El
Humo de Satanás

El
padre Gabriele Amorth es un respetado exorcista de Roma.
A continuación, se encuentra una entrevista que el Padre Amorth
concedió al periódico italiano 30 Días, en junio
de 2001.
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PADRE AMORTH, POR FIN ESTÁ LISTA LA TRADUCCIÓN ITALIANA
DEL NUEVO RITUAL PARA LOS EXORCISTAS.
PADRE
AMORTH: Sí, está lista. El año pasado
la CEI (Conferencia Episcopal Italiana) se negó a aprobarla
porque había errores de traducción del latín
al italiano. Y los exorcistas, que tenemos que utilizarla, aprovechamos
para señalar, una vez más, que no estamos de acuerdo
con muchos puntos del nuevo Ritual. El texto latino sigue siendo el
mismo en esta traducción. Un Ritual tan esperado, al final,
se ha transformado en una farsa. Un increíble obstáculo
que podría impedirnos actuar contra el demonio.
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ES UNA ACUSACIÓN DURA. ¿A QUÉ SE REFIERE?
AMORTH:
Le doy sólo dos ejemplos, ambos increíbles.
En el punto 15 se habla de los maleficios y de cómo comportarse
al enfrentarlos. El maleficio es un mal causado a una persona recurriendo
al diablo. Se puede hacer de varias formas, como hechizos, maldiciones,
mal de ojo, vudú, macumba. El Ritual romano antiguo explicaba
cómo había que afrontar esto. El nuevo Ritual, en cambio,
declara, categóricamente, que está totalmente prohibido
hacer exorcismos en estos casos. Absurdo. Los maleficios son, por
mucho, la causa más frecuente de posesiones y de males causados
por el demonio, por lo menos el 90 por ciento de los casos.
Esto
es como decirles a los exorcistas que dejen de llevar a cabo exorcismos.
El punto 16 declara, solemnemente, que no se deben de hacer exorcismos
si no se tiene la certeza de la presencia del diablo. Esto es una
obra maestra de incompetencia: la certeza de que el diablo está
presente en una persona, se tiene sólo haciendo el exorcismo.
Más aún, los redactores del Ritual no se dieron cuenta
de que, en ambos puntos, contradicen el Catecismo de la Iglesia Católica,
que indica que hay que hacer exorcismos, tanto en el caso de posesiones
diabólicas, como en los casos de males causados por el demonio.
Y dice, además, que hay que hacerlo tanto, sobre las personas,
como sobre las cosas. Y en las cosas nunca está presente el
demonio, sólo su influencia. Las declaraciones contenidas en
el nuevo Ritual son gravísimas y muy perjudiciales, fruto de
la ignorancia e inexperiencia.
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¿PERO NO LO HABÍAN PREPARADO EXPERTOS?
AMORTH:
¡En absoluto! En estos diez años, dos comisiones han
trabajado en el Ritual: una compuesta por cardenales, que se ocupó
de la Prenotanda, es decir, las disposiciones iniciales, y otra que
se ocupó de las oraciones. Yo puedo afirmar, con certeza, que
ninguno de los miembros de las dos comisiones ha hecho nunca un exorcismo,
ni ha estado presente en exorcismos, ni tiene la menor idea de qué
es un exorcismo. Este es el error, el pecado original, de este Ritual.
Ninguno de los que colaboraron en él es un experto en exorcismos.
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¿CÓMO ES POSIBLE?
AMORTH:
No me lo pregunte a mí. Durante el Concilio Ecuménico
Vaticano II, en todas las comisiones había un grupo de expertos
que ayudaban a los obispos. Esta costumbre se ha mantenido después
del Concilio, cada vez que se han modificado partes del Ritual. Pero
no fue así en este caso. Y si había un tema en el que
eran necesarios los expertos, era éste.
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¿Y QUÉ ES LO QUE HA PASADO?
AMORTH:
Pues que los exorcistas nunca fuimos consultados. Y, además,
las comisiones han recibido con desdén las sugerencias que
hemos dado. Todo este asunto es perverso. ¿Quiere que le cuente
lo que pasó?
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POR SUPUESTO.
AMORTH:
Como había pedido el Concilio Vaticano II, las diferentes partes
del Ritual romano fueron, paulatinamente, revisadas y modificadas.
Los exorcistas esperábamos que se tocara el título XII,
es decir, el Ritual del Exorcismo. Pero, aparentemente, éste
no se consideraba un tema relevante, dado que transcurrieron los años
y no pasaba nada. Luego, de repente, el 4 de junio de 1990, se publicó
el Ritual provisional, de prueba. Esto fue una verdadera sorpresa
para nosotros, ya que no habíamos sido consultados antes. Y,
sin embargo, habíamos preparado toda una serie de solicitudes,
en vista de la revisión del Ritual. Entre otras cosas, pedíamos
que las oraciones se modificaran, introduciendo invocaciones a la
Virgen, las cuales no existían, y que se aumentaran el número
de oraciones específicamente dirigidas al exorcismo en sí.
Pero no se dio la oportunidad de hacer ningún tipo de contribución.
Sin embargo, no nos dimos por vencidos: después de todo, era
por nosotros, que el texto se había redactado. Y ya que en
la carta de presentación del entonces Prefecto de la Congregación
para el Culto Divino, el Cardenal Eduardo Martínez Somalo,
les pedía a las conferencias episcopales que le hicieran llegar,
durante los dos años siguientes: "consejos y sugerencias
de los sacerdotes que lo habrían de utilizar", nos pusimos
a trabajar. Reuní a dieciocho exorcistas, elegidos de entre
los más expertos del planeta. Examinamos, con gran atención,
el texto. Lo utilizamos.
Inmediatamente,
elogiamos la primera parte, en la que se resumían los fundamentos
evangélicos del exorcismo. Esta parte es el aspecto bíblico-teológico
del tema, sobre el que no era aparente, incompetencia alguna. Es una
nueva sección, que no se encontraba en el Ritual de 1614, compuesto
bajo el pontificado de Pablo V: además, en aquella época,
no
era necesario recordar estos principios, ya que todo el mundo los
conocía y aceptaba. Hoy, en cambio, es indispensable.
Pero
cuando pasamos a examinar la parte práctica, que exige un conocimiento
especifico del tema, advertimos la total inexperiencia de los redactores.
Hicimos numerosas observaciones, artículo por artículo,
y se las hicimos llegar a todas las partes interesadas: Congregación
para el Culto Divino, Congregación para la Doctrina de la Fe,
y las conferencias episcopales. Una copia fue entregada directamente
al Papa.
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¿CÓMO FUERON RECIBIDAS SUS OBSERVACIONES?
AMORTH:
Muy mal, y no consiguieron nada. Nos habíamos inspirado en
la constitución dogmática Lumen gentium, en la que la
Iglesia es descrita como el "Pueblo de Dios". En el número
28, se habla de la colaboración de los sacerdotes con los obispos,
y en el número 37, se dice, con claridad, incluso refiriéndose
a los laicos, que "debido al conocimiento, competencia y preeminencia
que poseen, tienen la facultad, más aún, a veces el
deber, de exponer su opinión acerca de los asuntos concernientes
al bien de la Iglesia". Esto es exactamente lo que hicimos. Pero
fuimos demasiado ingenuos, al pensar que las disposiciones del Vaticano
II habían llegado a las Congregaciones Romanas. En cambio,
chocamos con un muro de rechazo y de escarnio. El Secretario de la
Congregación para el Culto Divino presentó un informe,
a la Comisión de Cardenales, en la que decía que aquellos
que lo habían contactado, eran obispos, y no los sacerdotes
y exorcistas. Y respecto a nuestro humilde intento de ofrecer ayuda
como expertos, añadía, textualmente: "También
se debe de notar el hecho de que un grupo de exorcistas y demonólogos,
los cuales, posteriormente, crearon una Asociación internacional,
estaban orquestando una campaña contra el rito". Una acusación
indecente: ¡nosotros nunca hemos orquestado una campaña!
El Ritual iba dirigido a nosotros, y, sin embargo, las comisiones
no habían convocado a ninguna persona competente. Por esto,
era más que lógico que tratáramos de dar nuestra
opinión.
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ENTONCES, ¿QUIERE ESO DECIR QUE EL NUEVO RITUAL ES INUTILIZABLE
EN SU LUCHA CONTRA EL DEMONIO?
AMORTH:
Sí. Querían darnos un arma sin filo. Se han eliminado
las oraciones eficaces, oraciones que tenían doce siglos de
existencia fueron substituidas por nuevas oraciones ineficaces. Pero,
por suerte, en el último momento, nos dieron un salvavidas.
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¿CUÁL?
AMORTH:
El nuevo Prefecto de la Congregación para el Culto Divino,
el Cardenal Jorge Medina, añadió una Notificación,
al Ritual, en la que se especifica que los exorcistas no están
obligados a usar este Ritual, y que, si así lo desean, pueden
pedir la autorización de sus obispos, para seguir usando el
antiguo Ritual. Los obispos, a su vea, deben pedir autorización
a la Congregación, la cual, como escribe el Cardenal, "la
concede gustosamente".
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¿LA CONCEDE GUSTOSAMENTE?. ESA ES UNA CONCESIÓN MUY
RARA.
AMORTH:
¿Quiere saber de donde proviene?. De un intento del Cardenal
Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina
de la Fe, y del propio Cardenal Medina, para introducir, en el Ritual,
un artículo -entonces era el artículo 38- por el que
se autorizaba a los exorcistas a usar el Ritual anterior. Indudablemente,
era una maniobra extrema para defendernos de los grandes errores contenidos
en el Ritual definitivo.
Pero el intento de los dos cardenales no tuvieron éxito. El
Cardenal Medina, que había comprendido lo que estaba en riesgo,
decidió darnos esta tabla de salvación, añadiendo
una Notificación por separado.
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¿CÓMO SON VISTOS USTEDES, LOS EXORCISTAS, DENTRO DE
LA IGLESIA?
AMORTH:
Somos muy mal tratados. Nuestros hermanos sacerdotes, a cargo de esta
delicadísima tarea, son vistos como locos, como fanáticos.
Por lo general, ni siquiera son tolerados por los mismos obispos que
los nombraron.
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¿CUÁL HA SIDO EL HECHO MÁS LLAMATIVO DE ESTA
HOSTILIDAD?
AMORTH:
Celebramos un convenio internacional de exorcistas, cerca de Roma,
y pedimos que el Papa nos recibiera. Para no presionarlo, y evitar
añadir otra audiencia a las muchas que ya tiene, simplemente,
pedimos que se nos recibiera en audiencia pública, la del miércoles
en la Plaza de San Pedro. Ni siquiera pedimos que nos nombrara en
sus saludos personales. Hicimos la petición, en la manera en
que lo ordenan los cánones, como recordará, perfectamente,
Monseñor Paolo De Nicolo, de la Prefectura de la Casa Pontificia,
quien recibió de buena gana nuestra petición. Sin embargo,
el día antes de la audiencia, el propio Monseñor Nicolo
nos dijo -con pena, esa es la verdad, por lo que estaba claro que
la decisión no la había tomado él- que no asistiéramos
a la audiencia, y que no habíamos sido admitidos. ¡Increíble:
150 exorcistas procedentes de los cinco continentes, sacerdotes nombrados
por sus obispos de conformidad con las normas del derecho canónico,
que exigen sacerdotes de oración, de ciencia y de buena reputación
-es decir, de alguna forma, la flor y nata del clero, sacerdotes que
piden participar en una audiencia pública del Papa y se les
echa a patadas!. Monseñor Nicolo me dijo: "Le prometo
que, inmediatamente, le enviaré una carta explicando la situación".
Han pasado cinco años y, todavía, estoy esperando esa
carta. Desde luego, no fue Juan Pablo II quien nos excluyó.
Pero el hecho de que a 150 sacerdotes se les prohíba participar
en una audiencia pública del Papa en la Plaza de San Pedro,
explica la clase de obstáculos a los que se enfrentan los exorcistas,
aún dentro de su propia Iglesia, y hasta que punto, son mal
vistos por un gran número de autoridades eclesiásticas.
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USTED COMBATE, DIARIAMENTE, CON EL DEMONIO. ¿CUÁL ES
EL MAYOR ÉXITO DE SATANÁS?
AMORTH:
Que consigue hacer creer que no existe. Y casi lo ha conseguido.
Incluso dentro de la Iglesia. Tenemos un clero y un episcopado que
han dejado de creer en el demonio, en los exorcismos, en los males
extraordinarios que puede causar el diablo, y ni siquiera en el poder,
que nos ha dado Jesús, de expulsar a los demonios. Desde hace
tres siglos, la Iglesia Latina -al contrario de la Ortodoxa y de varias
denominaciones Protestantes- ha abandonado casi, completamente, el
ministerio del exorcismo. Al no practicar los exorcismos, al no estudiarlos
y no haberlos visto nunca, el clero ya no cree en ellos.
Pero, ni siquiera, cree en el diablo. Tenemos episcopados enteros
que se muestran hostiles a los exorcismos. Hay países en los
que no existe ni siquiera un solo exorcista, como Alemania, Suiza,
España y Portugal. Una carencia aterradora.
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NO MENCIONÓ A FRANCIA. ¿ALLÍ LA SITUACIÓN
ES DIFERENTE?
AMORTH:
Hay un libro escrito por el más conocido exorcista francés,
Isidoro Froc, titulado Los Exorcistas, quiénes son y qué
hacen. Este libro, traducido, al italiano, a petición de la
Conferencia Episcopal francesa. En ninguna parte del libro se dice
que los exorcistas, en algunos casos, hacen exorcismos. El autor ha
declarado, repetidamente,
a la televisión francesa que nunca ha hecho exorcismos y que
nunca los hará. De un centenar de exorcistas franceses, sólo
cinco creen en el demonio y hacen exorcismos. El resto mandan al psiquiatra
a la gente que se dirige a ellos. Y los obispos son las primeras víctimas
de esta situación de la Iglesia Católica, en la que
la creencia en la existencia del demonio está en proceso de
desaparecer.
Antes
de que saliera este nuevo Ritual, el Episcopado alemán escribió
una carta, al Cardenal Ratzinger, en la que afirmaba que no era necesario
hacer un nuevo Ritual, porque los exorcismos ya no deben de ser practicados.
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¿SON LOS OBISPOS QUIENES TIENEN QUE NOMBRAR A LOS EXORCISTAS?
AMORTH:
Sí. Cuando un sacerdote es nombrado obispo, se encuentra con
un artículo del Código de Derecho Canónico, que
le autoriza, completamente, a nombrar exorcistas. Lo mínimo
que se le puede pedir a un obispo es que haya asistido, por lo menos,
a un exorcismo, dado que debe tomar una decisión tan importante.
Por desgracia, esto no ocurre casi nunca. Pero si a un obispo recibe
una petición seria de exorcismo -es decir, no hecha por alguien
enajenado- y no actúa en consecuencia, comete pecado mortal.
Será responsable de todos los terribles sufrimientos de esa
persona, que a veces duran años o toda una vida, cuando podría
haberlos evitado.
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¿ESTÁ DICIENDO QUE LA MAYOR PARTE DE LOS OBISPOS DE
LA IGLESIA CATÓLICA ESTÁN EN PECADO MORTAL?
AMORTH:
Cuando era niño, mi viejo párroco me enseñaba
que hay ocho sacramentos: el octavo es la ignorancia. El octavo sacramento
salva a más gente que los otro siete juntos. Para cometer pecado
mortal, debe haber una causa seria, pero también, es necesario
el pleno conocimiento y el consentimiento deliberado. Esta omisión
de ayuda por parte de muchos obispos es una causa seria. Pero estos
obispos son ignorantes: no hay, pues, pleno conocimiento, ni consentimiento
deliberado.
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¿PERO SI UNO NO CREE EN LA EXISTENCIA DE SATANÁS, LA
FE SIGUE
INTACTA, ES DECIR, SIGUE SIENDO FE CATÓLICA?
AMORTH:
No. Le voy a contar una historia. Cuando conocí al Padre Pellegrino
Ernetti, un célebre exorcista, que ejerció durante cuarenta
años en Venecia, le dije: "Si pudiera hablar con el Papa,
le diría que encuentro demasiados obispos que no creen en el
demonio". La tarde siguiente, el Padre Ernetti vino a decirme
que aquella mañana le había recibido Juan Pablo II.
"Su Santidad", le había dicho, "hay, aquí
en Roma, un exorcista, el Padre Amorth, que si pudiera hablar con
usted le diría que encuentra demasiados obispos que no creen
en el demonio". El Papa le respondió brevemente: "Aquel
que no cree en el demonio, no cree en el Evangelio". Esta es
la respuesta que dio él y que yo repito.
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EXPLÍQUEME, POR FAVOR. ¿ESTO SIGNIFICA QUE HAY MUCHOS
OBISPOS Y SACERDOTES QUE YA NO SON CATÓLICOS?
AMORTH:
Digamos que no creen en una verdad evangélica. Así que,
probablemente, los acusaría de estar propagando una herejía.
Pero seamos claros: alguien es formalmente hereje, si se le acusa
de cometer un error, y persiste en él. Pero, debido a la situación
que existe en la Iglesia, hoy en día, nadie, jamás,
acusaría a ningún obispo de no creer en el diablo, ni
en las posesiones demoníacas, ni de no nombrar exorcistas porque
no cree en estas cosas. Podría mencionar un gran número
de obispos y cardenales, que en cuanto fueron nombrados para una diócesis,
lo primero que hicieron fue quitarles a todos los exorcistas la facultad
de ejercer. O bien, obispos que afirman, abiertamente: "Yo no
creo en eso. Son cosas del pasado". ¿Por qué pasa
esto?. Porque, por desgracia, ha habido una perniciosa influencia
de ciertos estudiosos de la Biblia, y podría darle los nombres
de mucha gente muy conocida. Nosotros que, diariamente, estamos en
contacto con el mundo del más allá, sabemos que esta
influencia ha afectado muchas reformas litúrgicas.
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¿POR EJEMPLO?
AMORTH:
El Concilio Vaticano II habla pedido que se revisaran algunos textos.
Esta orden fue desobedecida, ya que había un deseo de rehacerlos
completamente, sin pensar que se podían empeorar las cosas,
en vez de mejorarlas. Muchos ritos se han empeorado por esa manía
de querer deshacerse de todo lo pasado, para rehacerlo de nuevo, como
si la
Iglesia, hasta el día de hoy, lo único que hubiera hecho
es engañarnos y mentirnos, y como si sólo hasta ahora,
tuviera grandes genios, super teólogos, super estudiosos de
la Biblia, super liturgos, que saben darle a la Iglesia lo que es
bueno. Esto es una mentira: el último Concilio, simplemente,
pidió que se revisaran los textos, no que se destruyeran.
El
Ritual Exorcista, por ejemplo, debía de ser revisado, no escrito
nuevamente. En él, había oraciones que se han usado
durante doce siglos. Antes de eliminar oraciones tan antiguas, que
han resultado muy eficaces, había que pensarlo con cuidado.
¡Pero no!. Todos los exorcistas hemos utilizado las oraciones
del Ritual de prueba, y nos hemos dado cuenta de que son absolutamente
ineficaces. Pero también el rito del bautismo de los niños
ha sido arruinado. Fue renovado, de tal forma, que el exorcismo contra
Satanás, ha sido casi eliminado. El bautismo siempre tuvo enorme
importancia para la Iglesia, hasta el punto que se le llamaba exorcismo
menor. Paulo VI protestó, públicamente, contra ese nuevo
rito.
Encontramos
esta misma degeneración del rito, en el nuevo bendicionario.
He leído, minuciosamente, las 1200 páginas del mismo.
¡Pues bien, se han eliminado, sistemáticamente, todas
y cada una de las referencias al hecho que el Señor nos protege
contra Satanás, y que los ángeles nos protegen de los
ataques del demonio. Todas las oraciones para la bendición
de las casas y las escuelas han sido eliminadas. Todo debe ser bendecido
y protegido, pero, hoy, ya no hay ninguna protección contra
el demonio. Ya no existe ninguna defensa, ni oraciones contra él.
El propio Jesús nos enseñó una oración
de liberación en el Padre Nuestro: "Líbranos del
Maligno. Líbranos de la persona de Satanás". Esta
oración fue traducida mal, y hoy la gente ora, diciendo: "Líbranos
del Mal". Se habla de un mal general, cuyo origen, en el fondo,
no se conoce. Sin embargo, el mal contra el que nuestro Señor
Jesucristo nos enseño a luchar, es una persona concreta: Satanás.
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DESDE SU POSICIÓN PRIVILEGIADA PARA OBSERVAR LAS COSAS: ¿TIENE
LA IMPRESIÓN DE QUE EL SATANISMO SE ESTÁ DIFUNDIENDO?
AMORTH:
Sí, enormemente. Cuando disminuye la fe, aumenta la superstición.
En el lenguaje bíblico, puedo decir que la gente está
abandonando a Dios, y entregándose al ocultismo. La terrible
desaparición de la fe en toda la Europa Católica, hace
que la gente se ponga en manos de hechiceros y adivinos, y así,
las sectas satánicas prosperan. Se hace fuerte propaganda del
culto al demonio, a las masas, mediante el rock satánico, y
personajes como Marilyn Manson. Los niños también están
siendo atacados: hay revistas e historietas que enseñan la
hechicería y el satanismo.
Las
sesiones de espiritismo, en las que se evocan a los muertos para conseguir
respuestas, están muy difundidas. Ahora se enseña a
efectuar sesiones de espiritismo a través de computadoras,
teléfonos, televisores, y video grabadoras, pero sobre todo,
con la escritura automática. Ya ni siquiera se necesita un
medium: es un espiritismo que cada quien puede hacer por sí
mismo. De acuerdo con las encuestas, el 37 por ciento de los estudiantes
han hecho, por lo menos una vez, el juego de las letras y el vaso,
una verdadera sesión de espiritismo. En una escuela a la que
me invitaron a hablar, los chicos me dijeron que jugaban este juego
durante la clase de religión, ante los ojos complacidos del
maestro.
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¿Y ESTO FUNCIONA?
AMORTH:
No existe diferencia entre magia blanca y magia negra. Cuando la magia
funciona, siempre es obra del demonio. Todas las formas de ocultismo,
como esta huida hacia las religiones de Oriente, con sus sugestiones
esotéricas, son puertas abiertas para el demonio. Y el diablo
entra. Inmediatamente.
En
el caso de la monja que fue asesinada, en Chiavenna, y el caso de
Erika y Omar, los dos adolescentes de Novi Ligure, que mataron a la
mamá y al hermano pequeño de Erika, no dudé,
en afirmar, que la intervención diabólica formó
parte de esto, porque esos chicos practicaban el satanismo. La policía
descubrió, que en ambos casos, los chicos seguían a
Satanás, y tenían libros satánicos.
-
¿QUÉ HACE EL DEMONIO PARA SEDUCIR AL HOMBRE?
AMORTH:
Su estrategia es siempre la misma. Ya se lo he dicho, y él
lo reconoce. Hace creer que el infierno no existe, que el pecado no
existe, y que él es solamente una experiencia más que
hay que vivir. Concupiscencia, éxito y poder, son las tres
grandes pasiones en las que Satanás se fía.
-
¿CUÁNTOS CASOS DE POSESIÓN DEMONÍACA HA
ENCONTRADO?
AMORTH:
No más de cien. Ya dejé de contarlos.
-
¿CIEN? ES UN NÚMERO MUY ALTO. EN SU LIBRO, USTED DICE
QUE LOS CASOS DE POSESIÓN SON RAROS.
AMORTH:
Y lo son, realmente. Muchos exorcistas han encontrado sólo
casos de males diabólicos. Pero yo heredé la "clientela"
de un conocido exorcista, el Padre Cándido, y, por consiguiente,
los casos que aún no había resuelto. Además,
los otros exorcistas me mandan a mí los casos más resistentes.
-
¿CUÁL HA SIDO EL CASO MÁS DIFÍCIL QUE
HA TENIDO QUE AFRONTAR?
AMORTH:
Es el que estoy tratando ahora, desde hace dos años. Es la
misma chica que fue bendecida -no fue un exorcismo verdadero- por
el Papa, en octubre, en el Vaticano, y que tanto dio que hablar en
los periódicos. Ella es golpeada las veinticuatro horas del
día, y es víctima de tormentos inimaginables. Ni los
médicos, ni los psiquiatras, consiguen entender lo qué
pasa. Ella está completamente lúcida, y es muy inteligente.
Es un caso realmente triste.
-
¿CÓMO ES QUE UNO SE CONVIERTE EN VÍCTIMA DEL
DEMONIO?
AMORTH:
Uno puede ser objeto de los ataques del demonio, en cuatro casos.
Bien porque esto es una bendición para la persona (como en
el caso de muchos santos), bien por la persistencia irreversible,
en el pecado, bien por una maldición que alguien hace invocando
el nombre del demonio, o bien, cuando uno se dedica a practicar el
ocultismo.
-
DURANTE EL EXORCISMO DE LOS POSEÍDOS, ¿QUÉ TIPO
DE FENÓMENOS OCURREN?
AMORTH:
Recuerdo un campesino analfabeto que, durante el exorcismo, me hablaba
sólo en inglés, por lo que yo necesitaba un intérprete.
Hay quien demuestra una fuerza sobrehumana, quien se eleva, totalmente,
del suelo, siendo imposible, aún para varias personas, mantenerlo
sentado en la silla. Pero hablamos de presencia demoníaca,
sólo por el contexto en que se desarrollan estos fenómenos.
-
¿ALGUNA VEZ LO HA LASTIMADO EL DEMONIO?
AMORTH:
Cuando el Cardenal Poletti me pidió que me dedicara al exorcismo,
me encomendé a la Virgen: "Envuélveme en Tu Manto,
y yo estaré seguro". El demonio me ha amenazado, muchas
veces, pero nunca me ha hecho daño.
-
¿NUNCA SIENTE MIEDO DEL DEMONIO?
AMORTH:
¿Yo miedo de ese animal? Es él quien tiene que tener
miedo de mí: yo actúo en nombre del Señor del
mundo, mientras que él, es sólo el simio de Dios.
-
PADRE AMORTH, EL SATANISMO SE DIFUNDE CADA VEZ MÁS. EN REALIDAD,
EL NUEVO RITUAL HACE DIFÍCIL LA PRÁCTICA DE LOS EXORCISMOS.
A LOS EXORCISTAS SE LES IMPIDE QUE PARTICIPEN EN UNA AUDIENCIA CON
EL PAPA EN LA PLAZA DE SAN PEDRO. DÍGAME, SINCERAMENTE: ¿QUÉ
ES LO QUE ESTÁ PASANDO?
AMORTH:
El humo de Satanás ha entrado a todas partes. ¡A todas
partes! Quizá fuimos excluidos de la audiencia del Papa, porque
tenían miedo de que tantos exorcistas consiguieran expulsar
a las legiones de demonios que se han instalado en el Vaticano.
-
ESTÁ BROMEANDO, ¿VERDAD?
AMORTH:
Le podrá parecer una broma, pero yo creo que es verdad. No
tengo ninguna duda de que el demonio tienta, sobre todo, a las autoridades
de la Iglesia, así como a cualquier otra autoridad, en la política
y la industria.
-
¿ESTÁ DICIENDO, ENTONCES, QUE EN ÉSTA, COMO EN
TODAS LAS GUERRAS, SATANÁS QUIERE CONQUISTAR LOS ALTOS MANDOS,
PARA TOMAR PRISIONEROS A LOS GENERALES DEL ADVERSARIO?
AMORTH:
Es una estrategia victoriosa. Siempre se intenta ponerla en práctica.
Sobre todo cuando las defensas del adversario son débiles.
Satanás también lo intenta. Pero, gracias al Cielo,
es el Espíritu Santo Quien dirige a la Iglesia: "Las puertas
del infierno no prevalecerán". A pesar de las defecciones,
y a pesar de las traiciones, que no deben causar asombro. El primer
traidor fue uno de los apóstoles más cercanos a Jesús:
Judas Iscariote.
Pero,
a pesar de esto, la Iglesia sigue su camino. El Espíritu Santo
la mantiene, y por lo tanto, los ataques de Satanás sólo
pueden ser parcialmente exitosos. Naturalmente, el demonio puede ganar
batallas, incluso batallas importantes. Pero nunca ganará la
guerra.