos grandes temas anunciados por todos los mejores expertos: la pérdida de la fe a gran escala en el interior de la Iglesia, debido a graves defectos y negligencias pastorales de su alta jerarquía. Pero al mirar más de cerca, gracias a toda una serie de argumentos objetivos, independientes unos de otros, podemos llegar a una conclusión casi segura: el 26 de junio ultimo se nos presentó un tercer secreto truncado, voluntariamente amputado de su primera parte constituida por las palabras de Nuestra Señora, las únicas que permiten una interpretación correcta y auténtica de la visión que se nos ha presentado. He aquí la serie, sin duda no exhaustiva, de estos argumentos objetivos:

1) El testimonio y la actitud de Sor Lucia con relación a la tercera parte del secreto, de 1943 a 1960.

a) Las condiciones de la redacción y transmisión al Obispo de Leiría de la tercera parte del secreto.

Sor Lucía exigio una orden formal y clara del Obispo de Leiria para escribir esta tercera parte del secreto, orden que este ultimo le envio a traves de una carta de mediados de octubre de 1943. Luego, durante mas de diez meses, Lucia se vio incapaz de escribir el texto, y precisó, en carta del 24 de diciembre de 1943 a monsenor Garcia y Garcia, uno de sus directores espirituales de entonces, que en varias ocasiones ella quiso obedecer, que se habia sentado a escribir, sin poder lograrlo, y que "este fenomeno no se debia a causas naturales". Hizo falta nada menos que una nueva aparicion de Nuestra Senora, el 2 de enero de 1944, en la enfermeria del Convento de Tuy, donde Lucia se hallaba convaleciente a raiz de una muy grave enfermedad que la habia afectado, para disipar todas sus dudas y escrupulos. Nuestra Senora le dio entonces la orden de escribir ese secreto, to que hizo al dia siguiente, el 3 de enero, si se ha de creer al texto publicado el 26 de junio ultimo por Roma.

Luego, una vez escrito el texto, Lucia lo guardó en un sobre lacrado, y puso extremo cuidado en asegurarse que fuera transmitido al Obispo de Leiría; ella no quiso confiar este sobre ni al correo, ni a ningun mensajero, sino solamente a un obispo que lo remitiera en propias menos a monsenor Correia da Silva. De tal modo que tuvo que esperar al
17 de junio de 1944 para poder remitir el precio sobre a monseñor Ferreira da Silva, Arzobispo titular de Gurza, quien to entrego esa misma tarde a monseñor Correira da Silva.

Todos estos detalles historicos, que muestran la extrema importancia que Sor Lucia atribuye al texto del tercer secreto, nos indican la extrema gravedad de su contenido; es entonces difícil de creer que no contenga mas que la descripci6n de una oscura visi6n que no aporta ningún elemento novedoso en relación con los temas específicos de la segunda parte del secreto ¡como el Vaticano nos ha querido hacer creer el 26 de junio ultimo!

b) Los añadidos de Lucia, que se refieren al tercer secreto, en sus Cuartas Memorias, en relaci6n con sus Terceras Memorias.

Existen dos manuscritos de Sor Lucia que nos refieren el secreto dado por Nuestra Señora el 13 de julio de 1917:
- En sus Terceras Memorias concluidas el 31 de agosto de 1941, Sor Lucia revela las dos primeras partes del secreto, como ella misma lo dice: "El secreto se compone de tres cosas distintas, de las que revelaré dos- ('"Memorias de Sor Lucía—, segunda edición francesa, mayo de 1991, reimpresa en agosto de 1997, p. 108). En estas Memorias no se nos dice absolutamente nada del secreto.
- En sus Cuartas Memorias, terminadas el 8 de diciembre de 1941, Lucía escribía nuevamente, de manera casi idéntica, salvo algunas palabras en la descripción de la visión del infierno, las dos primeras partes del secreto, pero añade esta vez en lo concerniente a la tercera parte del secreto, dos frases de la mayor importancia: "En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc. Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco, sí, podéis decírselo" (c.f. "Memorias de Lucía', op. cit., pág. 172-173).
Estas dos frases develadas por Lucía son capitales y nos dan la clave del contenido principal y de la naturaleza del tercer secreto.
1) Lucía nos hace en principio conocer la primera frase de la tercera parte del secreto: "En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc.". Ahora bien, un día de 1943, hablando de esta frase, ella dijo al Obispo de Leiría, que no era absolutamente necesario que redactara el texto del tercer secreto 'ya que, de cierto modo, ya lo había dicho" (c.f. Padre Alonso: *La verdad sobre el secreto de Fátima" Madrid 1976, p. 64). Esta frase nos da, efectivamente la clave que nos permite descubrir el contenido principal de la tercera parte del secreto:
- Ella se refiere a un tema espiritual, sobrenatural, que se relaciona con la fe, algo muy diferente de los castigos temporales y materiales anunciados en la segunda parte del secreto, que habrían de llegar si el mundo católico no se sometía a los dos pedidos formulados por Nuestra Señora: la comunión reparadora de los primeros sábados de mes y el acto de reparación y consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado.
- En el contexto general del secreto del 13 de julio de 1917, que tiene de punta a punta alcance mundial (la palabra "mundo" aparece cuatro veces en las veintidós líneas manuscritas de la segunda parte del secreto), Portugal no puede ser mencionado en esta frase más que como una excepción, contrastando con la situación general de la fe católica en el resto del mundo, en otras partes de la Iglesia. Lo que se anuncia entonces en la tercera parte del secreto es una pérdida de la verdadera fe a gran escala.
2) Además, Lucía añade las últimas palabras de Nuestra Señora: "Esto no se lo digáis a nadie. A Francisco sí podéis decírselo". Estas palabras, que parecían sin importancia hasta el 26 e junio último (y vemos así cómo la Divina Providencia pone siempre a nuestro alcance los elementos necesarios para oponerse a las astucias del demonio: ¡Es admirable! ), se convierten en capitales desde esa fecha. Veamos por qué: estas palabras no se encuentran en las Terceras Memorias, Lucía las añade en las Cuartas Memorias "para significar que ellas no conciernen más que a la tercera parte del secreto; por otra parte, la palabra portuguesa "isto", que se traduce por "esto", se relaciona siempre a la última cosa que acaba de hacerse, verse o entenderse, o a la cosa que está más próxima a nosotros. Al dejarnos estas palabras, Lucía nos indica que Nuestra Señora misma insistió, el 13 de julio de 1917, sobre la extrema gravedad del contenido de esta tercera parte del secreto, sobre el cual recomienda el silencio más absoluto, hasta nueva orden (y se comprende mejor así los dos meses y medio de agonía espiritual que tuvo que sufrir Lucía antes de poder escribir este secreto terrible tras la aparición de Nuestra Señora, que le ordenó redactarlo el 2 de enero de 1944).
Por añadidura, estas palabras nos dan otra indicación muy importante: El beato Francisco durante todas las apariciones de Fátima (tanto las del Ángel como las de Nuestra Señora), siempre vio todo (incluso la visión del infierno) pero nunca escuchó las palabras celestiales, pues Nuestra Señora dice, hablando de la tercera parte del secreto: "A Francisco sí, podéis decírselo". Tenemos así la prueba formal de que la tercera parte del secreto no puede estar constituida por la sola descripción de una visión, ¡sino que contiene también, y ante todo, un conjunto de palabras de Nuestra Señora¡ Es este conjunto de palabras la clave principal de interpretación de la visión publicada, y como se nos ha cuidadosamente ocultado el 26 de junio, la visión permanece para nosotros muy oscura.
Por otra parte es, en razón de que Roma esconde algo, que el texto oficial de la S.C. para la Doctrina de la Fe del 26 de junio transcribe las dos primeras partes del secreto no según cuentan las Cuartas Memorias, sino según las Terceras; así los agregados tan importantes de Sor Lucía en las Cuartas Memorias "pasan a mejor vida". Es claro que si el Vaticano hubiera querido revelar íntegra la tercera parte del secreto sin disimular, escamotear ni adulterar nada, habría publicado el manuscrito de las Cuartas Memorias, y no el de las Terceras. Por otro lado, el procedimiento empleado por Roma es absolutamente contrario al método científico normal a seguir en materia histórica en un caso semejante: en efecto, cuando se está e presencia de varios manuscritos sobre un mismo hecho, se debe utilizar preferentemente aquel que haya sido redactado más recientemente, sobre todo cuando contiene rectificaciones o añadidos muy importantes para el tema estudiado, verificando por supuesto, la conformidad del sentido general de este manuscrito al compararlo con su o sus precedentes. Pues aquí el Vaticano ha hecho todo lo contrario; con el objetivo evidente de disimular lo que le molesta!
Sin embargo, no todo el mundo se dejó engañar por este subterfugio: así el gran periódico portugués "Diário de Noticias" mostró la anomalía en un artículo del martes 27 de junio de 2000, en página 22: ...Ratzinger ...no encontró sin embargo, explicación o justificación para una de las afirmaciones de Lucía, según la cual en Portugal se conservará siempre el dogma de la fe...—

c) La entrevista de Sor Lucía con el padre Fuentes, del 26 de diciembre de
1957.


Esta entrevista fue publicada en 1958 "en su texto original en español y en versión inglesa, con todas las garantías de autenticidad y todas las garantías jerárquicas, entre las cuales figuraba la del Obispo de Fátima (Padre Alonso: " La verdad sobre el secreto de Fátima.", Madrid 1976, p. 107) Monseñor Sánchez, Arzobispo de Veracruz (México) dio el imprimátur a la entrevista. A pesar de ello, Roma desató una guerra implacable contra este reportaje, sobre todo a partir de la elección de Juan XXIII; esta lucha coincidió con la publicación, el 2 de junio de 1959 por la curia diocesana de Coimbra, en nombre de Sor Lucía, de un desmentido de la entrevista publicada por el Padre Fuentes, sacerdote mexicano que estaba a punto de convertirse en postulador de la causa de beatificación de los dos pastorcitos, Francisco y Jacinto Marto. Pero, podemos preguntarnos ¿porqué una lucha tan dura, por parte de la alta jerarquía de la Iglesia, contra este texto? La única respuesta posible es que Lucía en aquel reportaje tocando temas nuevos, devela ya el contenido esencial de la tercera parte del secreto; y la descripción de la visión publicada el 26 de junio pasado, confirma esto plenamente al mostrar de manera evidente, que Lucía sabe más que nosotros sobre la interpretación de esta visión, y por lo tanto que tiene la clave de interpretación de la visión ¡que el Vaticano se niega a darnos y continúa disimulando!
Comparemos entonces algunos pasajes de esta entrevista con la visión publicada por la Santa Sede y la interpretación que nos ha sido presentada:
l') "(..) Pero, creedme, Padre, Dios va a castigar al mundo y será de una manera terrible. El castigo celestial es inminente.
¿Qué falta, Padre, y qué sucederá entonces? Será muy triste para todos, para nada feliz. Si antes el mundo no reza y no hace penitencia. No puedo dar otros detalles ya que es todavía un secreto (...) Es la tercera parte del mensaje de Nuestra Señora que permanecerá en secreto hasta 1960':

Sor Lucía anuncia entonces, en diciembre de 1957 al referirse explícitamente a la tercera parte del secreto, un 'castigo inminente, terrible, muy triste para todos, para nada feliz': Es evidente que ella habla de un castigo de otro orden, distinto del gran castigo material y temporal anunciado por Nuestra Señora en la segunda parte del secreto: "de lo contrario, Rusia propagará sus errores por el mundo provocando guerras y persecuciones contra la iglesia. Este castigo temporal por la Rusia comunista, flagelo de Dios, se abatirá sobre el mundo a partir de 1936, con la Guerra Civil de España, después con la Segunda Guerra Mundial y la formidable expansión comunista que la siguió, provocando las terribles persecuciones del ateísmo marxista contra la Iglesia Católica en toda Europa del Este y Central, en Ucrania, en China e Indochina. Este castigo temporal continuaba desarrollándose plenamente en 1957, amenazando extenderse al África (con la 'descolonización ) y pronto a América (desde la base de Cuba) y si Lucía hubiera hablado de él, habría hablado de continuación e intensificación del castigo, ya en curso. En cambio, Lucía anuncia:
- Un "castigo inminente, muy triste para todos"-. se refiere entonces a otro tipo de castigo: un castigo de orden espiritual se abatirá sobre toda la Iglesia.
- Un 'castigo terrible—* en el contexto general de Guerra Fría y de persecución violenta del ateísmo contra la Iglesia en el cual estas palabras son pronunciadas, suponen que este castigo inminente será más terrible todavía que el castigo material ya en marcha: esto nos lleva de nuevo directamente a un castigo espiritual, y a la declaración de monseñor do Amarar, Obispo de Leiría Fátima, del 10 de septiembre de 1984, en Viena (Austria): 'Su contenido (del tercer secreto) no concierne más que a nuestra fe. (...) La pérdida de la % de un continente es peor que el aniquilamiento de una nación; y es cierto que la fe disminuye continuamente en Europa—.
Solamente estas palabras de Lucía en 1957 son un rotundo desmentido de la interpretación dada el 13 de mavo por el cardenal Sodano.
"La visión de Fátima se refiere sobre todo a la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos. Descríbe el inmenso sufrimiento de los mártires de la fe del último siglo del segundo milenio. Es un interminable vía crucis guiado por los papas el siglo XX".
relación, que se refiere únicamente a los enemigos exteriores de la Iglesia y a castigos exclusivamente temporales, y en absoluto a una crisis interna de la Iglesia en lo tocante al "dogma de la fe- y a un castigo de orden espiritual
como nos lo sugiere Lucía en 1944 y en 1957, ha sido retomada Y confirmada con notable insistencia por el cardenal Ratzinger el 26 de junio,
en su 'tentativa de interpretación del `secreto' de Fátima - : El camino de la Iglesia es descripto como un vía crucis, como un caminar en un tiempo de violencia, de destrucción y de persecuciones. Se puede encontrar representada en estas imágenes la historia de un siglo entero (..). En la visión, podemos reconocer al siglo pasado como el siglo de los mártires, como el siglo de los sufrimientos y de las persecuciones contra la Iglesia. Como el siglo de las guerras mundiales y muchas locales que han llenado toda su segunda mitad y que han visto experimentar nuevas formas de crueldad. En el 'espejo ' de esta visión, vemos pasar a los mártires de la fe de decenios—.
Esta interpretación significa que, finalmente, la tercera parte del secreto no agrega nada fundamentalmente nuevo en relación con la segunda parte: no es mas que una ilustración visual de las profecías verbales contenidas en la segunda parte; y como, 'én la medida en que se representan eventos particulares éstos pertenecen al pasado' (Cardenal Ratzinger), toda la dimensión escatológica y político - social que hacía a la importancia, la singularidad y la especificidad de las apariciones de Fátima desaparecen: todo está cumplido, Fátima es llamada a reingresar en la "norma" de todas las otras apariciones marianas, a convertirse en un mensaje "normal", "clásico", idéntico a los mensajes de las demás apariciones. Esto lo dice con todas las letras el Cardenal Ratzinger mismo, al final de su texto: 'lo que permanece lo hemos visto desde el principio de nuestra reflexión sobre el texto del `secreto': la exhortación a la oración como camino para la `salvación de las almas' y, en el mismo sentido, el llamado a la penitencia y a conversión':

Para tomar nota: el texto de la S. C. para la Doctrina de la Fe del 26 de junio, no dice una palabra del milagro del sol del 13/10/1917 ¡del que fueron testigos entre 70.000 y 100.000 almas! Esto es muy significativo y muestra la voluntad romana de "llamar al ordenen Fátima. Y se busca todavía menos examinar si este milagro, además de su significación primera (confirmar y autenticar las apariciones de la 'Señora más brillante que el sol) puede tener un segunda significación, alegórica, al referirse directamente a la tercera parte del secreto, y más precisamente a una crisis muy grave a nivel del Papado; el Papa, Vicario de Cristo, quien es el Sol de Justicia (Malaquías, IV, 2 y la gran antífona litúrgica del 21 de diciembre) es además, en tiempos normales, como el sol de la Iglesia militante. La caída final del sol, precedida de tres temblores compulsivos del astro rey, cuando el milagro del 13 de octubre ¡tiene entonces evidentemente un sentido alegórico muy fuerte!

2) Prosigamos con el examen de las palabras de Lucía del 26 de diciembre de
1957:

'Padre, el demonio se prepara a librar una batalla decisiva con la Santísima Virgen. Lo que aflige al Corazón Inmaculado de María y al de Jesús es la caída de las almas religiosas y sacerdotales. "El demonio sabe que los religiosos y los sacerdotes, al faltar a su hermosa vocación, arrastran a numerosas almas al infierno (...) El apoderarse de las almas consagradas trata de corromperlas para adormecer a las otras en la impenitencia final. Utiliza toda clase de recursos, llegando incluso hasta sugerir retrasar el ingreso en la vida religiosa. Resulta de ello la esterilidad de la vida interior y la frialdad en los laicos para la renuncia a los placeres y la total inmolación a Dios":

Nos es develada aquí, y con una gran precisión, la estrategia infernal que pone en acción el demonio para la pérdida eterna del mayor número de almas posible: ¡Conquistar ante todo a las almas consagradas! Y Lucía insiste fuertemente sobre la inmensa responsabilidad de las almas consagradas en la salvación eterna de los fieles, como también en sus escasas últimas cartas (1970-1971) publicadas.

Paralelamente, en la visión divulgada el 26 de junio, hay también una insistencia muy fuerte sobre las almas consagradas: "Obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas", enumeración que aparece dos veces en el texto de la descripción de la visión: Todas estas almas consagradas terminan por morir, unas tras otras, después del Papa, al pie de la gran cruz de troncos rústicos: y no haríamos mal en ver un vínculo entre esta insistencia en la visión y las palabras de Lucía en 1957: Es evidente que nos falta una pieza de la tercera parte del secreto, constituida inter
ejemplo, que Nuestra Señoras, antes de mostrar la visión de los niños, haya pronunciado, en el estilo del secreto de La Salette, palabras de este tipo: "Muchos perderán la fe, incluso entre las almas consagradas. La Iglesia sufrirá una crisis horrorosa y sangrará por todas sus heridas...". Todo se volvería entonces muy claro: la muerte física de todas estas almas consagradas, durante una terrible guerra todavía por venir, ¡sería el castigo de la muerte espiritual, de la muerte a la verdadera fe y a las virtudes cristianas de estas mismas almas, infieles a su hermosa vocación!

3) Padre, no esperemos que venga de Roma un llamado a la penitencia departe del Santo Padre para el mundo entero; esperemos tampoco que venga de nuestros obistpos, en sus diócesis ni tampoco de las consagraciones religiosas.
Estas palabras de sor Lucía, en 1957, se refieren, con total evidencia, directamente al Ángel, que en la visión difundida, sosteniendo una espada flamígera en la mano izquierda señala la tierra con su mano derecha y grita fuertemente: "¡Penitencia! ¡Penitencia!
¡Penitencia!" Por tanto es muy cierto lo que dice Lucía la tarde del 13 de Octubre, al canónigo Formigáo que le preguntó porqué Nuestra Señora no empleó la palabra "penitencia":

- "¿Dijo ella que quería que el pueblo hiciese penitencia?"
- “Sí”
- “¿Empleó la palabra penitencia?”
- “No. Dijo que había que rezar el rosario, corregirnos de nuestros pecados y pedir perdón a Nuestro Señor, pero no ha hablado de penitencia” (Padre de Marchi: “Testimonios sobre las apariciones de Fátima”, 8ª. Edición, año 2000, capítulo XXIV, p. 181).

Ahora bien, Lucía ciertamente tiene la clave para la interpretación de este pasaje de la visión que nosotros no tenemos, pues advirtió que no había que esperar de ninguna autoridad jerárquica un llamado a la penitencia. El solo conocimiento de la visión no nos autoriza a una tal interpretación y esto es una nueva prueba de que Lucía sabe más que nosotros y que se nos ha escondido una pieza de la tercera parte del Secreto que habla de una grave crisis en el interior de la jerarquía de la Iglesia, hasta su más alta cima: ¡el Papa!

2) El testimonio de tres encumbradas personalidades de la Santa Sede que leyeron la tercera parte del secreto de Fátima.

a) El testimonio del Papa Juan XXIII.
Este Papa leyó la tercera parte del secreto de Fátima en agosto de 1959, después de haber recibido, el 17 de agosto de 1959, en Castelgandolfo, el sobre lacrado que lo contenía, de manos del padre Paul Philippe, O.P., entonces Comisario del Santo Oficio. El Papa lo leyó algunos días más tarde, en presencia de su confesor, monseñor Cavagna.
Sabemos que después de haber leído este secreto, Juan XXIII declaró: Esto no concierne a los años de mi pontificado (Padre Alonso: "La verdad sobre el secreto de Fátima'; edición francesa, Téqui; 1979, p. 106). Ahora bien: si la tercera parte del secreto "se refiere ante todo a la lucha de los sistemas ateos contra la Iglesia y los cristianos" y "describe el inmenso sufrimiento de los mártires del último siglo del segundo milenio", si este texto no se refiere más que a la visión de "un interminable vía crucis guiado por los Papas del siglo XX" (declaraciones del cardenal Sodano del 13 de Mayo de 2000 en Fátima), ¿Cómo Juan XXIII hubiera podido pronunciar tales palabras cuando su pontificado no quedaba a resguardo de la
persecución violenta del comunismo ateo contra los católicos, sino todo lo contrario? Existe entonces una total incoherencia y contradicción entre estas afirmaciones de Juan XXIII y la interpretación de la visión dada el 13 de mayo y el 26 de Junio pasados por los
cardenales Sodano y Ratzinger, y el tercer secreto ¡que manifiestamente anuncia un nuevo flagelo todavía más grave para la Iglesia que la persecución del ateísmo comunista ya en marcha desde principios de los años '30!.
Por otra parte, el cardenal Cerejeira, Patriarca de Lisboa entre 1929 y 1971, declaró un día al padre Caillón:
"No conozco el secreto. El Papa Juan XXIII me habló una vez vagamente de él, de manera lejana y pude comprender que trataba de cosas muy graves" (citado en los tres cassettes de conferencias del padre Caillón difundidas por Téqui bajo el título La epopeya mariana de nuestros tiempos").
Por otro lado en el comunicado de la agencia ANI del 8 de febrero de 1960 al anunciar que el secreto no sería publicado, la tercera razón dada para "justificar" su nodivulgación es la siguiente:

3) Aunque la Iglesia reconoce la apariciones de Fátima, ella no desea cargar con la responsabilidad de garantizar la veracidad de las PALABRAS que los tres pastorcitos aseguran que la Santísima Virgen les habría dirigido".

Este comunicado habla de "palabras- de Nuestra Señora e indica entonces claramente que la tercera parte del secreto está constituida, al menos parcialmente, por palabras de la Santísima Virgen, ¡y no solo por la descripción de una visión sin ningún mensaje verbal! Conviene observar que este comunicado no fue nunca desmentido, ni en su totalidad ni en parte, por la Santa Sede. Por añadidura, el cardenal Carejeira dijo el 24 de febrero de 1960, a propósito de este texto:

"Según el despacho publicado -y estoy convencido de la veracidad de lo que afirma-, este documento (el tercer secreto) debe estar en el Vaticano y Su Santidad debe conocer su contenido- ('Documentación catholique' año 1960, col. 752).

Ahora bien, ¿qué quería decir el cardenal Cerejeira, cuando se declaró convencido de la veracidad de este comunicado, sino que su contenido expresaba plenamente el pensamiento del Papa Juan XXIII que ya había leído el secreto?

b) El testimonio del cardenal Ratzinger en noviembre de 1984.
(Ver sobre este punto, del Hermano Michel de la Santa Trinidad: 'Toda la verdad sobre Fátima" tomo 111: 'El tercer secreto" 3a edición, abril 1986, tercera parte: 'El tercer secreto revelado'; anexo del capítulo 8, págs. 553-568: 'El cardenal Ratzinger habla del tercer secreto— (1984-1985)").

En noviembre de 1984, la revista italiana "Jesús" publicó la entrevista concedida en agosto de 1984 por el cardenal Ratzinger al periodista Vittorio Messori. El artículo se intitulaba: "Por qué la fe está en crisis". Una parte de este artículo estaba consagrada a Fátima y a su tercer secreto, bajo el título: "La Virgen como defensa de la fe. Por qué hay que volver a María"—.

Pregunta: "Cardenal Ratzinger ¿usted leyó el llamado tercer secreto de Fátima (...)?"
Respuesta: Sí, lo he leído.
P: ¿Por qué no fue revelado?
R: Porque, según el juicio de los Papas, no agrega nada a lo que un cristiano debe saber por la Revelación:
- un llamado radical a la conversión,
- la gravedad absoluta de la historia,
- los peligros que amenazan a la fe y la vida del cristiano y al mundo, y también la importancia de los últimos tiempos".

Si no se lo publica -al menos por el momento- es para evitar que se confunda la profecía religiosa con el sensacionalismo. Pero las cosas contenidas en el tercer secreto corresponden a lo que anuncia la Escritura y están conformadas por muchas otras apariciones marianas ... (...)".
He aquí las palabras más importantes pronunciadas por el Cardenal: y bien, fueron cuidadosamente eliminadas al publicarse esta entrevista en forma de libro, en junio de 1985 con el título: "Informe sobre la Fe", en el cual fueron publicadas dos nuevas cuestiones más anodinas bajo un título radicalmente distinto: "La mujer, una mujer" (...) Un remedio: María (..) En torno a Fátima". La referencia a la "Virgen como defensa de la Fe" ¡había sido eliminada!

¿Los temas planteados por el cardenal Ratzinger corresponden perfectamente a la visión que nos fue presentada el 26 de junio, y a su interpretación? ¡Es evidente que no! Examinemos el problema:

1°) El cardenal habla de una "profecía religiosa" que nos haría comprender mejor la gravedad absoluta de la historia. Esto significa claramente que la tercera parte del secreto debe anunciar de manera muy clara sucesos muy precisos, como la segunda parte, de la que es la prolongación directa: la historia está caracterizada por una gravedad absoluta, en el sentido de que Dios la dirige enteramente por Su Providencia todopoderosa y que ningún suceso puede acontecer que no haya sido determinado desde toda la eternidad por El.

Sin embargo, lo que fue dicho sobre el tercer secreto por la Santa Sede, el 13 de mayo y después el 26 de junio, es exactamente todo lo contrario.

En el tercer secreto no se comunica ningún acontecimiento preciso e identificable. "Este texto está constituido por una visión profética comparable a las de las Sagradas Escrituras, que no describen de manera fotográfica los detalles de sucesos por venir, que resumen y condensan con una misma línea de fondo, hechos que se realizan en el tiempo con una sucesión y duración no especificadas. En consecuencia, la clave de la lectura del texto no puede ser otra que el carácter simbólico" (Cardenal Sodano, 13 de Mayo de 2000, en Fátima). Debe notarse, sin embargo: si es realmente así ¿por qué la Santa Sede compara la visión forzando el texto con el atentado del 13 de mayo de 1981.? Aquí hay una gran incoherencia; que da lugar en la interpretación oficial de la visión a una contradicción interna increíble que sería bueno que explicaran!

La gravedad de la historia ya no es absoluta: "El futuro, no está determinado absolutamente de manera inmutable, y la imagen que los niños han visto no es de ninguna manera una película que anticipa el futuro del cual nada se podría cambiar. Toda la visión intenta en realidad solamente mostrar la libertad y orientarla en una dirección positiva. El sentido de la visión no es entonces exhibir una película sobre un futuro irremediablemente fijado. Su sentido es exactamente el opuesto, a saber: movilizar las fuerzas para cambiar todo en bien” (Cardenal Ratzinger, 26 de junio de 2000: "Intento de interpretación del secreto de Fátima).

Aparece entonces claramente ¡que la interpretación oficial es exactamente lo contrario de lo que el cardenal Ratzinger dejó entrever en 1984!

2°) Esta "profecía religiosa- habla de "peligros que amenazan la fe y la vida del cristiano, y al mundo". Sin embargo, en la visión publicada el 26 de junio podemos ver claramente los peligros que amenazan la vida del cristiano (todos mueren al pié de la Cruz), y también la vida del mundo (el Ángel con la espada flamígera amenazando incendiarlo) pero no se encuentran para nada los peligros que amenazan la fe del cristiano y la interpretación oficial no hace en absoluto alusión a ellos: por el contrario, exalta a los mártires que murieron por su fe, pero tiene cuidado de evitar toda mención de una crisis interna a la Iglesia, en el “dogma de fe”. En cambio, estas expresiones del cardenal Ratzinger nos reenvían directamente a la primera frase del tercer secreto: 'En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe, etc.", y nuevamente nos muestran que le falta un fragmento al tercer secreto.

3°)
El cardenal Ratzinger menciona finalmente "la importancia de los últimos tiempos", y precisa: "Las cosas contenidas en el tercer secreto corresponden a lo que anuncia La Escritura". Sin decirlo, habla, evidentemente, del libro del Apocalipsis de San Juan y de sus profecías relativas a los últimos tiempos. Ahora bien, estas profecías del Apocalipsis no anuncian solamente una lucha material, física o temporal de los enemigos de Dios contra
la Iglesia y los católicos, si no en primer lugar y principalmente, una terrible lucha que conduce a la destrucción de la verdadera fe en Dios y al establecimiento del reino universal de la idolatría (ver por ejemplo los capítulos XII y XIII). Esto nos indica nuevamente que falta lo esencial en lo publicado el 26 de Junio: la referencia a un castro espiritual.
3) Las dos visiones de Jacinta sobre el Santo Padre, tal como las transmite Lucía al comienzo de sus Terceras Memorias.

Estas dos visiones están en relación estrecha con el secreto del 13 de julio de 1917 como lo muestran claramente las preguntas que hace Jacinta a su prima, después de habérselas anunciado: he aquí las visiones tal como Sor Lucía nos las relata al principio de sus Terceras Memorias (op. cit. p. 113-114).

Primera visión:
"... Jacinta me llamó". --Tu no has visto al Santo Padre?
- 'No"
- "Yo no sé cómo sucedió, he visto al Santo Padre en una casa muy grande, arrodillado ante una mesa, con las manos en la cara y llorando. En el exterior de la casa había mucha gente y algunos le arrojaban piedras, otros lo maldecían y le decían muchas palabras feas. ¡Pobrecito el Santo Padre! Tenemos que rezar mucho por él!
"Ya he dicho cómo un día dos sacerdotes nos pidieron que rezáramos por el Santo Padre y nos explicaron quién era el Papa. Jacinta me preguntó enseguida: -“¿Es el mismo que vi llorar y del cual esta Señora nos habló en el secreto?” -"Es el mismo", respondí".

En esta visión encontramos la descripción de una violenta contestación contra el Santo Padre, y las palabras utilizadas hacen pensar en una rebelión proveniente del interior de la Iglesia, por parte del rebaño, movido por orgullo y odio, en violenta ruptura hacia la autoridad suprema de la Iglesia: lo que hace pensar inmediatamente en el progresismo y el modernismo que se han apoderado hábilmente de las riendas de la Iglesia con ocasión del Concilio Vaticano II y que no han cesado desde entonces de menoscabar cada vez más la autoridad suprema del Romano Pontífice para terminar un día por suprimirla. Esto nos recuerda también algunas afirmaciones del padre Alfonso sobre el tercer secreto, cuando escribía por ejemplo: "El contenido del secreto debe referirse a profecías terribles acerca del estado interno de la Iglesia—, debe hablar de "luchas intestinas en el seno de la misma Iglesia".

Segunda visión: "En otra ocasión, íbamos a Lapa do Cabeço. Al llegar, nos arrodillamos para rezar las oraciones del Angel, pasado un cierto tiempo, Jacinta se puso de pié, y me llamó:

- "¿No ves todas esas rutas, todos esos caminos y campos llenos de gente que llora de hambre y no tiene nada que comer? ¿Y al Santo Padre, en la Iglesia, rezando ante el Corazón Inmaculado de María? ¿Y toda esa gente que reza con él?
- Varios días más tarde, me preguntó:
- "¿Puedo decir que he visto al Santo Padre y a toda esa gente?"
- "¡No! ¿no ves que eso forma parte del secreto y que así pronto se descubriría todo?

- "Está bien, no diré nada".

Parece necesario, para comprender la doble significación de esta visión, releer algunos extractos de una carta de Sor Lucía del 12 de abril de 1970, a su amiga María Tersa da Cunha. Allí escribe:

"Nuestra Señora pidió y exigió que recemos el Rosario todos los días, repitiendo lo mismo en todas sus apariciones, como para prevenirnos a fin de que, en estos tiempos de desorientación diabólica, no nos dejemos engañar por falsas doctrinas, que disminuyen la elevación del alma a Dios, por la oración... (¡el texto publicado está cortado en este lugar!).
“El Rosario es, para la mayor parte de las almas que viven en el mundo, como el pan espiritual el pan espiritual de cada día, y quitarles esta oración o apartarlas de ella, es decir, disminuir en los espíritus la estima y buena fe con que lo rezan, es, en el campo espiritual, lo mismo o peor aún, ya que la parte espiritual es superior a la material; yo diría que si es el campo material se privara del alimento necesario para la vida física”

(Padre Antonio María Martins, S.J.: "Documentos de Fátima.", Porto, 1976, p. 453, traducción personal según el original portugués).

Según esta carta de Lucía (cuya publicación en el documento del Cardenal Ratzinger ha sido severamente censurada: ¡está cortada en tres lugares!), parece que la terrible hambruna descripta en la visión de Jacinta, puede tomarse no solamente en sentido físico, sino también en sentido espiritual: debido a la desorientación diabólica, el rebaño se encuentra abandonado por sus pastores legítimos, infieles a su vocación, y ya no es alimentado espiritualmente. “Los niños pidieron pan, y no había nadie para partírselo” (Tren. IV, 4). El castigo de esta infidelidad es una gran hambruna física, sin duda en el cuadro de una gran guerra todavía por venir, dirigida ante todo contra la Iglesia y las almas consagradas; por otra parte es cierto que Lucia, en una copia del texto de esta visión destinada a uno de sus directores espirituales, el padre Gonçalves, ofrece una variante al hablar de "...todas esas rutas, todos esos caminos y campos llenos de gente muerta, perdiendo sangre". Comparemos esto con la visión divulgada el 26 de junio: todas las almas consagradas son asesinadas por un grupo de soldados al pie de la gran cruz de troncos rústicos. La situación será entonces tan terrible que el Papa se someterá finalmente al pedido de Nuestra Señora de Fátima consagrando Rusia al Corazón Inmaculado. Llegamos así a la revelación de Rianjo de agosto de 1931, que Lucía relató a su obispo por carta el 29 de agosto de 1931:

( ...) Como pedía a Dios la conversión de Rusia, de España y de Portugal, me ha parecido que su Divina Majestad me decía:

(...) Haz saber a mis ministros que están siguiendo el ejemplo del rey de Francia retrasando la ejecución de mi pedido y que lo seguirán también en la desgracia. Pero jamás será demasiado tarde para recurrir a Jesús y a María".

En 1936, cuando Lucía redactó, para el padre Gonçalves, el relato detallado de la aparición de Tuy que tuvo lugar el 13 de junio de 1929, durante la cual Nuestra Señora había pedido formalmente la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado, ella recuerda la revelación capital de Rianjo en términos diferentes:

"Más tarde, por medio de una comunicación íntima, Nuestro Señor me dijo, lamentándose: ¡No han querido escuchar mi pedido!... Como el rey de Francia, se arrepentirán, y lo harán, aunque será tarde. Rusia habrá ya propagado sus errores
el mundo, provocando guerras y persecuciones contra la Iglesia. El Santo Padre tendrá mucho que sufrir".


Es gracias a la revelación de Rianjo que se comprenden las dos visiones de Jacinta: El Cielo, previendo que los pedidos de Nuestra Señora no serían escuchados, ha querido ciertamente mostrar a Jacinta en qué situación extremadamente trágica sería finalmente realizada la consagración de Rusia, por un Papa completamente solo y abandonado por todos, asediado en su palacio, y en medio de una guerra terrible, flagelo de la cólera de Dios para castigar la infidelidad de los hombres y ante todo de sus ministros sagrados: así Jacinta vio un Papa al borde de la —desgracia—, resolviendo muy tarde, pero no demasiado tarde, realizar la consagración de Rusia. Siendo la beata Jacinta, la que hizo más sacrificios por el Santo Padre de los tres pastorcitos, el Cielo, recompensándola con estas visiones, quiso sin ninguna duda, hacer que redoblase su generosidad en sus oraciones y sacrificios por Él. Para nosotros, como todo indica que la verdadera consagración de Rusia no fue jamás realizada según todas las condiciones exigidas por el Cielo (cfr. Boletín San Juan Eudes N° 52, feb. 2000) es obvio que las circunstancias trágicas descriptas en estas visiones pertenecen todavía al futuro. Y se comprende entonces por qué ni el cardenal Sodano, ni el documento oficial del 26 de junio dicen una palabra sobre esas visiones, por otra parte reconocidas oficialmente por el obispo de Leiria - Fátima, en la lectura pública de las biografías de los dos pastorcitos antes de su beatificación, el 13 de mayo pasado, y que están además estrechamente ligadas al secreto del 13 de julio: estas visiones contradicen en efecto de manera terminante la interpretación dada por la Santa Sede, sobre muchos puntos capitales:

- Mientras que los cardenales Sodano y Ratzinger nos repiten que todo lo tratado en el secreto pertenece al pasado, las visiones de Jacinta nos dicen lo contrario;

- Estos dos cardenales nos dicen todavía que la visión publicada el 26 e junio "no describe de manera fotográfica los detalles de los sucesos por venir"(I 3 de mayo) o también:

"Las personas aparecen como en un espejo. Debemos tener continuamente presente esta limitación interna de la visión, cuyos límites están visualmente indicados. El futuro se devela solamente `como un espejo, de manera confusa'. (1 Cor. 13, 12)" (26 de junio). Pues, las dos visiones de Jacinta nos dicen exactamente lo contrario: son como dos fotografías que nos develan sucesos precisos de nuestro futuro sin duda ahora muy próximo.

Por lo tanto insistir tanto sobre la noción de espejo, y de manera tan negativa, como lo hace el cardenal Ratzinger, es desconcertante por dos razones fundamentales.

- Lucía escribe: "Y vimos en una luz inmensa que es Dios -algo parecido a la manera en que se ve la gente en un espejo cuando pasa por delante- un obispo vestido de blanco..." Ella no acude a la noción de espejo más que a modo de una comparación subjetiva, para tratar de hacernos penetrar mejor en la visión, pero queda claro que esta última se desarrolla en una luz inmensa que es Dios, y que en consecuencia, no hay ninguna limitación en esta visión, ¡que restrinja la inmensidad de Dios! No obstante, el cardenal Ratzinger escamotea casi totalmente esta "luz inmensa que es Dios" en su comentario.
Lucía, en su Cuartas Memorias (op. cit. p. 166), al relatar la aparición del 13 de mayo de 1917, hace una comparación parecida utilizando la noción de espejo, no en un sentido negativo y para introducir alguna "limitación" de su visión, sino al contrario, para hacer comprender al lector, de manera más sensible, toda la claridad, la pureza, la limpidez de la luz de Dios, que permite una contemplación infinitamente superior a toda contemplación hecha aquí en el mundo terrenal con los solos medios creados, incluso los mejores; he aquí la comparación:

"... Ella abrió por primera vez las manos, y nos comunicó, como por un reflejo que emanaba de ellas, una luz tan intensa que, al penetrar en nuestro corazón y hasta lo más profundo de nuestra alma, nos hacia vernos a nosotros mismos en Dios, que era esta luz, más claramente que lo que nos vemos en el mejor de los espejos".

En estas dos comparaciones de Lucía, no hay entonces nada de "limitativo" o de "confuso": Lucía las hace de modo subjetivo, para ayudar a su lector a percibir mejor la realidad de lo que vio, y la interpretación de la noción de espejo hecha por el cardenal Ratzinger ¡es por lo tanto totalmente falsa y errónea!.

4) Las conclusiones de todos los grandes especialistas de Fátima, sobre el contenido del tercer secreto, antes de la publicación del 26 de junio pasado.


Todos estos especialistas estaban de acuerdo por unanimidad, en que la tercera parte del secreto hablaba principalmente de la pérdida de la verdadera fe en gran escala, incluso en el interior de la Iglesia y entre las almas consagradas: este es un resumen de sus conclusiones:

- Padre Joaquín María Alonso, el especialista oficial de 1966 a 1981 (año de
su muerte):


"'En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe'. Esta frase insinúa con toda claridad un estado critico de la fe que sufrirán las otras naciones, es decir, una crisis de fe (...) Si "En Portugal se conservará siempre el dogma de la fe"... se puede deducir con toda claridad que en otras partes de la Iglesia, estos dogmas o bien van a obscurecerse, o incluso a perderse- ("La verdad sobre el secreto de Fátima"; Madrid, 1976, p. 64; 72-73).
- Padre Sebastián Martins dos Reís (fallecido en 1984):
"Es aquí donde se sitúa la tercera parte del secreto, que permanece sin revelar, y que probablemente no sea jamás revelada... (...)

Toda la agitada historia del secreto, y de lo que se pensó sobre él, de manera poco feliz, y lo que debe pensarse con exactitud, creo yo haberlo demostrado ampliamente, con rigurosa documentación y con una segura interpretación, en mi libro: 'El milagro del sol y el secreto de Fátima', Porto, 1966, p. 89-135".
Sigue la historia del texto de la tercera parte del secreto, de 1944 a 1960, y luego el texto continúa:
"Todo lo que se dijo de más -y brilla por su inverosimilitud- sobre lugares, contenido, revelación, texto y poseedores del Secreto, -todo, excepto cuanto se refiere a una crisis en el Dogma de la Fe en ciertas naciones, menos en Portugal no sobrepasó y no sobrepasa la alarma y la fantasía de mal gusto (...) para atraer la atención o darse importancia a expensas de lo sagrado" ('Síntesis critica de Fátima'; Porto, 1968, nota 44, p. 68-69).

- Declaración de monseñor do Amaral, Obispo de Leiria - Fátima, del 10 de septiembre de 1984, en Viena, Austria:

"El Secreto de Fátima no habla ni de bombas atómicas ni de cabezas nucleares, ni de misiles Pershing o SS-20. Su contenido no concierne más que a nuestra fe. Identificar el Secreto con anuncios catastróficos o con un holocausto nuclear, es deformar el sentido del mensaje. La pérdida de la fe de un continente es peor que el aniquilamiento de una nación; y es cierto que la fe disminuye continuamente en Europa".
(...) Y al decir del padre Luis Kondor, SVD, secretario e intérprete de monseñor do Amaral, él no había leído el texto del tercer secreto, pero podía apoyar lo que decía en el estudio que hizo del mensaje de Fátima". (Mensuario portugués 'Mensaje de Fátima—, N° 161, febrero de 1985, p. 1).

Padre Luis Kondor, SVD, Postulador de las Causas de Francisco y Jacinta Marto, los dos pequeños pastorcitos beatificados el 13 de mayo pasado:
"Quien ha estudiado a fondo esta materia puede decir que la tercera parte del secreto habla de la desaparición de la fe en Europa y el acercamiento de las religione
s (Semanario "Euronoticias" del 24 de marzo de 2000, p. 9).

Los mejores expertos en la cuestión o los hombres que, en razón de su cargo, han debido estudiarla seriamente, llegan todos a la misma conclusión: la tercera parte del secreto de Fátima habla de la pérdida de la verdadera fe a muy gran escala. Pero nos ha presentado una visión de la cual se da una interpretación que evita toda mención de una crisis interna de la Iglesia en el dogma de la fe. Hay aquí una grave contradicción, que sería bueno que se explicase porque una de dos:

- o todos los especialistas se han equivocado, en cuyo caso deberían darse los motivos del error,

- o El Vaticano nos ha engañado y, con una ceguera intelectual y espiritual terrible, nos oculta lo esencial del secreto; en ese caso, mucho más verosímil, todo terminará por descubrirse en el futuro, pero ¿Qué enorme castigo será necesario para mover a las autoridades romanas al arrepentimiento?

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