CARACTERES DE LA SANTA MISA
El sacrificio es un acto de culto externo, un acto 1 a t r é u t í c o; es la acción de gracias por los favores recibidos del Señor; y así es Eucarístico. Finalmente, dada la existencia del pecado, el sacrificio aplaca a Dios ofendido y por eso mismo lo hace propicio a nuestras súplicas las cuales atiende y despacha favorablemente; y así es el sacrificio, propiciatorio.
El de la Cruz fué satisfacción cumplida y causa universal de nuestra redención. La Misa no realiza satisfacción y mérito, sino que impetra la aplicación particular de la satisfacción y mérito de la cruz, para aquellos por quienes se ofrece; y en este sentido se dice sacrificio propiciatorio. Es la enseñanza del Concilio de Trento: "cuyo fruto de la oblación cruenta, [de la cruz] por esta oblación incruenta se percibe abundantemente". (Ses. XXII - cp. 2) (1)
La aplicación de los frutos es algo que pertenece exclusivamente a la Iglesia, como bien suyo. De la manera que los sacramentos no pueden administrarse sino a los que son de la Iglesia, así el fruto de la Misa no puede aplicarse directamente a los que están fuera de ella. Este motivo hace de ella un sacrificio propiciatorio por los vivos. Entendiendo por éstos, a los que son miembros de la Iglesia visible. " Por esta razón — dice Santo Tomás — en el canon de la misa no se ora por los que están fuera de la Iglesia". (2) Sin embargo no cabe dudar que indirectamente, aun aquellos que no están en la Iglesia, se benefician por la impetración que se hace a favor de ella.
Pidiendo por la paz, prosperidad y propagación de la Iglesia, manifiestamente los frutos de la misa derivan indirectamente sobre aquellos que quitan la paz, la prosperidad y limitan la extensión de la Iglesia, como los perseguidores, here jes ,excomulgados e infieles. De modo que con toda verdad dice el oficiante al rezar el ofertorio del cáliz: " Te lo ofrecemos Señor ... por nuestra salud y la de todo el mundo".
En cuanto a los difuntos, les corresponde la aplicación directa del fruto propiciatorio de la misa, a todos aquellos que partieron de este mundo con la fe viva, es decir, en gracia de Dios. Igualmente deben contarse aquellos, que bautizados pertenecían, por error y sin culpa, a alguna secta separada de la verdadera Iglesia. Las demás almas que se hallan en el purgatorio, aunque no tengan el carácter sacramental, perteneciendo a la Iglesia paciente, participan también de esa aplicación, pues simplemente son parte del cuerpo místico de Cristo.
La propiciación se ejerce con respecto a los pecados y a las penas. Los pecados : son las culpas tanto mortales como veniales. A este respecto dice Santo Tomás: "La Eucaristía en cuanto es sacrificio, tiene su efecto en aquellos por quienes se ofrece, en los cuales no requiere la vida espiritual actual, si no sólo en principio; y así, sí los encuentra dispuestos, les obtiene la gracia en virtud de aquel verdadero sacrificio del cual desciende a nosotros toda ella; y por consiguiente borra en ellos los pecados mortales, no como causa próxima sino en cuanto implora para ellos la gracia de la contrición ". (3)
Las penas, no son ciertamente, las eternas, unidas inseparablemente al pecado grave, sino las penas temporales que deben pagarse después de la condonación de la culpa en el purgatorio. Estas penas se pagan directamente con el sacrificio, por cuanto la impetración da a Dios la solución justa correspondiente a la pena debida, la cual es perdonada por Dios al aceptar la compensación ofrecida por el sacrificio.
La satisfacción por el pecado, se entiende la obra de penitencia con que los justos en esta vida redimen las penas de sus pecados. Y en lugar de estas satisfacciones puede ofrecerse el sacrificio como sustituto de ellas.
Las demás necesidades que ocurren a los hombres, son los bienes temporales y espirituales que desean obtener en orden a la vida eterna.. Por estas necesidades, obra el sacrificio como impetración para obtener su remedio y satisfacción.
La santa Misa es pues, no sólo el sacrificio latréutíco y eucarístico, sino que además, en cuanto impetra la aplicación del sacrificio satisfactorio de la cruz es también por sí mismo propiciatorio. Se ofrece a Dios, por los pecados de los vivos, por sus penas debidas, satisfacciones y necesidades, y por los fieles difuntos en Cristo, que aun no han cumplido plenamente sus deudas en el purgatorio, según ha sido siempre la enseñanza de la Iglesia y la Tradición.
Fácil es reconocer el carácter l a t r é u t i c o de la Misa, pues es verdadero sacrificio que ante todo es un acto externo significativo de la interna adoración o latría del que lo ofrece.
Es al mismo tiempo el sacrificio Eucarístico , o de acción de gracias, por todos los beneficios recibidos de Dios, la Redención en particular. Se colige con cuanta rectitud se celebra a honor de los santos, para dar gracias por la victoria obtenida por ellos. Como ya están totalmente unidos al Señor, su honor y grandeza se aprecian en Dios, a quien se agradece el triunfo de ellos, y con esto mismo se los glorifica. De modo que nada mejor se puede ofrecer por ellos en acción de gracias, que la víctima divina que fué con su oblación el principio de su santificación y triunfo. Por eso dice el canon: "Recibe, oh Santa Trinidad, esta oblación que te ofrecemos a honor de la Santísima siempre Virgen María, de San Juan Bautista, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de estos y de todos los Santos..." La intención no es otra que agradecer y bendecir a Dios en sus Santos como se indica en la oración Secreta de los Santos Basílides, Cirino y Nabor: " Te inmolamos, Señor, solemnemente estas hostias, para honrar la sangre derramada de tus mártires y celebrando las mara-villas de tu poder por el cual ellos han reportado una tan gran victoria". Y en otra oración Secreta, se dice: " Te ofrecemos Señor en la muerte preciosa de tus mártires, este Santo Sacrificio de donde ha tomado su fuente el martirio mismo". (Feria Vª p. Dom. III - Quadrag.).
Es EL SACRIFICIO PROPICIATORIO. — Indicado en las mismas palabras de Cristo al instituirlo; pues que la sangre se ofrece " en remisión de los pecados". San Cirilo, la llama " hostia de propiciación " y el Canon expresa: " Acuérdate Señor de tus siervos y siervas... por quienes te ofrecemos o ellos mismos te ofrecen este sacrificio de alabanza... por la redención de sus almas...
PROPICIATORIA POR LOS VIVOS. — Las palabras de la Institución declaran que el sacrificio se ofrece " en' remisión de los pecados". Remisión que implica la condonación de la pena y el valor supletorio de la satisfacción (en el sentido arriba ex-puesto) por cuanto la remisión completa de la culpa dice también la remisión de la pena. Por otra parte, si satisface por los fieles difuntos, como diremos de igual modo puede compensar las satisfacciones (obras de penitencia) de los vivos, que están, por lo menos, en igualdad de condiciones respecto a la capacidad de recibir esta compensación por sus deudas con Dios.
Con relación a las demás necesidades, temporales y espirituales, alcanza la impetración de la santa Misa, puesto que si logra la remisión del pecado, cuánto más puede obtener la solución de las necesidades que de él se originan. Si Dios, con sus enemigos (pecadores) se aplaca por la hostia ofrecida en la Misa, con mayor razón abrirá sus manos generosas, con los amigos que le ofrecen la misma victima divina. Por eso dice San Ambrosio: " Todas las demás cosas dice el sacerdote se da alabanza a Dios, pide la oración por el pueblo, por los reyes, por los demás " . (De Sacramentis L. IV-4). (4)
Y si aún en la ley de las figuras sin realidad y eficacia, hubo siempre sacrificios de propiciación, en la ley de gracia, al sustituirse todas las oblaciones figurales por esta hostia que encierra en si la perfección anunciada en todos ellos, no debe faltar el remedio a los que una vez han sido redimidos por la ofrenda cruenta de Jesús.
PROPICIATORIA POR LOS FIELES DIFUNTOS. En la ley antigua los sacrificios ofrecidos aprovechaban a los difuntos como leemos en el IIº Libro de los Macabeos que encontrando " debajo de las ropas de los que habían sida muertos algunas ofrendas de las consagrados a los ídolos. . cosas prohibidas por la ley de los judíos, ... en seguida poniéndose en oración rogaron [a Dios] que echase en olvido el delito que se había cometido... y habiendo recogido en una colecta que mandó hacer [Judas Macabeo] ... envió a Jerusalén a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos. . . porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia". (IIº Macabeos. c. XII - 40-45) Con mayor razón el sacrificio de la Ley Nueva ha de ser provechoso a aquellos que han muerto en Cristo, y por quienes Cristo inmolado, se ofrece de nuevo en la Misa. Lo cual se hace en la santa Iglesia desde el comienzo de sus días como abundantemente lo de-muestra la unánime tradición de los Santos Padres.
" Hacemos, dice Tertuliano, oblaciones por los difuntos. cada año". (De Corona - III). (5)
San Cirilo de Jerusalén dice: " Sobre esa hostia de propiciación, rogamos a Dios por la paz común de la Iglesia ... por los que sufren enfermedad, por los angustiados en la tribulación y universalmente por todos aquellos que tienen necesidad, rogamos todos nosotros y ofrecemos esta víctima. Luego nos acordamos también de aquellos que murieron: primero de los patriarcas, profetas, apóstoles y mártires, para que Dios por sus ruegos e intercesiones reciba nuestra oración; después por los difuntos santos padres y obispos y en general todos aquellos que vivieron entre nosotros, creyendo que ha de ser-les éste el mayor auxilio para aquellas almas, por quienes se ora, mientras yace aquí [en el altar] la santa y tremenda víctima " . (Catechesis Mystagogica - V 8 9) (6)
Y luego añade esta hermosa consideración sobre la fe perpetua de la Iglesia en la propiciación de su sacrificio: " Por medio de un ejemplo quiero demostraron eso: [lo anterior-mente dicho] pues conocí que muchos hablan así: ¿Qué aprovecha al alma que sale con pecados o sin ellos de este mundo, que se haga mención de ella en la oración? ¿Por ventura si el rey mandare a destierro a algunos por quienes había sido ofendido y después los parientes de éstos haciendo una corona'" se la ofreciesen para conseguir la remisión de la pena infligida por el rey, no conseguirían la remisión de los suplicios?- Del mismo modo, nosotros ofrecemos preces a Dios, por los difuntos, aunque sean pecadores; no hacemos una corona, sino que ofrecemos a Cristo sacrificado por nuestros pecados, procuran-do aplacar a Dios así para ellos como para nosotros ". (7)
San Juan Crisóstomo recordando a los que murieron, hace remontar la costumbre del sufragio a la tradición a p ostólica. "No en vano ha sido esto establecido por los Apóstoles, que en los venerandos y grandes misterios se haga memoria de los que murieron. Conocían que de esto podían reportar mucha utilidad, mucha ganancia. En aquel tiempo en que todo el pueblo está con los brazos extendidos y está presente la multitud de sacerdotes y se está celebrando aquel tremendo sacrificio ¿cómo no aplacaremos a Dios rogando por esto? Mas esto en favor de los que muriendo profesaban la fe " . (In Epist: ad Philippenses. III - 4)
Notas:
(1) (D. B. N" 940). 35. (III - 79 - 7).
(2) (III – 79 – 7)
(3) (In. IV - Distínct: 12 - q. 2 - a 2).
(4) (R. J. 1339).
(5) (R. J. 367).
(6) (R. J. 851 - 852).
(7) (R. J. 853).