CATECISMO ROMANO
Catecismo Romano. Versión completa en español.
Publicamos en Stat Veritas, el Catecismo Romano, aquél promulgado por pedido del Concilio de Trento. Esta predicación –del Catecismo Romano–, que nunca debe omitirse en la Iglesia, es mucho más necesaria en los tiempos actuales, a fin de que los fieles sean fortalecidos con doctrina sana y pura; pues se han presentado en el mundo falsos profetas (Jer. 23; 21.), que pervierten las almas cristianas con doctrinas falsas y perversas; y habiendo conseguido arrastrar a sus errores provincias enteras, que antes profesaban la religión verdadera, tratan de penetrar furtivamente en todos los lugares y regiones. Y sabiendo que no pueden llegar a todos por la palabra, esos herejes tratan de difundir sus errores por medio de libros que combaten la fe católica, y por medio de obritas de apariencia piadosa, para engañar las almas de los sencillos.
Por eso, el Concilio de Trento juzgó conveniente, con el fin de remediar tan gran mal, dar un catecismo para la instrucción del pueblo cristiano; catecismo publicado con la autoridad del mismo Concilio, y que diese a los que han recibido el cargo de enseñar, la regla de exponer la fe y de instruir al pueblo fiel en todos los deberes de la religión. Con esto, el Concilio no se propone explicar minuciosamente todos los dogmas de la fe cristiana, sino sólo exponer a los párrocos aquellas cosas que pudieran ayudarles en la enseñanza de esta misma fe.

“Catecismo Romano comentado” por el P. Alfonso Mª Pubianas, O. S. B. monje de Montserrat. Editorial Litúrgica Española S. A., Barcelona, 1926.
Introducción al Catecismo Romano.
Quienes fueron sus autores.
Concilios y Sumos Pontífices que lo han recomendado.
Encomios tributados al Catecismo Romano.
Frutos que se consiguen con el estudio de éste Catecismo.
Preliminares
De la necesidad, autoridad y deberes de los Pastores de la Iglesia, y de las partes principales de la doctrina cristiana. 1. Necesidad de la divina revelación para el conocimiento de la mayor parte de las verdades del orden sobrenatural.
II. Por qué medio se alcanza el don maravilloso de, la fe. III. Cristo enseñó la fe, que después propagaron los Apóstoles y sus sucesores. IV. Cómo deben recibirse las palabras de los Pastores de la Iglesia. V. Es necesaria la predicación de la palabra divina. VI. Las herejías se han propagado por muchísimas provincias. VII. De qué manera se han propagado los errores.
VIII. Por qué mandó el Concilio Tridentino que se publicase este Catecismo.
IX. Autoridad y fin ele este Catecismo. X. De lo que trata este Catecismo. XI. A qué debe atenderse en la instrucción del pueblo cristiano. XXII. En donde está contenida la doctrina que ha de enseñarse al pueblo cristiano. XXIII. Partes de que consta este Catecismo. XIV. Cómo ha de distribuirse la doctrina del catecismo para cada una de las Dominicas. XV. Por qué empieza el Catecismo por la explicación del Símbolo. XVI. Qué se entiende por la palabra fe. XVII. Causas que hicieron necesaria la institución del Símbolo.
Parte primera:
De los doce artículos del Símbolo:
Del primer artículo del Símbolo: Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del Cielo y de la Tierra.
Del segundo artículo del Símbolo: Y en Jesucristo, su único Hijo, Señor nuestro.
Del tercer artículo del Símbolo: Que fué concebido por obra del Espíritu Santo, y nació de María Virgen.
Cristo nació de María Virgen sobre el orden de la naturaleza.
Del cuarto artículo del Símbolo: Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fué crucificado, muerto y sepultado.
Del quinto artículo del Símbolo: Bajó a los infiernos, y resucitó al tercer día de entre los muertos.
Del sexto artículo del Símbolo: Subió a los cielos, y está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso.
Del séptimo artículo del Símbolo: De allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Del octavo artículo del Símbolo: Creo en el Espíritu Santo.
Del noveno artículo del Símbolo: Creo en la Santa Iglesia Católica, la Comunión de los Santos.
Capítulo IV: del Sacramento de la Eucaristía
I. Con cuánta reverencia deben los fieles tratar este Sacramento, y con cuánta diligencia deben explicarlo los Pastores. II. Por qué y cuándo fue instituido este Sacramento de la Eucaristía. III. Por qué este Sacramento se llama Eucaristía. IV. Por qué se llama Comunión y Sacramento de Paz y de Caridad. V. Por qué este Sacramento se llama Viático y Cena.
VI. No se puede hacer ni recibir la Eucaristía sino en ayuno natural. VII. La Eucaristía es verdadero Sacramento. VIII. En la Eucaristía hay muchas cosas a las cuales conviene el nombre de Sacramento. IX. Cómo se diferencia la Eucaristía de los de más Sacramentos. X. Las dos materias de la Eucaristía, no hacen dos Sacramentos. XI. Qué cosas se significan por este Sacramento. XII. Cuál es la materia de este Sacramento, y qué pan, puede consagrarse. XIII. Es conveniente que el pan de que se hace la Eucaristía sea ácimo.
XIV. El pan ácimo no es absolutamente necesario para la Eucaristía. XV. Cuál es la otra materia para la consagración de la Sangre del Señor. XVI. El vino en el Sacramento se ha de mezclar con agua. XVII. Para, el valor del Sacramento no es necesaria el agua, y debe ser muy poca. XVIII. Varias significaciones que tienen el pan y vino en el Sacramento. XIX. Cuál es la forma de la consagración del pan. XX. Las palabras que preceden a la forma, aunque deben pronunciarse, no son necesarias. XXI. Cuál es la forma de la consagración del Cáliz. XXII. Pruébase que es esta la verdadera forma de la consagración. XXIII. Explicase la forma de la consagración del Cáliz. XXIV. Por qué en la consagración de la Sangre se hace mención especialmente de la muerte. XXV. No conviene gobernarse en este Sacramento por lo que perciben los sentidos. XXVI. De las maravillas que se obran en virtud de la consagración.
XXVII. En la Eucaristía está ciertamente el Cuerpo de Cristo que nació de Santa María Virgen.
XXVIII. Pruébese lo mismo con otros textos de la Escritura. XXIX. Cómo conoceremos la doctrina de la Iglesia con respecto al sentido de las Escrituras y a la verdad del Cuerpo del Señor en la Eucaristía. XXX. Cuántas veces la opinión contraria ha sido condenada por la Iglesia en los Concilios. XXXI. Cómo esta verdad está contenida en el Símbolo. XXXII. Muéstrase cuánta es la dignidad de la Iglesia militante por la majestad de este misterio. XXXIII. En este Sacramento están las dos naturalezas divina y humana. XXXIV. La sangre, alma y divinidad no están en la Eucaristía del mismo modo que el Cuerpo de Cristo. XXXV. Por qué se hacen dos consagraciones separadas. XXXVI. Que todo Cristo está en cualquier partícula de ambas especies. XXXVII. Después de la consagración, no queda substancia alguna de pan ni de vino. XXXVIII. La transubstanciación aprobada por los Concilios, está fundada en las Escrituras.
XXXIX. Los Santos Padres enseñaron lo mismo. XL. Por qué razón la Eucaristía se llama pan aun después de la consagración. XLI. Cómo se hace tan maravillosa conversión de substancias. XLII. Muy propiamente se (dió a esta conversión el nombre de TRANSUNSTANCIACIÓN. XLIII. Este Sacramento ha de ser creído con piedad y no escudriñado con curiosidad. XLIV. Cristo está en la Eucaristía a manera de substancia y no ocupa lugar. XLV. En el Sacramento están los accidentes sin substancia. XLVI. Por qué quiso el Señor darnos su Cuerpo y Sangre bajo las especies de pan y vino. XLVII. De los inmensos frutos y utilidades de este gran Sacramento. XLVIII. La Eucaristía causa en el alma, de modo más excelente los provechos que el pan y el vino en el cuerpo.
XLIX. Cómo se da la gracia por este Sacramento. L. No da vida este Sacramento al que le recibe indignamente.
LI. Cómo se fortalece y crece el alma con este divino manjar. LII. Por la Eucaristía se perdonan los pecados veniales. LIII. Este Sacramento preserva de culpas venideras. LIV. Este Sacramento nos abre la entrada de la eterna gloria. LV. De tres modos que hay de comulgar.
LVI. Cómo deben disponerse las almas para recibir la sagrada comunión. LVII. De varios modos de preparación para comulgar. LIX. Todos deben comulgar a lo menos una vez al año.
LX. Cuántas veces y en qué tiempos ha de comulgarse.
LXI. Antiguamente fué muy frecuente la Comunión en la Iglesia. LXII. A los niños sin uso de razón no ha de darse la Eucaristía. LXIII. En qué edad se dará la comunión a los niños. LXIV. A los faltos de juicio se puede dar alguna vez. LXV. A los legos no puede darse la Comunión en ambas especies.
LXVI. Por qué razones fué esto decretado por la Iglesia. LXVII. El Sacerdote es Ministro propio de este Sacramento. LXVIII. Puede la Eucaristía ser consagrada y administrada por malos sacerdotes. LXIX. La Eucaristía es el sacrificio peculiar del Nuevo Testamento, y aceptísimo a Dios. LXX. Por qué causas instituyó el Señor la Euearistía.
LXXI. En qué se diferencia el Sacramento del Sacrificio. LXXII. Cuándo se instituyó este Sacrificio. LXXIII. El Sacrificio no puede ofrecerse sino a sólo Dios. LXXIV: En donde se nos enseña la doctrina del Sacrificio y Sacerdocio de la nueva Ley. LXXV. De las figuras y profecías antiguas de la Eucaristía. LXXVI. El Sacrificio de la Misa es el mismo que el de la cruz. LXXVII. También es uno mismo el Sacerdote.
LXXVIII. La Misa es Sacrificio de alabanza y de propiciación. LXXIX. La Misa aprovecha a los vivos y difuntos. LXXX. Ninguna, Misa, celebrada según el uso común de la Iglesia, puede llamarse privada. LXXXI. De la utilidad de las ceremonias de la Misa.
Catecismo Mayor de San Pío X. Promulgado bajo el pontificado de Su Santidad San Pío X.
Otros Catecismos:
Catecismo de la Santa Misa. ¿Qué es la Santa Misa? ¿Qué ocurre en ella? ¿Qué significado tiene? ¿Por quién y a quién se ofrece la Santa Misa? Cuáles son sus elementos litúrgicos y porqué son como son.
Catecismo de la Suma Teológica. Por Tomás Pègues O.P. Catecismo que explica, en forma de preguntas y respuestas, la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.
Catecismo sobre el Modernismo según la Encíclica "Pascendi" de San Pío X. Por J. B. Lemius.
Catecismo de la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo. Por el R.P. Philippe, C.S.S.R.
Santos Padres:
Conmonitorio. Apuntes para conocer la Fe verdadera. San Vicente de Lerins, Padre de la Iglesia. Este pequeño libro, lleno de vigor y ciencia, ha atraído la atención de los estudiosos sobre todo a partir del s. XVI, y sus afirmaciones han sido muy tenidas en cuenta en momentos de confusión doctrinal, desde las polémicas entre protestantes y católicos del s. XVII hasta la crisis modernista, porque en él se encuentra un excelente testimonio cristiano y respuesta ante los riesgos de escepticismo y de relativismo teológico. En efecto, los temas claves del tratado son: fidelidad a la Tradición y progreso dogmático.