CAPÍTULO
CCVIII
Aunque Valentino
confesaba que Cristo había tenido un cuerpo verdadero, decía,
sin embargo, que no había tomado carne de una virgen, sino
que había traído del cielo un cuerpo formado, que pasó
por la Santa Virgen sin recibir nada de ella, como el agua pasa por
un canal. Esta aserción es igualmente contraria a la Sagrada
Escritura, porque el Apóstol dice a los Romanos, cap. 1: De
su hijo, que le fue hecho del linaje de David según la carne;
y en la epístola cuarta a los Gálatas: Envió
Dios a su Hijo hecho de mujer.
San Mateo dice también: Y Jacob engendró a José,
esposo de María, de la que nació Jesús, llamado
Cristo; en seguida hace mención de su Madre, añadiendo:
Habiéndose casado su Madre con José: es así
que estas cosas no serían verdaderas si Cristo no hubiera tomado
carne de una virgen; luego es falso que tomara un cuerpo celestial.
Lo que dice el Apóstol en la primera carta a los Corintios,
cap. XV, debe entenderse en el sentido de que vino del cielo según
la divinidad, no según la. sustancia de su cuerpo. Además,
no había razón alguna para que el Hijo de Dios, trayendo
su cuerpo del cielo, entrase en el seno de la Virgen, si nada debía
tomar de su sustancia; y hubiera sido una ficción aparentar
el salir del seno de una virgen, y que de ella había recibido
carne, siendo así que nada había recibido. Toda falsedad
es ajena a Cristo; luego necesario es confesar que Cristo salió
del seno de su Madre, tomando su carne de su propia sustancia.