Las amistades espirituales
1.
NATURALEZA DE LAS AMISTADES ESPIRITUALES
1°
Qué es la amistad
La
amistad es un amor de mutua benevolencia fundado en la comunicación
de un bien: -amor de benevolencia: pues no lodo amor tiene razón
de amistad, sino sólo cuando de tal manera amamos a alguien,
que queremos el bien para él; - amor mutuo: pues se puede
amar sin ser amado, y en ese caso no hay amistad; para ella se requiere,
además de la benevolencia, cierta mutua redamación
o correspondencia, porque el amigo es amigo para el amigo: amor
fundado en cierta comunicación que manifieste su mutua benevolencia;
pues los amigos, para serlo, se han de dar cuenta de su recíproco
amor; si lo ignoran habrá amor, pero no amistad. Requiérese
así que haya entre ellas alguna clase de comunicación,
que es precisamente el fundamento de la amistad.
2° Clases de amistades
Según
las diferentes clases de comunicación, las amistades pueden
ser: -malas, cuando se fundan en la comunicación de deleites
carnales (por lo que. si en el mismo matrimonio no hubiese otra
clase de comunicación, no merecería el nombre de amistad);
-frívolas, cuando se fundan en la comunicación de
los bienes de los sentidos (como el placer de contemplar la hermosura,
de escuchar una voz melodiosa), o de dotes frívolas (esto
es, de ciertas habilidades vanas que los espíritus superficiales
consideran perfecciones); -y buenas, cuando se fundan en cualidades
espirituales, como la virtud (prudencia, discreción, fortaleza,
justicia).
3° La amistad espiritual
Entre éstas amistades buenas se encuentran las amistades espirituales,
que no sólo se fundan en el simple amor de caridad (que es
una virtud que debemos a todo hombre), sino en la comunicación
de sus aspiraciones v afectos espirituales, en la devoción
y perfección cristiana, que dos o tres almas, unidas por
este lazo, buscan formando un sólo espíritu entre
sí. Sin descuidar las amistades buenas que la naturaleza
o los propios deberes obligan a cultivar entre parientes, allegados,
bienhechores, vecinos v otros semejantes, es necesario, por lo que
mira a las amistades elegidas expresamente por uno mismo, no contraer
sino amistades espirituales.
II.
IMPORTANCIA DE LAS AMISTADES ESPIRITUALES
Cuán
importante sea contar con verdaderos amigos espirituales en el camino
de la perfección se deduce de las siguientes razones.
1° A los comienzos, la debilidad del alma es muy grande
Para
encontrar a Dios se aisló tal vez se su medio familiar v.
social; los consuelos sensibles v las facilidades de los primeros
días dejaron el lugar a las sequedades en la oración
y a las dificultades en la práctica de las virtudes. Para
permanecer fiel en este aislamiento le será necesaria la
compañía y la muda del prójimo.
2°
Además; Dios ha hecho sociable al hombre
Desde
entonces, la Muda y la sociedad de sus semejantes es una ley y una
necesidad de su naturaleza. No sólo la soledad seria dolorosa
para su corazón, sino que además lo dejaría
impotente y estéril. La colaboración es la condición
necesaria de su desarrollo personal Y más aún de la
fecundidad y de la actividad que lo prolonga y lo multiplica. Ahora
bien, como la gracia se injerta en la naturaleza, Dios ha extendido
esta ley y estas exigencias del orden de la naturaleza al dominio
sobrenatural, sometiéndose El mismo a ellas: para realizar
la redención, Jesucristo se ha escogido una colaboradora,
la Virgen María, a la que ha asociado como Madre a toda su
obra de paternidad espiritual. Por lo tanto nuestra santificación
no puede ser el fruto exclusivo de nuestra actividad personal: ella
exige la colaboración.
III.
VALOR DE LAS AMISTADES ESPIRTFUALES
El
estímulo y acicate de un verdadero amigo es uno de los más
eficaces para la conquista de sí mismo Y la práctica
del bien; porque la amistad verdadera es "una alianza de dos
almas que se unen para obrar el bien" (Bossuet). La verdadera
amistad es desinteresada, paciente hasta el heroísmo, sincera
y transparente. No conoce la doblez ni la hipocresía, alaba
al amigo en sus buenas cualidades, pero le descubre con santa libertad
sus defectos y flaquezas con el fin de corregirlo de ellas. Nada
tiene de sensual; se aprecia y ama únicamente el valor moral
del amigo.
Tres
son las principales ventajas de una verdadera y santa amistad :
la de encontrar en el amigo
1°
Un consejero íntimo, al que confiamos los problemas del alma
para que nos ayude a resolverlos:
2° Un corrector prudente y afectuoso, que nos dirá la
verdad sobre nuestros defectos y nos impedirá cometer innumerables
imprudencias:
3° Un consolador, en fin, que escuchará con cariño
el relato de nuestros dolores y encontrará en su corazón
las palabras y remedios oportunos para suprimirlos o suavizarlos.
"Un amigo fiel es poderoso protector; el que le encuentra halla
un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel; su precia es incalculable.
Un amigo fiel es remedio saludable: los que temen al Señor
lo encontraran" (Eccli. 6 14-16).
IV.
DESVIACIONES PELIGROSAS DE LAS AMISTADES ESPIRITUALES
Es
menester andar sobre aviso para que las amistades buenas y verdaderas,
especialmente las espirituales, que nos orientan a nuestra santificación,
se mantengan siempre dentro de sus auténticos límites
y no desborden nunca el cauce de la virtud y del bien. En efecto,
si es cierto que un amigo es un poderoso estímulo para la
virtud, no lo es menos que apenas puede encontrarse una fuerza destructora
más temible que la de una mala amistad.
El paso de una clase de amistad a la otra puede hacerse gradual
e insensiblemente; sobre todo entre personas de diferente sexo:
se comienza por amor virtuoso, mas si no se usa con discreción,
pronto anda en juego el amor frívolo, después el sensual,
y finalmente el carnal, porque en nuestra naturaleza herida por
el pecado, el amor tiende a descender hacia las regiones inferiores
y a desbordarse por los sentidos. El mismo peligro hay en el amor
espiritual si no se está alerta, aunque el peligro no es
tan grande, porque su pureza y candor hacen resaltar más
las argucias de Satanás.
Observación. -En la vida sacerdotal o religiosa (vgr. seminarios, noviciados),
Dios ha dispuesto las amistades de modo que sean todas espirituales:
se basan en la comunicación de unos mismos ideales de santidad.
Por ello, cualquier amistad particular contra el Reglamento o las
Constituciones supondrá siempre un descenso a una amistad
sensible y, por lo tanto, reprobable. De ahí la energía
con que los fundadores de Ordenes han combatido siempre las amistades
particulares en la vida religiosa.
1º
Las señales o manifestaciones principales por las
que se puede entrever que una amistad, santa al principio, se empieza
a degradar, son las siguientes: - exclusivismo en los afectos y
relaciones: no se tolera una señal de cariño dada
a otro por el amigo; - estar pensando sin cesar en el amigo, aun
durante la oración, el estudio; el trabajo absorbente; -necesidad
de verle o de hablarle a cada momento, o tristeza de no encontrarlo
donde se lo esperaba: conversaciones inacabables y, fuera de propósito
cuando están juntos: - intercambios exagerados de pequeños
dones u otros ligeros testimonios de afecto: - tendencia a excusarlo
todo en el amigo.
2°
Los remedios para controlar esta desviación en la amistad son los siguientes: -si está todavía en sus inicios,
es preciso moderar las primeras manifestaciones de esta desviación,
para mantener la amistad en los cauces que la hacen ser provechosa,
cortando rápidamente, con serenidad y sin nerviosismo, pero
de manera decidida, pues al principio cuesta mucho menos que si
dejamos imprudentemente que tomen fuerza aquellas primeras manifestaciones;
-si ya arraigó fuertemente en el corazón la amistad
sensible v sensual, el peligro es grave y el remedio urgente : hay
que romper con dicha amistad decididamente, sin miramientos hacia
la otra persona, pues se trata de ataduras contrarias al amor de
Dios, evitando para lo toda conversación a solas, toda entrevista
secreta, toda mirada tierna, las sonrisas afectuosas, y en general
toda suerte de comunicaciones que pueda alimentar este fuego pestífero
y mortal.
Catecismo
de la vida interior. Reverendo Padre José María Mestre
Roc.
Cuadernos de la Reja Nº 2