LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE
NUESTRA SEÑORA
Del Bachiller Céspedes
Clara luz, lumbrosa estrella,
lucero de la mañana,
Madre Virgen la más bella,
la más limpia y sin querella
de nuestra miseria humana:
¿qué saber sabrá decir,
ni qué sentido sentir
vuestra excelencia infinida?
Que quien no tiene medida
muy mal se puede medir.
Yo no sé loor que daros,
con que más holguéis vos,
ni con qué más
agradaros,
sino con siempre llamaros,
Virgen y Madre de Dios.
Deciros fuente sellada,
deciros puerta cerrada,
y de aguas vivas un pozo;
no sentiréis tanto gozo,
cuanto en ser Madre llamada.
Porque por Madre ganasteis
ser de culpa preservada:
por Madre de Dios gozasteis
de un gran nombre que cobrasteis,
que es de ser nuestra abogada.
Por Madre de Dios graciosa,
sois Madre, Hija y Esposa:
por Madre de Dios que os quiso,
sois, Reina del paraíso,
después de él la más
preciosa.
Por Madre de Dios tenéis
la mano en nuestra concordia:
por Madre de Dios podéis
llamaros, cuando queréis,
Madre de misericordia.
Por Madre de Dios querida,
que es la vida, sois Vos vida:
por Madre, nuestra esperanza,
por Madre, nuestra holganza,
por Madre, nuestra escogida.
Por Madre de Dios tenemos
en el cielo a vos por Madre:
por Madre de Dios podemos,
cada hora que queremos,
alcanzar perdón del Padre.
Del Hijo Madre os llamamos
desterrados los que estamos;
por Madre de Dios se espera,
que nos seréis medianera,
para que a la gloria vamos.
QUINTILLAS JOCOSAS
De Antonio Solís
Acudan al ciego
con su bendita caridad:
y hoy, en su festividad,
manden rezar la oración,
de la más pura verdad.
Virgen, si la culpa ajena
os cautivara algún día
con la original cadena,
quien os llamó Ave María
no os llamará Gracia Plena.
Si Dios fué ab eterno Amante
de vuestra interior beldad,
¿quién da en Dios lo disonante
de amar una Eternidad
para olvidar un instante?
Niégueme una de estas dos:
que pudo, es cierto; que quiso
lo que pudo hacer por vos,
también parece preciso:
pues se ve, votado a Dios.
Presérvaos del venial,
que no os pusiera en desgracia,
la dignidad maternal;
¿y os dejara original,
que destruyera la gracia?
Eso no, Virgen gloriosa:
callen de hoy más las doctrinas;
pues dicen, por mucha cosa,
que se hicieron las espinas
para ofender la rosa.
Pues la noble religión
de Alcántara, Virgen pura,
con devota aclamación
hoy en vuestras pruebas jura,
saldrán sin dispensación.
Nadie en fiesta que es tan
vuestra
del hábito azul se acuerde:
pues aun la Salve nos muestra
que sois del hábito verde,
pues sois esperanza nuestra.
Sienta, pues, lo que sintiere
el escrúpulo grosero,
que ya, por más que naciere,
no puede ser caballero
el que otra cosa dijere.
Esta limpia ejecutoria
de vuestros santos blasones,
la fe nos haga notoria,
y ponga en las opiniones
aquí paz y después gloria.
A LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA
De
Tomás de la Vega
A una imagen de la Virgen,
que estaba en una pared,
esto le dijo un devoto,
postrado a sus santos pies:
Un ángel de culpa libre
quisiera, Señora, ser
para decir de la gracia
la plenitud que tenéis.
De Adán el primer pecado
no vino en vos a caer;
que quiso Dios preservaros
limpia como para él.
De vos el Verbo divino
recibió el humano ser;
que para vuestra limpieza
bastante probanza es.
La carne por el pecado
corrupción vino a tener,
y la vuestra, siempre
Virgen incorruptible se ve.
Condenó a dolores graves
en el parto a la mujer,
y vos Fénix sola fuiste
libre de dolor en él.
Pues quien todas estas leyes
pudo alterar y poner,
¿quién duda de que os librase
de muerte, divina Ester?
Decir que puso y no quiso
parece cosa cruel
y puesto que Dios lo fuera,
con vos no lo había de ser.
Demás que si bien fué gracia,
gracia con justicia fué;
que título tiene della
lo mucho que merecéis.
Que honrar el Hijo a la Madre
derecho divino es:
luego la misma justicia
pudo obligarlo también.
Dios es justicia suprema,
no hay más ley que su querer;
todo cuanto quiere puede,
y esto quiso y pudo hacer.
A LA CONCEPCIÓN DE NUESTRA SEÑORA, PIDIENDO
LA DEFINICIÓN DE ESTE MISTERIO A NUESTRO
SANTÍSIMO PADRE INOCENCIO X
De Antonio
de Solís
Aquí de la fe, que ya
hacia la Fe se avecina
una verdad que defienden
los que por la Fe militan.
Yo no digo, que es de Fe,
pero no habrá quién lo diga,
que una verdad
tan jurada
se va haciendo fidedigna.
Antes se creyó de gracia
esta gran prerrogativa:
Ya es justicia el no creer
que se jura con mentira.
¿Qué aguardas, grande Inocencio?
Mira la especiosa
oliva,
de las armas de la Fe
en tu Paloma benigna.
Mírala en los atributos
de María, y no permitas,
rama de raíz infecta,
en tan honradas divisas.
¿E1 Espíritu divino,
que con las alas camina,
del amor al beneficio
de esta inferior jerarquía,
tardará un instante en dar
la gracia a la gracia misma?
¿cuánto mayor fué la hazaña
que obró en un Ave María?
Califique, pues, tu voz
esta verdad tan crecida,
pues la misma gracia a voces
pide que la hagas justicia.