Porque la unidad de la
fe es el "fundamento necesario" de la "armonía
de las voluntades" y de las "concordancia de las acciones"
(56), en resumen, de toda unidad
en la Iglesia, de allí se sigue que cada vez que la jerarquía
reclama "unidad de comunión" o de "gobierno"
en oposición más o menos grave con la "unidad de
la fe", atenta contra la unidad de la Iglesia.
León XIII lo advertía desde 1899, en la Testem
benevolentiae:"Ellos (los obispos americanistas)
sostienen, en efecto, que para ganar los corazones de los extraviados
es oportuno callar ciertos puntos de doctrina, como si fueran de menor
importancia, o atenuarlos al punto de no dejarles el sentido al cual
la Iglesia se sujetó siempre. No hay necesidad de largos discursos
para mostrar cuán condenable es la tendencia de esta concepción...
Tampoco hay que pensar que no hay ninguna falta en ese silencio con
el cual se quiere cubrir ciertos principios de la doctrina católica
para envolverlos en la oscuridad del olvido. Pues todas esas verdades
que forman el conjunto de la doctrina cristiana no tienen más
que un solo Autor y Doctor...
"Que se cuide, entonces; el no suprimir nada de la doctrina
recibida de Dios, no omitir nada por ningún motivo; pues aquel
que lo hiciera tendería más bien a separar a los católicos
de la Iglesia, que atraer a la Iglesia a los que están separados.
Que ellos vuelvan es nuestro mayor deseo, sin duda; que vuelvan todos
aquellos que andan errantes lejos del redil de Jesucristo, pero no
por otra vía más que la que el mismo Cristo ha mostrado".
Todo comentario es superfluo. León XIII advierte aquí
claramente que el ecumenismo irénico atenta contra la pureza
y la integridad de la Fe y; por eso mismo contra la unidad de comunión
en la Iglesia. No es necesario demostrar que es, justamente, ese ecumenismo
pregonado desde el Vaticano 11, el que destroza la unidad de la Iglesia,
y que continuar sobre el camino "irreversible" de este ecumenismo,
equivale a continuar comprometiendo la integridad y la pureza de la
Fe, lo que ilustra perfectamente la iniciativa de Asís.
Destaquemos todavía que León XIII dice "tendería
a separar a los católicos de la Iglesia", porque
de hecho nadie puede separar al católico de la iglesia si él
mismo no se separa culpablemente: el motivo de separación temporal
con las orientaciones de la jerarquía no equivale a separarse
de la Iglesia. Al contrario, el Diccionario de Teología Católica
escribe: "Los teólogos medioevales, los de los siglos
XIV,XV y XVI, al menos, tienen el cuidado deseñalar que el
cisma es una separación ilegítima (en cursiva en el
texto) de la unidad de la la Iglesia, pues, dicen, podría haber
una separación legítima, como si alguno
rechazara obedecer a un Papa que mandara una cosa mala o indebida
(Torquemada, Summa de Ecclesia). La consideración
puede parecer superflua (no lo es hoy) y se puede pensar que como
en el caso de excomunión injusta, habría una separación
de la unidad puramente exterior y putativa" (57).
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