UNA
AVIESA SUSTITUCIÓN
Hasta
donde yo sé el escudo municipal del Partido de Morón
fue consecuencia de una feliz inspiración del Pbro. Edmundo
Vanini, concretada por el singular talento artístico del plástico
José Montero Lacasa y que fuera oportunamente incorporado al
acerbo comunitario durante la gestión del siempre recordado
intendente don César Albistur Villegas. De este modo cayó
en una auténtica desuetudo el no muy verificado uso de un exótico
escudo anterior con montañas y río navegable, simbología
nada acorde con los aspectos más sobresalientes de nuestra
comarca.*
El P. Vanini, antiguo párroco de la ahora catedral de Morón,
renovó con verdadero entusiasmo argentino y mariano el culto
a la Limpia y Pura Concepción del Buen Viaje, verdadera fundadora
de estos Pagos y cuya veneración se remonta a la primera mitad
del s. XVII (circa 1637). Él erigió la bella Ermita
en las actuales esquinas de Belgrano y Ntra. Sra. del Buen Viaje,
cuyo nombre se dio precisamente en su homenaje a la anteriormente
denominada calle Alsina. Mons. Miguel Raspanti, primer obispo de Morón,
al principiar la década de 1960, decidió trasladar la
Imagen original al Altar Mayor de la Iglesia Matriz donde todavía
hoy podemos amorosamente venerarla.
El escudo municipal en cuestión colocó en su campo principal
dicha venerable Figura a modo de emblemático icono comunal,
flanqueada por dos doradas espigas de trigo que, tanto recuerdan que
en Morón se lo cultivó por vez primera en tierras argentinas,
cuanto evocan el sagrado Memorial eucarístico. La cruz del
sur que destaca en el conjunto (gobernando a la carreta) marca una
orientación y un destino: “al recibir un Nombre recibimos
un destino” (Leopoldo Marechal). “La cruz del sur señala
que nuestro norte está en el sur” (Arturo Jauretche).
El lema latino “surgit Moron et nos secum fert” (“Morón
surge y nos eleva”) expresa bellamente la significación
cabal de nuestra vocación celestial y terrena.
En síntesis: una heráldica de tan elevado tono estético
que difícilmente puedan con ella competir otros emblemas nacionales.
Sin embargo, tanta acabada perfección está siendo sibilinamente
sustituida por la presencia en membretes oficiales del Municipio,
así como en la convocatoria de sus actos oficiales, por el
simpático gallito del Morón (español)
de la Frontera (Andalucía) que si bien describe reciamente
nuestra indomable proyección de hijos de España no está
llamado a opacar la Augusta presencia de la Madre de Dios.
Por supuesto que en su siniestra ignorancia no han
advertido que el “gallo” ancestral (de origen grecorromano)
simboliza principalmente la prosapia e hidalguía hispánicas,
pero que en nuestro medio se puede confundir con ¡referencias
policiales!... lo cual ciertamente no creo que estuviera en la intención
de los autores. La razón naturalmente es más simple:
se pretende con un dibujo profano suplantar una definida manifestación
religiosa.
Quienes han concebido y elaborado veladamente dicha sacrílega
transmutación, ante el ominoso silencio de
aquellos que por sus deberes o funciones hubieran debido hablar o,
más bien clamar, han perseguido el avieso objetivo
(ahora de moda) de socavar nuestro glorioso pasado histórico,
en franca oposición al sistema democrático que dicen
sostener, toda vez que la “tradición es el sufragio universal
de los siglos” (Juan Vázquez de Mella).
“Morón
siempre tuyo
por Reina te aclama,
Virgen del Buen Viaje
tu merced reclama.”
RICARDO
FRAGA
*
NOTA: “Hoy podemos así entenderlo,
ya que como el actual es un hecho consumado no sería posible
reivindicar aquél, cambiarlo nuevamente o hacer rever disposiciones
de hecho aplicando la moderna técnica de “no innovar”
y todo debe interpretarse como una curiosa observación o antecedente
histórico” (cf. “Compilación histórica
de Morón”, Edgardo A. Coria).