SÍNTESIS DEL ANÁLISIS
DEL NOVUS ORDO MISSAE DE PAULO VI
• El análisis comparativo del nuevo rito obligará a
comprobar que:
a) el centro gravitacional en la estructura de
la misa ya no se ubica en el sacrificio sino en el banquete conmemorativo.
b)
Se ha puesto en primer plano la presencia de Cristo en su Palabra
y en su pueblo, relegando a un segundo plano la presencia de Cristo
como sacerdote y como víctima.
c) La dimensión eucarística (de acción de
gracias), como consecuencia, se pondrá delante de la finalidad
satisfactoria (propiciación).
Como hemos señalado más arriba, la influencia de
un falso ecumenismo en la liturgia ha promovido alteraciones, supresiones,
reducciones y cambios en el "acento" de algunas expresiones,
las que -en general- parecen dirigidas a no “herir” las creencias
protestantes.
(La siguiente es la síntesis de las notas que hemos
colocado en el Estudio comparativo. De esta manera el lector
encontrará rápidamente el punto que le interese
en particular con solo remitirse a la página que está indicada
entre paréntesis)
1) El altar se “ha dado vuelta” versus populum
(hacia el pueblo). Eliminación del
salmo "Judica me" (Júzgame), con su referencia
al altar de Dios" que evoca inmediatamente la idea de sacrificio.
2) Eliminación del doble
Confiteor que señalaba claramente la distinción entre
sacerdote y fieles al ser rezado primero por aquél y luego
por éstos.
El sacerdote ya no es más juez, testigo y mediador ante
Dios.
3) Eliminación de la
oración "Aufer
a nobis" (Te suplicarnos, Señor). El sacerdote, haciendo
explícita la finalidad propiciatoria del Sacrificio, mostraba
su indignidad para celebrar el misterio.
4) Eliminación de la oración “Oramus
Te Domine” (Rogámoste Señor) por la que también
invocaba los méritos e intercesiones de los Santos Mártires.
5) Errónea traducción en
el Gloria.
6) Errónea traducción en
el Gloria que transforma en singular la referencia a los pecados
del mundo.
7) Nueva organización de las lecturas para
instrucción
y edificación de la asamblea, subordinando el fin litúrgico
al catequético. La función de lector se puede atribuir
a un seglar.
8) Equívoca traducción en
el Credo.
9) En el Credo, sugestivo cambio de acento sobre
la relación entre Cristo y el poder temporal.
10) En el comienzo de la Liturgia Eucarística, la naturaleza
misma de la oblación es deformada en un
mero intercambio de dones entre Dios y el hombre. Este intercambio
de dones se puede interpretar en sentido subjetivista, y
no objetivo.
11) No se distingue entre la
ofrenda que se realiza por el sacerdote, en cuanto representa la
persona de Cristo, y la manera en que participan los fieles de
esa ofrenda.
12) Eliminación de la oración "Suscipe,
sancte PateC (Recibe, oh Padre Santo) que manifestaba
de forma patente el carácter sacrificial propiciatorio de
la Misa.
13) Eliminación de la oración "Deus
qui humanae" (Oh Dios...).
14) Equívoca afirmación
sobre las condiciones de existencia de la humanidad de Cristo.
15) Eliminación de la
oración propiciatoria "Offerimus
tibi" (Ofrecémoste,
Señor) que
imploraba clemencia.
16) Cambio de acento en la traducción.
No es lo mismo "presentar" que "ofrecer".
17) Eliminación de la
oración "Ven¡,
Sanctificator" (Ven, Santificador). Eliminación de
genuflexiones y signos.
18) Eliminación de la oración "Suscipe,
sancta Trinitas" (Recibe, Trinidad Santa).
19) Eliminación en la "presentación
de las ofrendas" del clima sacrificial que caracteriza al
ofertorio del rito revisado por San Pío V.
20) Error en la traducción del Sanctus.
21) COMIENZO DEL CANON. En él
ya no está expresado
de un modo explícito y claro la finalidad propiciatoria del
Sacrificio. Eliminación de
las oraciones “Te igitur” (Te pedimos) y “ Memento Domine” (Acctérdate,
Señor) en las otras tres oraciones eucarísticas.
22) Eliminación de la referencia a la "ortodoxia" de
la fe de los católicos.
23) Eliminación de la referencia a la
salvación de las almas .
24) Eliminación de
la oración "Communicantes" (Unidos en la misma
comunión) en las tres Oraciones Eucarísticas
nuevas (2, 3 y 4) que hacía referencia a los santos.
No se habla de sus méritos. Eliminación de
la palabra "siempre" en referencia a la virginidad perpetua
de la Virgen María..
25) En la oración "Hanc igitur" (Te suplicamos,
pues) eliminación de la palabra "aplacado" en
referencia a la aceptación de la oblación por parte
de Dios (O.E. 1). Oración eliminada en
las tres Oraciones eucarísticas nuevas (2, 3 y 4).
26) Eliminación de la oración "Quam
oblationem" (La cual oblación) en las tres
Oraciones eucarísticas nuevas (2, 3 y 4).
27) Formulación equívoca en
la Oración Eucarística 3 que permite una interpretación
afín a la idea protestante de la igualdad esencial entre
el sacerdocio universal de los fieles y el sacerdocio jerárquico.
28) Eliminación de la
referencia a la Omnipotencia del Padre.
29) Eliminación de la
distinción
entre el modo narrativo y el modo sacramental y afirmativo
al pronunciar las palabras de la Consagración.
30) Eliminación de la primera genuflexión antes de
presentar la Hostia a la adoración de los fieles.
31) Cambio en la traducción de
las palabras “pro
multis” de la Consagración. En vez de “por muchos” se
traduce “por todos los hombres”.
32) Cambio en las palabras de
la anamnesis que ponen el acento más en la “conmemoración” que
en la “acción sacramental”.
33) Eliminación de las
palabras “Mysterium
Fidei”, que estaban colocadas en el centro de la Consagración.
34.) Inclusión de una
aclamación
que produce una nueva ambigüedad sobre la
Presencia Real de Cristo en la Eucaristía.
35) Notoria omisión sobre la realidad
del sacrificio e insistencia sobre el aspecto de “memorial” en
todas las Oraciones Eucarísticas.
36) En la Oración Eucarística 3 se destaca el aspecto
de la Misa como "memorial de acción de gracias" por
sobre el de sacrificio.
37) Eliminación (en la
Oración
Eucarística 2) de la referencia al rostro propicio y sereno
de Dios al pedirle que se digne aceptar estos dones y reemplazo
(en la Oración Eucarística 1) por el pedido para
que mi re "con ojos de bondad" la ofrenda. En las Oraciones
Eucarísticas 3 y 4 la mirada de Dios no es acompañada
por ninguna referencia a la propiciación o a su bondad.
38) Eliminación de la referencia a los
sacrificios figurativos del Antiguo Testamento en las Oraciones
eucarísticas 2, 3 y 4.
39) Eliminación de toda
referencia al altar en las Oraciones eucarísticas 2, 3 y
4.
40) En la Oración eucarística 2 se introduce una
súplica por la unidad de neto sabor ecuménico.
41) Se reitera la omisión en
la Oración
eucarística 3 del “siempre” en referencia a la virginidad
de María.
42) Ambigüedad en la forma en que se pide
por la reunión de “todos tus hijos dispersos por el mundo” en
la O.E. 3.
43) Eliminación de la
referencia implícita
a las penas que sufren las almas del purgatorio.
44) En la Oración eucarística 4 se elimina la
referencia a los pecadores y se endosa tal condición a toda
la creación, en consonancia con la idea protestante de "corrupción
total" de la naturaleza creada.
45) Eliminación de la referencia a “nuestras
culpas”. Y esto solo en la Oración eucarística 1,
debido a que en las Oraciones eucarísticas 2, 3 y 4 se ha
eliminado la oración "Nobis quoque peccatoribus" (Tam bién
a nosotros pecadores). FIN DEL CANON
46) Cambio en el Padrenuestro
de la palabra “deuda” por “ofensa”.
47) Eliminación de la referencia a la Virgen y a los
Santos en la oración “Libera nos” (Líbranos) y
de la referencia a los males pasados.
48) Omisión en la traducción
en lengua española de la referencia a la “bienaventuranza
esperada”.
49) Clara copia del culto protestante al
agregar la doxología “Tuyo es el reino, tuyo el poder y
la gloria por siempre, Señor”.
50) Tendencia subjetivista en
las traducciones a la lengua española de la oración
secreta sobre el Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor.
51) Cambio en la traducción en singular para referirse
a "el
pecado del mundo", en consonancia con la postura protestante
sobre la corrupción total de la creación.
52) Eliminación de la
distinción
entre sacerdote y fieles en la oración "Domine Jesu
Christe" (Señor Jesucristo).
53) Error en la traducción
en lengua española de la frase Beati qui ad cena Agni
vocati sunt que elimina la referencia a la gloria eterna.
54) Eliminación de la referencia al alma
del sacerdote en la oración secreta cuando comulga
la Hostia.
55) Idem cuando bebe del cáliz
la Sangre de Cristo.
56) Eliminación de la referencia a la
santificación personal y la vida eterna cuando los
fieles comulgan.
57) Eliminación de la oración "Placeat
tibi" (Séate grato) que volvía a hacer
referencia a la finalidad propiciatoria del sacrificio y expresaba
asimismo la distinción: el sacerdote pide que el sacrificio
ofrecido sea propiciatorio para él y para aquellos por quienes
lo ha ofrecido.
58) Además podemos señalar:
- Eliminación del último Evangelio
y las oraciones ordenadas por León XIII, en coincidencia
con la finalización de los ritos protestantes que terminan
directamente con la bendición (pág. 94).
- La referencia permanente que se hace en documentos eclesiásticos,
introducciones de misales, etc., al Santo Sacrificio
de la Misa como la “Cena del Señor”, “celebración
eucarística”, “asamblea litúrgica”, “Santa
Cena”, “Misterio
Pascual”. “Comida eucarística”, términos perfectamente
aceptables para las creencias protestantes.
- Obviamente, la utilización masiva del idioma
vernáculo, abusando de lo propuesto por
el Concilio Vaticano II que, justamente en este punto dice
(subrayados nuestros): "En las Misas celebradas con
asís
tencia del pueblo, puede darse el lugar conveniente a
la lengua vernácula, principalmente en las
lecturas y en la «Oración común» y
según
las circunstancias del lugar, también en las partes
que corresponden al pueblo... Procúrese,
sin embargo, que los fieles sean capaces también
de recitar o cantar juntos en latín las partes del
Ordinario
de la Misa que les corresponde” (Constitución
sobre la Sagrada Liturgia, Sacrosanctum Concilium,
N°54).
- En la fórmula de la consagración se han agregado
las mismas palabras que incorporara Lutero: "Qui pro
vobis tradetur" en la consagración del pan y
se han suprimido las mismas que suprimiera Lutero: "Mysterium
Fidei", en la consagración del vino (pág.
70).
- La comunión bajo las dos especies para los fieles tiende
también a esfumar la distinción entre
sacerdote y fieles, lo mismo que recibir la comunión en
la mano.
Parece evidente que todas estas modificaciones
tienen por objeto llegar a un Ordinario de la Misa que sea perfectamente
ecuménico,
es decir, que pueda ser utilizado por todas las confesiones cristianas
indistintamente. Un teólogo protestante ha podido decir:
“Si se tiene en cuenta la decisiva evolución de la liturgia
eucarística en la iglesia Católica, la opción
de substituir el Canon de la Misa por otras plega rias eucarísticas,
el borrar la idea de que la Misa es un sacrificio, y la posibilidad
de recibir la Comunión bajo las dos especies, entonces ya
no hay motivo para que las iglesias reformadas impidan a sus miembros
asistir a la Eucaristía en una iglesia católica”.
“Las comunidades no católicas podrán celebrar la
Santa Cena con las mismas oraciones que la Iglesia Católica.
Teológicamente, es posible” (Hermano Max Thurian, de
la comunidad protestante ecuménica de Taizé).
No en vano el principal agente de la reforma litúrgica,
Mons. Annibal Bugnini podía decir el 4 de enero de
1967 (como se ve, más de dos años antes de la publicación
del Nuevo Ordo Missae) [subrayados nuestros]:
“No se trata solamente de retocar una valiosa obra de arte sino,
a veces, de dar estructuras nuevas a ritos enteros. Se
trata, en realidad, de una restauración fundamental, diría
casi de una refundición y, en ciertos puntos, de una
verdadera creación nueva” (Doc. Cath., N°1493,
7 de mayo de 1967).
Imposible ser más claro.
Augusto del Río “El drama litúrgico”