Santo Tomás de Aquino
SÓLO POR DIOS, Y POR UN DIOS ENCARNADO, HA DEBIDO SER REPARADA LA NATURALEZA HUMANA
"Compendio de Teología"

CAPÍTULO CC

Hemos demostrado antes que la naturaleza humana no podía ser reparada ni por Adán ni por ningún otro hombre puro, ya porque ningún individuo tenia en la naturaleza una existencia preeminente, ya porque ningún hombre, por más santo que fuera, podía ser causa de la gracia. Por esta misma razón no ha podido ser tampoco un ángel el autor de esta restauración, porque un ángel no puede ser tampoco causa de la gracia, ni aun la recompensa del hombre en cuanto a la última bienaventuranza perfecta, a la cual era necesario volver a traer al hombre, porque hay en ella partes. Resulta, pues, que sólo por Dios podía verificarse esta reparación. Si Dios hubiera reparado al hombre sólo con su voluntad y su poder, no se hubiera observado el orden de la justicia divina que exige una satisfacción por el pecado. Dios no podía ser sujeto de satisfacción ni de mérito, porque esto pertenece a un ser sometido a otro. Por consiguiente, no convenía a Dios satisfacer por el pecado de toda la naturaleza humana, y como ni tampoco podía hacerlo un hombre puro, fue necesario que un Dios se hiciera hombre para que así pudiese a la vez reparar y satisfacer. Ésta es la causa de la encarnación divina indicada por el Apóstol, cuando en su epístola a Tito, I, 1, dice: Jesucristo vino a este mundo para salvar a los pecadores.

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