LA CELEBRACION DE LA MISA EN HONOR DE LOS SANTOS
— "Y aunque la Iglesia — enseña el Concilio de Trento —. haya tenido la costumbre de celebrar en varias ocasiones algunas Misas en honor y memoria de los santos; enseña no obstante que no se ofrece a éstos el sacrificio, sino sólo a Dios que les dió la corona; de donde es que no dice el sacerdote: Yo te ofrezco a tí, Pedro o Pablo, sacrificio: sino que dando gracias a Dios por las victorias que estos alcanzaron, implora su patrocinio, para que los mismos santos de quienes hacemos memoria en la tierra, se dignen interceder por nosotros en el cielo". (Ses. XXII - cp. III) (1)
Son invocados los santos, para que nuestra oblación sea recibida de Dios, como colaboradores que deben hacerla agradable a sus ojos, no porque la oblación de Cristo lo necesite, sino porque de nuestra parte, los que ofrecemos, nunca será bastante la dignidad y preparación con que nos acercamos al altar de Dios. " El espíritu de este sacrificio, dice Bossuet, es de unir a Dios todas las creaturas, y sobre todo las más santas, para rendirle en común el reconocimiento de su servidumbre". (2)
Son invocados los santos para que intercedan por nos-otros. "Nuestro regreso a Dios — explica Santo Tomás — debe responder al proceso de su bondad para con nosotros; y así como mediante el sufragio de los santos nos llegan los beneficios de Dios, así conviene que nosotros volvamos a El" (3). Y esto no es en desdoro de la suficiencia de Cristo como mediador, antes al contrarío es " para complemento del orden del universo, que su bondad [de Dios] se difunda multiplicada en las cosas". (S. Th. ibidem) " A fin de que comprendáis de una vez — expone Bossuet — cual es el espíritu de la Iglesia en esta intercesión de los ángeles y de los santos, oíd este prefacio de una misa que se encuentra en un volumen que tiene más de mil años: Oh Señor, este bienaventurado confesor re-posa ahora en vuestra paz; inspírale pues, oh Dios mísericordioso, interceder por nosotros delante de tí, a fin de que habiéndole asegurado Tú su propia felicidad, le hagas solícito de la nuestra, por Jesucristo Nuestro Señor. Notad que es por Jesucristo que se pide a Dios, no solamente el efecto de las oraciones que hacen los santos, sino aun la inspiración y el deseo de hacerlas" .
" Los que os han hecho tan necios reparos sobre el canon, son tan ignorantes y atrevidos para hacerlos más grandes aún, sobre este circuito en que se nos hace dirigir a Dios, a fin de que El inspire a los santos que rueguen por nosotros, como si no fuese más rápido pedir directamente a Dios lo que nosotros queremos que El se haga pedir por los santos. Pero según estos razonamientos profanos sería necesario suprimir todas las plegarias, tanto las que directamente se dirije a Dios, como las restantes; pues ¿no conoce Dios nuestras necesidades? ¿No sabe El lo que queremos cuando le rogamos? ¿No es El mismo quien nos inspira la oración? Sobre todo: ¿por. qué se le pide algo para los demás? Y ¿por qué pedir a nuestros hermanos que rueguen por nosotros? ¿Lo harán ellos en forma conveniente si Dios no les inspira la voluntad de hacerlo? ¿Para qué este círculo con Dios? ¿No es acaso más expeditivo dejarlo obrar a El? Si se responde no obstante que Dios quiere la oración, que se ore por los otros, y que se pida a los demás que rueguen por nosotros; aunque Dios no necesita de nuestra plegaria ni para satisfacer nuestras necesidades, ni para saberlas; pues , nos es cosa útil hacerlo de esta manera para hacernos mejores al hacerlo; no se diga que todo esto es un círculo inútil, sino un sincero ejercicio de la caridad que Dios honra constantemente cuando inspira o escucha tales plegarias " .
" Y puesto que El quiere establecer una perfecta fraternidad entre todos aquellos que El quiere hacer felices o en el cielo o en la tierra, inspira no solamente a los fíeles, sino aun a los santos ángeles y santos hombres que están en el cielo, el deseo de rogar por nosotros; pues es una perfección para los santos que son nuestros semejantes, interesarse por nuestra salvación y otra perfección para los ángeles, que no lo son, amar y reverenciar en nosotros la naturaleza que el Hijo de Dios ha bus-cado, hasta unirse con ella en una persona. Podemos pues pedir a Dios que les inspire estas plegarias que lo honran porque le podemos pedir todos los medios que a El le plugo utilizar para manifestar su gloria; pero es menester pedirlo por Jesucristo, por quien únicamente nos debe llegar todo bien " .
Notas:
(1) (D. B. N" 941).
(2) (Explication de quelques difficultés - Nº 38).
(3) (Suplementum - q. 72 - a 2 - in corp.).