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A la verdad, siendo cada día más grande la corrupción de los tiempos y la iniquidad de los hombres, y estando en muchas regiones debilitada la piedad, aborrecida o tenida en desprecio la fe, resfriada la caridad y oscurecida la luz de la verdad por las tinieblas del error, es conveniente que todos cuantos aman la casa de Dios unan sus esfuerzos y trabajen con empeño para conseguir que Dios sea honrado en todas partes con sentimientos de piedad, sea conocida y se propague por doquiera la doctrina de la fe, florezcan las obras de caridad y triunfe la verdad divina de las fábulas ingeniosas con el auxilio de una ciencia sólida. Sabiendo, pues, Venerable Hermano, que estos son tus propósitos y los de las personas escogidas que has congregado, y que procuráis con piadoso empeño poner los medios para que la obra comenzada se lleve a cabo recta y acertadamente, abrigamos la firme confianza de que, si fueron ilustres y alcanzaron éxito feliz los dos primeros Congresos, cuyo recuerdo aun hoy nos llena de complacencia, no ha de ser menos brillante ni ha de resultar menos próspera esta tercera Asamblea de los fieles españoles. Pedimos, por lo tanto, el benigno auxilio de la gracia celestial para vosotros y para todos los que a aquélla concurran, invocando como intercesores a la purísima Virgen María, Patrona de España, y al Santo Arzobispo de Sevilla Isidoro no menos insigne por la fama de su virtud que de su doctrina, en cuya fiesta y bajo cuyos auspicios tendrá principio vuestro Congreso. Entre tanto queremos que sea presagio de esta gracia la Bendición Apostólica, que con el mayor afecto enviamos a Ti, Venerable Hermano, a tus amados hijos que se ocupan en los trabajos preparatorios del Congreso y al demás clero y pueblo confiado a tu vigilancia.
Dado en Roma, en San Pedro el día 3o de Noviembre de 1891, décimo
cuarto de nuestro Pontificado. LEON PAPA XIII. A nuestro Venerable Hermano
Benito, Arzobispo de Sevilla. |