LITURGIA DE PENTECOSTÉS

Pentecostés: Cumplióse ya la profecía de Joel: el Espíritu Santo baja sobre María y los apóstoles; y las maravillas de Dios serán predicadas en todo el mundo.

Cumplióse ya la profecía de Joel: el Espíritu Santo baja sobre María y los apóstoles; y las maravillas de Dios serán predicadas en todo el mundo.

Domingo de Pentecostés 
Estación en San Pedro Domingo y fiesta de 1.ª clase con octava de 1.ª clase Rojo.

Ya los profetas habían anunciado para los tiempos mesiánicos el don del Espíritu. El envío del Espíritu Santo sobre los apóstoles abre la nueva era. La Iglesia está fundada y se le da el Espíritu de Cristo para que «renueve la faz de la tierra».
El relato de los Hechos recuerda los acontecimientos del día de Pentecostés: la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y los fenómenos que la acompañan; en particular, el milagro de las lenguas, símbolo de la misión universal de los apóstoles. Todas las naciones son llamadas a oír la proclamación de la Buena Nueva.
A esta presencia del Espíritu, que inspira y dirige a la Iglesia en su misión de predicar el evangelio hasta en los confines de la tierra, se añade otra presencia más íntima y más personal, que hace de los discípulos hombres nuevos, transformados en su mismo ser. La secuencia de la misa y el himno de vísperas describen y piden esta acción penetrante del Espíritu Santo en los corazones de los fieles.
Y esta doble acción del Espíritu Santo, en la Iglesia y en las almas de los creyentes, es la que mostrarán durante toda la octava las lecturas del libro de los Hechos.

In festo Pentecostes ad missam. Kiriale.

Dominica Pentecostes ad Missam in die en MP3:

Introitus: Spiritus Domini (cum Gloria Patri).
Alleluia: Emitte Spiritum tuum.
Alleluia: Veni, Sancte Spiritus.
Sequentia: Veni, Sancte Spiritus.
Offertorium: Confirma hoc, Deus.
Communio: Factus est repente.
Ad dimittendum populum: Ite missa est.

La Biblia y la lirutgia de éste día

Sobre la celebración en el Antiguo Testamento de esta fiesta de la recolección: Éxodo 23.16 – Levítico 23.15-21 – Deuteronomio 16; 26, Ver la 2.ª y 3.ª lecturas del sábado de las Témporas de Pentecostés.
Sobre la venida del Espíritu Santo. Comparar su papel de unificación, en el milagro de las lenguas de que nos habla la epístola del día, con su acción de unidad al principio (Génesis 1), por oposición a la disper­sión de Babel (Génesis 11.1-9). Léase en Números 11.16-25 la efusión del Espíritu Santo sobre los setenta ancianos y sobre Saúl (1 Reyes 10.9-13; 19.20-24). Recuérdese también, al leer Éxodo 19, que Pente­costés es un segundo Sinaí, donde se constituye el nuevo pueblo de Dios mediante una alianza inscrita en los corazones. (Ver a este pro-pósito en el 2.° domingo después de Epifanía la superioridad de la nueva alianza sobre la antigua.) Acudir, igualmente, al 4.° domingo después de Pascua (don del Espíritu).
Sobre el Espíritu impulsando los corazones a la alabanza de Dios: Romanos 5.5 – Gálatas 4.6. Comparar el final de la epístola del día con otros ejemplos de proclamación de las maravillas de Dios bajo la acción del Espíritu: Lucas 1; 2 – Hechos 10. 44-48; 19.1-8 – 1 Corintios 12 a 14.
Sobre el carácter esjatológico del acontecimiento: Hechos 2.14-21, citando el texto profético de Joel 3.1-5, donde se encuentra el gran tema salvífico de la invocación del nombre del Señor; es decir, de la confesión de que Jesús es Señor (ver Romanos 10.9-13): los mismos cristianos se designaban a sí mismos con esta expresión de los adoradores del nombre de Dios (Hechos 9.14; 22.16 – 1 Corintios 1-2), con la confianza de que así obtendrían la salvación en el gran día del juicio (Mateo 1.21 – Hechos 4.12).
Inspirándose en la liturgia, se leerá con agrado los salmos 47 y 67.

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