Con
motivo de la publicación del libro El problema de la
reforma litúrgica
el Padre Sélégny, Secretario General de la Hermandad
de San Pío X
y presidente de la comisión autora de la obra, ha tenido la
deferencia de darnos a conocer el origen, el fin y el contenido de
este texto.
Reverendo
Padre, la Hermandad ha tenido su primer contacto con el Cardenal Castrillón
Hoyos el 29 de diciembre del año 2000, en el marco de las “conversaciones”
romanas. Ahora bien, el 19 de febrero usted enviaba al Sumo Pontífice
un trabajo de 128 páginas, de un nivel teológico y litúrgico
considerable. ¡Nadie podrá decir que no se mueven!
Padre Arnaud Sélégny: Efectivamente,
el pasado 19 de febrero he enviado al Sumo Pontífice, así
como a sus consejeros más allegados en la materia, como son
el Cardenal Castrillón, prefecto de la Congregación
para el Clero, el Cardenal Medina, prefecto de la Congregación
para el Culto Divino, y el Cardenal Ratzinger, prefecto de la Congregación
para la Defensa de la Fe, un libro titulado El problema de la
reforma litúrgica.
No obstante, tal como usted lo indica, la preparación de este
documento forzosamente es anterior a las recientes “conversaciones”
con Roma. La idea se remonta a 1999, justo en el trigésimo
aniversario de la Nueva Misa. El deseo de Monseñor Fellay ha
sido que se elaborase una nueva síntesis de nuestra crítica
con respecto a la reforma litúrgica. En enero de 2000 se constituyó
una comisión con este fin, y el 2 de febrero de 2001 Monseñor
Fellay firmó “el envío al Santo Padre”.
Así pues este texto es el fruto de más de un año
de trabajo y no, como podría creerse, de apenas un mes.
¿En
qué contexto y con qué espíritu ha deseado Monseñor
Fellay la elaboración de esta síntesis?
Este documento titulado El problema de la reforma litúrgica
está encuadrado en una serie de trabajos que la Hermandad de
San Pío X piensa llevar a cabo en cuanto a los temas que plantean
serias objeciones a la conciencia católica, con el fin de establecer
en el plano teológico un diálogo serio y honrado. Sale
a la luz después del primer libro que trataba el tema de la
libertad religiosa, obra enviada a Roma en 1985 y que ha sido reeditada
recientemente (Monseñor Marcel Lefebvre, Mis dudas sobre
la libertad religiosa).
De esta forma pensamos tratar en los próximos años los
problemas cruciales del ecumenismo, el diálogo interreligioso,
la colegialidad y la eclesiología.
Tenemos la esperanza que este esfuerzo de profundización y
de estudio y nuestra sincera disponibilidad al servicio de la Iglesia
para tratar cualquier tema permitirá, en un tiempo razonable,
una solución justa y fructífera para la Tradición
católica.
¿Puede
precisarnos en qué condiciones ha funcionado la comisión
que ha preparado este documento?
Personalmente yo ostentaba la dirección como representante
del Superior General, siendo mi deber presidir los debates y no la
redacción del texto en sí. Por mi parte deseo felicitar
y dar las gracias a los miembros de esta comisión, por su disponibilidad
y entrega en el trabajo .
La redacción del texto ha corrido a cargo de cuatro sacerdotes
de la Hermandad de San Pío X. Todos son o han sido profesores
y todos publican regularmente artículos e incluso libros. Dos
de ellos se encargan más bien de las cuestiones teológicas
(antigua y nueva teología), otro es responsable de la liturgia
(antigua y nueva liturgia) y el cuarto se ocupa de los temas canónicos
(antiguo y nuevo Derecho Canónico).
Los dos teólogos han trabajado juntos durante un mes para fijar
el plan de la obra. Hemos tenido cinco reuniones para analizar los
resultados de nuestros estudios. Sin olvidar, por supuesto, las numerosas
llamadas telefónicas, cartas, fotocopias y correo electrónico.
¿Cuál
es la originalidad de este nuevo texto sobre la reforma litúrgica
que es consecuencia de una completísima documentación
sobre el tema?
Ya desde nuestra primera reunión establecimos un plan provisional
de trabajo. En grandes líneas se trataba de rehacer el
Breve examen crítico, con la ventaja de contar con los
treinta años de implantación de la reforma litúrgica,
así como los innumerables textos que se han publicado sobre
el tema en el transcurso de estos años.
Sin embargo uno de los miembros de la comisión, que con anterioridad
ha seguido de forma muy directa todo lo referente al “misterio
pascual”, ha fijado nuestro interés en esta noción
que le parecía capital en la reforma litúrgica. Hemos
empezado a trabajar en esta dirección que nos ha permitido
descubrir dos nociones relacionadas entre sí, la de sacramento
como “misterio” y la de “memorial”.
Con estas dos nociones, bastante novedosas para nosotros, hemos reemprendido
el análisis sistemático de los documentos oficiales
y hemos descubierto una multitud de textos que indican que se trata
de nociones capitales para comprender la nueva misa. Es entonces cuando
hemos contemplado la lógica implacable de las reformas. Sin
interrupción nos hemos puesto a estudiar estos temas para comprenderlos
mejor, manifestar su coherencia interna y contrarrestarlos con las
enseñanzas de la Iglesia.
Hay que decir que la primera respuesta de Roma que nos ha llegado
después del pasado 19 de febrero, respuesta semioficial, reconoce
la oportuna presentación de los hechos aunque no esté
de acuerdo con las conclusiones.
¿Cuál
es el contenido concreto del libro?
La obra en sí está pensada en torno a tres nociones
claves ya citadas: el “misterio pascual”, el sacramento
como “misterio” y el “memorial”. Primeramente
estas tres nociones se encuentran en la nueva misa (los tres capítulos
de la primera parte, litúrgica), expuestas y analizadas
a continuación en sí mismas (los tres capítulos
de la segunda parte, teológica), finalmente comparadas
con el Magisterio auténtico de la Iglesia, en especial el Concilio
de Trento (los tres capítulos de la tercera parte, dogmática).
Al hacer uso de este nuevo enfoque, nos hemos apartado en gran medida
del Breve examen crítico, que a pesar de todo permanece como
un documento esencial y más válido que nunca.
Precisamente,
¿cómo puede elaborarse, sobre un mismo tema, un trabajo
totalmente diferente del Breve examen crítico y afirmar a la
vez que ambos textos son igualmente útiles?
La reforma litúrgica contiene numerosos aspectos. No hay que
extrañarse que se puedan escribir sobre ella dos obras sin
calcarse una a otra o al menos calcándose de forma muy parcial.
Si tomamos los dos textos en cuestión puede establecerse su
diferencia fundamental de la forma siguiente. El Breve examen
crítico ha surgido de una lectura con “mentalidad
católica”. Examina la nueva misa tal como ésta
se manifiesta, la analiza desde el punto de vista de la teología
clásica y declara su disconformidad con esta teología.
El problema de la reforma litúrgica hace una lectura
con “mentalidad conciliar”, reformadora. Se comienza por
exponer sobre qué bases teológicas y en función
de qué coherencia interna se construye y se llega a comprender
esta nueva liturgia. Solamente cuando el pensamiento de dicha reforma
queda definido, es decir cuando tal reforma se define a sí
misma, entonces es cuando comparamos la reforma litúrgica con
la enseñanza católica.
Podemos decir que un católico “tradicional” comprende
mejor el Breve examen crítico, mientras que un católico
“conciliar” comprende más fácilmente El
problema de la reforma litúrgica, pues la teología
que aquí encuentra es la que se le enseña en todas partes.
¿Existe
una complementariedad entre estos dos “enfoques”?
Cada obra posee sus propias características, sus “pros”
específicos. El Breve examen crítico fue escrito con
prisas, a fin de ayudar a sus lectores a que tomasen una decisión
práctica inmediata. Este texto une, aquí radica su fuerza
y la razón de su permanencia, presenta todas las razones por
las que un católico debe rechazar la nueva misa.
El problema de la reforma litúrgica podemos decir
que es más especulativo; se esfuerza por comprender la reforma,
señalar su principio y sacar de esto las naturales consecuencias.
Podemos imaginar, en cuanto a la conversión intelectual de
un “conciliar”, que se dan los siguientes pasos: en primer
lugar lectura sosegada de El problema de la reforma litúrgica.
Seguidamente estudio de la teología tradicional, centrada en
el Breve examen crítico. Finalmente, cuando el espíritu
se ha purificado de las miasmas de la nueva teología, vuelta
a El problema de la reforma litúrgica, calibrando
la magnitud de los errores para rechazarlos totalmente.
Como puede ver, lejos de oponerse estos dos textos o de invalidarse
recíprocamente, se aúnan y se complementan.
¿Esta es la razón de enviar
este libro a los sacerdotes?
Exactamente. En sintonía con la Carta a nuestros hermanos sacerdotes
hemos enviado El problema de la reforma litúrgica a todos los
obispos de habla francesa del mundo, así como a 20.000 sacerdotes
franceses con cargo ministerial. Actualmente el documento está
traduciéndose al inglés, español, alemán
e italiano y pronto será enviado a los obispos de estas áreas
lingüísticas, así como al mayor número posible
de sacerdotes. Con esto esperamos contribuir a que un cierto número
de sacerdotes vuelvan a la misa tradicional.
¿A
primera vista parecería que El problema de la reforma litúrgica
no concierne a un católico tradicional?
No solamente le es útil sino que la lectura de El problema
de la reforma litúrgica le va a ser, por el contrario,
sumamente provechosa a un católico de la Tradición.
En primer lugar porque el ambiente de hoy en día está
tan saturado de los errores conciliares que nadie puede creerse a
salvo de ellos. Por eso es importante buscar el librarnos de esos
errores con la lectura de este libro.
Seguidamente es bueno conocer y comprender al adversario, con el fin
de darle luz o combatirlo, según las circunstancias. Nuestra
experiencia, en el seno de la comisión, nos lo prueba: preparando
esta obra hemos progresado mucho en cuanto capacidad para argumentar,
ya que tenemos mejor situado al adversario y que somos más
capaces de arrinconarlo en su propio terreno. Con este libro un católico
se sentirá más fuerte en el combate.
Finalmente no se puede hablar de la Tradición católica
sin hablar de su dimensión misionera; para nosotros es cuestión
de llevar una luz a los espíritus que se han desviado para
que puedan descubrir de nuevo la plena verdad católica. El
problema de la reforma litúrgica es un instrumento que
se nos ofrece en nuestro ministerio apostólico. ¿Mas
seremos capaces de hablar con entusiasmo de algo si no lo hemos leído?
Todo católico consciente del gran combate que hoy en día
se libra por la Fe debe adquirir El problema de la reforma litúrgica,
leerlo con atención y finalmente difundirlo lo que más
pueda en torno de él.
¿Es
un envío a misión?
Es un poco eso. La Providencia nos abre actualmente algunas puertas
y nos ofrece unos campos para el apostolado hasta ahora insospechados.
De nosotros depende conquistar todo eso para Cristo, con celo y entusiasmo