VI. No se puede hacer ni recibir la Eucaristía sino en ayuno natural. —398. Más no por eso sea lícito hacer o recibir la Eucaristía después de haber tomado alguna cosa de comida o bebida. Porque la santa costumbre introducida por los Apóstoles, según lo afirman escritores antiguos, y perpetuamente retenida y observada en la Iglesia, es que sólo se reciba por los que están en ayunas. (1)

VII. La Eucaristía es verdadero Sacramento. —399. Explicada ya la naturaleza y propiedad del nombre, se ha de enseñar que la Eucaristía es verdadero Sacramento, y uno de los siete que siem­pre ha adorado y venerado religiosamente la Santa Iglesia. Porque cuando se hace la consagración del Cáliz se llama misterio de fe. Además de esto, omitiendo casi infinitos testimonios de escritores sagrados que en todos tiempos fueron de sentir que debía contarse la Eucaristía por: uno de los siete sacramentos, la misma razón naturaleza del Sacramento demuestra esta verdad. Porque en él hay señales exteriores y sensibles, significa tam­bién la gracia y virtud para causarla, y que Cris­to la instituyera no nos dejan motivo de dudarlo ni los Evangelistas (2), ni el Apóstol. Concurriendo, pues, todas estas cosas para, confirmar la verdad de este Sacramento, es claro que no son nece­sarias otras pruebas, 

VIII. En la Eucaristía hay muchas cosas a las cuales conviene el nombre de Sacramento. -400. Pero deben observar con cuidado los Pastores que hay muchas cosas en este misterio a las cuales los Escritores sagrados dieron alguna vez el nom ­ bre de Sacramento. Porque unas veces llamaron Sacramento a la consagración y percepción, y otras muchas también al mismo Cuerpo y Sangre del Señor contenidos en la Eucaristía. Así dice San Agustín: "Este Sacramento consta de dos cosas que son la especie visible de los elementos, y la carne y sangre invisible del mismo Señor nues­tro Jesucristo", al modo que decimos también que ha de ser adorado este Sacramento, entendiendo el Cuerpo y Sangre del Señor. Pero es manifiesto que todas estas cosas impropiamente se llaman Sacramento. A las especies de pan y vino conviene con propiedad y verdad este nombre. 

IX. Cómo se diferencia la Eucaristía de los de más Sacramentos. —401. Cuán diferente sea este Sacramento de los demás, fácilmente se puede co­nocer. Porque los demás Sacramentos se hacen cuando usamos de la materia, esto es, cuando los administramos a alguno, como el Sacramento del Bautismo, entonces tiene el ser de Sacramento cuando efectivamente se echa a alguno el agua. Mas para hacer enteramente el Sacramento de la Eucaristía, basta la consagración (3), y aunque se guarde en el Sagrario, no deja de ser Verdadero Sacramento.
402. Además, cuando se hacen los otros Sacra­mentos, no se muda la materia o elemento en otra substancia; porque el agua en el Bautismo o el Crisma en la Confirmación, agua y Crisma se quedan cuando estos Sacramentos se administran, pero en la Eucaristía lo que antes de la consagra­ción era pan y vino, después de Consagrado es verdaderamente substancia del Cuerpo y Sangre de Cristo.

 X. Las dos materias de la Eucaristía, no hacen dos Sacramentos. —403. Mas aunque sean dos los elementos de que se compone enteramente el Sa­cramento de la Eucaristía, que son el pan y el vino, con todo no son dos los Sacramentos, sino uno solo, como lo confesamos instruidos por la autoridad de la Iglesia. De otra manera no serían siete los Sacramentos, según nos lo enseña la perpetua tradición, y lo definieron los Conci­lios de Letrán, Florencia y Tridentino. Porque co­mo se hace un cuerpo místico por la gracia de este Sacramento, para que el mismo Sacramento co­rresponda a lo que obra, conviene que sea uno, y uno a la verdad, no porque lo sea indivisiblemen­te, sino porque significa una sola cosa. Porque así como la comida y bebida, aunque sean cosas diversas, sólo se toman para una, que es reparar las fuerzas del cuerpo, así también fué muy conforme que las dos diversas especies del Sacramento, las cuales significan el alimento espiritual con el que se mantienen y recrean las almas, correspondiesen a las otras dos de la comida y bebida que sustentan el cuerpo. Por esto dijo el Señor: "Mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente bebida" (4). Pero debe explicarse con cuidado qué es lo que significa el Sacramento de la Eucaristía, para que los fieles viendo con los ojos del cuerpo los sagrados misterios, alimen­ten su alma con la contemplación de las cosas di­vinas. 

XI. Qué cosas se significan por este Sacramento. —404. Tres con las cosas que se significan por este Sacramento. La primera, la pasión de Cristo Señor nuestro ya pasada, pues el mismo Señor dijo: "Haced esto en memoria de mi" (5). Y el Apóstol nos dice: "Cuantas veces comiereis este pan y bebiereis este Cáliz, anunciaréis la muerte del Señor, hasta que venga" (6).
405. La segunda es la gracia divina que se da de presente en este Sacramento, para mantener y sustentar el alma. Porque así como por el Bau­tismo somos reengendrados a nueva vida, y fortalecidos con la Confirmación para poder resistir al demonio y confesar a cara descubierta el nombre de Cristo, así somos mantenidos y alimentados por el Sacramento de la Eucaristía.
406. La tercera es la que anuncia para lo venidero la gloria y suavidad eterna que por prome­sa de Dios recibiremos en la patria celestial. Estas tres cosas, que sin duda se distinguen entre sí por la diversidad de los tiempos pasado, presente y venidero, se declaran tan perfectamente en estos sagrados misterios, que todo el Sacramento, si bien consta de diversas especies, se ordena a significar cada una de ellas, como si estuviera des-tinada a significar una sola.

XII. Cuál es la materia de este Sacramento, y qué pan, puede consagrarse. —407. Pero lo primero que deben conocer los Pastores es cuál sea la materia de este Sacramento, así para que ellos puedan consagrarla legítimamente, como para que enseñen a los fieles su significado, y se inflamen en amor y deseo de la cosa significada. Dos son, pues, las materias de este Sacramento: la una el pan de trigo (7), de que se tratará primeramente; de la otra se hablará después. Porque como enseñan los Evangelistas San Mateo, San Marcos y San Lucas, Cristo Señor nuestro tomó el pan en sus manos, lo bendijo y partió diciendo: "Este es mi Cuerpo". En San Juan el mismo Señor se llamó pan a sí mismo, diciendo: "Yo soy pan vivo que bajé del cielo". Mas como hay muchos géneros de pan, o por diferenciarse en la materia, porque uno es de trigo, otro de cebada y otros de otras semillas, o por ser de distintas calidades, porque a uno po­nen levadura y otro hacen sin ella, por lo que per­tenece a lo primero, muestran las palabras del Salvador que el pan debe ser hecho de trigo. Porque en el modo ordinario de hablar, cuando absolutamente se dice pan, es claro que se entiende pan de trigo. Y esto también se declara por la figura del Testamento antiguo, pues estaba mandado por el Señor (8) que los panes de la proposición, que significaban este Sacramento, se hiciesen de la flor de la harina.

XIII. Es conveniente que el pan de que se hace la Eucaristía sea ácimo. —408. Así como ningún pan sino el de trigo debe tenerse por materia vá ­ lida de este Sacramento (porque así lo enseña la tradición Apostólica, y lo confirma la autoridad de la Iglesia), así también entendemos por lo que hizo el Señor, que debe ser ácimo. Porque él hizo e instituyó este Sacramento el primer día de los ácimos (9) en el cual no era lícito (10) a los judíos tener en casa pan con levadura.
409. Y si objetare alguno la autoridad de San Juan Evangelista, quien dice que todas estas cosas fueron hechas antes del día solemne de Pascua, fácilmente se puede deshacer este reparo. Porque el día que los demás Evangelistas llamaron el pri­mero de los ácimos, por cuanto las, solemnidades de los ácimos empezaban el jueves al anochecer, en el cual tiempo celebró la Pascua nuestro Salvador, a ese mismo día llamó San Juan día antes de la Pascua, por haber juzgado que debía señalarse principalmente ese día por su espacio na­tural, que empezó al salir el sol. Y por esto San Crisóstomo entiende también por el primer día de los ácimos aquel en cuya tarde debían los áci­mos comerse. Y a más de esto cuán conveniente sea la consagración del pan sin levadura a la in­tegridad y limpieza del alma con que deben los fieles llegar a este Sacramento, el Apóstol lo señala cuando dice: "Echad fuera la levadura an­tigua, para que seáis una masa nueva, como que sois panes sin levadura. Porque Jesucristo, que es nuestro Cordero pascual, ha sido inmolado. Por tanto, celebremos la fiesta, no con levadura antigua, ni con levadura de malicia y de corrupción, sino con los panes ácimos de la sinceridad y de la verdad" (11).

Notas y comentarios:

(1) Para comulgar, hay que guardar el ayuno natu­ral, excepto en peligro de muerte o para impedir que sea profanado el Santísimo Sacramento. El Código de Dere­cho canónico nada dice de la comunión pascual que co­múnmente los autores exceptuaban de la ley del ayuno tratándose de enfermos que no estaban obligados a guardar cama y que no podían observarlo sin grave incomodi­dad. Los enfermos que hace ya un mes qué guardan cama sin esperanza cierta de pronto restablecimiento, pueden comulgar, según consejo del confesor, una o dos veces por semana, aunque hayan tomado antes medicina o algún alimento líquido. El Código no distingue entre los que tienen oratorio en casa y los que no lo tienen, como hacía la antigua disciplina. Nada dice tampoco de los enfermos que pueden salir de casa; lo que respecto de ellos se resuelva, depende del sentido que se dé a la frase usada por el Código: iam a menee decumbunt; si significa estrictamente guardar cama, es ciare que no quedan comprendidos los que pueden salir de caza; pero si significa estar enfermos, prescindiendo de si guardan cama, pueden estar en una silla o andar por la calle, entonces quedan incluidos en este canon todos los enfer­mos.

(2) Mientras estaban cenando, tomó Jesús el pan, y lo bendijo, y partió, y dióselo a sus discípulos, diciendo: Tomad, y comed: este es mi cuerpo". Mateo, XXVI, 26. "Durante la mesa, tomó Jesús pan: y bendiciéndolo lo partió, y dióselo, y les dijo: Tromad, este es mi cuerpo". Marc., XIV, 22. "Después de acabada la cena, temó el pan, dió de nuevo gracias, lo partió, y dióselo diciendo: Este es mi cuerpo, el cual se da por vosotros: haced esto en memoria mía". Luc., XXII, I9. "Tomó el pan, y dando gracias, lo partió, y dijo: Tomad, y comed: Este es mi cuerpo, que por vosotros será entregado: haced esto en memoria mía. Y de la misma manera el cáliz; después de haber cenado, diciendo: Este cáliz es el nuevo testamento en mi sangre: haced esto cuantas veces lo bebiereis, en memoria mía". I, Corint., XI, 24, 25.

(3) "Es común por cierto a la Santísima Eucaristía con los demás Sacramentos, ser símbolo o significación de una cosa sagrada, y forma o señal visible de la grada invisible; no obstante se halla en él la excelencia y sin, gularidad de que los demás Sacramentos entonces comienzan a tener la eficacia cuando alguno usa de ellos; mas en la Eucaristía existe el mismo Autor de la santidad antes de comunicarse, pues aun no habían recibido los Apóstoles la Eucaristía de mano del Señor, cuando él mismo afirmó con toda verdad, que lo que les daba era su cuerpo. Y siempre ha existido en la Iglesia de Dios esta fe, de que inmediatamente después de la consagra­ción, existe bajo las especies de pan y vino el verdadero cuerpo de nuestro Señor, y su verdadera sangre, junta-mente con su alma y divinidad. El cuerpo por cierto bajo la especie de pan, y la sangre bajo la especie de vino, en virtud de las palabras ; mas el mismo cuerpo bajo la especie de vino, y la sangre bajo la de pan, y el alma bajo las dos, en fuerza de aquella natural conexión y concomitancia, por la que están unidas entre sí las partes de nuestro Señor Jesucristo, que ya resucitó de en­tre los muertos para no volver a morir ; y la divinidad por aquella su admirable unión hipostática con el cuerpo y- con el alma. Por esta causa es certísimo que se contiene tanto bajo cada una de las dos especies, como bajo de ambas juntas; pues existe Cristo todo y entero bajo las especies de pan, y bajo cualquiera parte de esta espede: y todo también existe bajo la especie de vino y de sus partes". Cap. III, ses. XIII, Cene. Trident. Celebrada el día 11 de octubre 1551.

(4) "Caro mea vere est cibus, et Sanguis meus vere est potus". Joan, VI, 56.

(5) "Hoc facite in meam commemorationem". Luc., XXII, 19.

(6) "Quotiescumque manducabais panem hunc, et Calicem bibetis, mortem. Domini annuntiabitis, dones veniat". I, Corint., XI, 26.

(7) "Con el ácimo o pan fermentado de trigo, verda­deramente se confecciona el Cuerpo de Cristo; y los sa­cerdotes , deben confeccionar el Cuerpo del Señor en uno de esos dos panes, cada uno según el rito de su Iglesia, ya occidental u oriental". Ex decret. pro Gratis. Conc. Florent. " La materia de la Eucaristía es el pan de trigo". Ex decret. pro Armeniis. Publicado el día 22 de noviem­bre de 1439.
"En lo relativo a la Eucaristía, así daréis gracias: primeramente del cáliz: Dámoste gracias, Padre nuestro, por la santa vid de David tu servidor, que nos indicaste por Jesús tu Hijo ; gloria a ti en los siglos". Ex doct. Duedec. Apost. Escrita durante los años 80-90. En la Apo­logía del mártir San Justino escrita entre los años 150-155, leemos lo que sigue: "Después el que preside lleva a los hermanos el pan, y la bebida de agua y vino; los cuales recibidos da alabanza y gloria al Padre del universo en nombre del Hijo y del Espíritu Santo, y lar­gamente da gracias por los dones recibidos de él. Des­pués que termina las preces y acción de gracias, y todo el pueblo ha aclamado; aquellos que entre nosotros se llaman diáconos distribuyen el pan, vino y agua a cada uno de los presentes y también llevan a los ausentes". "¿Quién más sacerdote del Dios supremo que nuestro Señor Jesucristo, el cual ofreció sacrificio a Dios Padre, y ofreció aquel mismo que había ofrecido Melquisedec, esto es el pan y vino, a saber su cuerpo y sangre? Ex Sanct. Cypriano, epist. 63. "Así como Melquisedec que era sacerdote de los gentiles jamás se ve que haya ejecutado sacrificios corporales, sino solamente vino y pan, así en verdad primeramente nuestro Señor y Salvador y des­pués los sacerdotes que partiendo de él han ido a todos os pueblos, ejerciendo un cargo espiritual según las san­ciones eclesiásticas, con el vino y el pan representan los misterios de su cuerpo y sangre saludable, cuyos mis­terios en verdad Melquisedec tanto antes había conocido por el Espíritu divino, y había usado con las imágenes de cosas futuras." Ex S. Euseb. Caesarien. Demonstr. Evang. n. 3. "Tomó Jesús Señor nuestro en las manos vino en el principio y pan, le bendijo, signó y santificó en nombre del Padre, y en el nombre del Espíritu, le partió y distribuyó a sus discípulos menudamente siendo propicia su bondad; al pan llamó su cuerpo vivo, y le llenó de si mismo y del Espíritu; y extendiendo la mano dió pan a los que con su diestra había santificado: "Re cibid, comed todos de esto que ha santificado mi pala bra. " Lo que ahora os he dado, no penséis que es pan, tomad, comed de este pan, ni piséis mis migas; lo que he llamado mi cuerpo, lo es en verdad. Una partícula de sus migas puede santificar a mil millones, y es suficiente para dar la vida a todos los que la comen. Tomad, comed con fe, nada dudando, porque éste es mi cuerpo y quien le come con fe, come con él, el fuego y el espí­ritu; si alguno le come dudando, se convierte para él en simple pan, mas quien come con fe el pan santificado con mi nombre, si es puro, se conserva, si pecador, s perdonado. Mas quien le desprecia, o injuria, tenga por cierto que desprecia al Hijo, el cual le llamó y realmente le hizo su cuerpo." Ex S. Ephraem. Sermones in hebdomada sancta. n. 4. Vivió por los años 306-373.
"Verás a los levitas llevando los panes y el cáliz del vino, depositándoles en la mesa. Y mientras las preces e invocaciones aun no están terminadas, nada sino pan y vino se halla. Mas después que las excelentes y admira­bles preces hayan sido terminadas, entonces el pan se hace cuerpo, y el cáliz la sangre de Nuestro Señor Jesucristo." Ex S. Athanasio. Fragmentum apud Eutychum. Vivió S. Atanasio por los años 295-373.
"Así como el pan y vino de la Eucaristía antes de la invocación santa de la adorable Trinidad era puro pan y vino, y terminada la invocación, el pan se hace Cuerpo de Cristo y el vino Sangre de Cristo ; así los mismos manjares pertenecientes a la pompa de Satanás, siendo por su naturaleza puros y comunes manjares, con la invocación de los demonios se vuelven profanos y desprecia­bles."Ex S. Cyrillo Hierosol. Mystagogica I.
"El pan de nuevo es pan en el principio de la comunión; mas luego que el misterio le haya sacrificado, se dice y hace Cuerpo de Cristo. "Ex S. Gregorio Nysseno. Oratio in diem luminum. Vivió S. Gregorio Niseno por los años 335-394.
"Antes de ser consagrado, es pan mas luego que se añaden las palabras de Cristo, queda Cuerpo de Cristo." Ex S. Ambrosio. De Sacramentis. n. 23.
"Debéis saber lo que habéis recibido, lo que habéis de recibir, y qué es lo que cada día debáis recibir. Aquel pan que véis en el altar, santificado por la palabra de Dios, es el Cuerpo de Cristo." Ex S. Augustino Sermo 227. Vivió S. Agustín por los años 354-430.
"Lo que véis, es pan y cáliz, lo cual también os demuestran vuestros ojos; pero lo que os enseña vuestra fe, es que el pan es Cuerpo de Cristo, y el cáliz la sangre de Cristo. " Ex S. Augustino. Sermo 227.
"Cuando se ponen en los sagrados altares las criaturas que han de ser bendecidas con palabras celestiales, antes que sean consagradas con la invocación del santo nombre, hay allí la sustancia del pan y del vino, mas después de las palabras, el Cuerpo de Cristo y la sangre de Cristo. ¿Qué tiene de admirable el que quien pudo crear con la palabra, pueda con la palabra convertir lo creado." Ex S. Caesario Arelat. Hom. 5. De pashate.

(8) "Recibirás también harina floreada y harás cocer doce panes hechos de ella, que tendrán cada uno dos décimas de un efi. De los cuales colocarás seis en un lado y seis en otro ante el Señor, sobre la mesa limpí­sima." Levitico XXIV, 5, 6.

(9) "El primer día, pues, de los Acimos en que sa­crificaban el cordero pascual, dícenle sus discípulos: ¿A dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de la Pascua?" Marc. XIV, 12.
"Llegó entretanto el día de los Ácimos, en el cual era necesario sacrificar el cordero pascual." Luc. XXII, 7.

(10) "Durante siete días no se hallará levadura en vuestras casas. Quien comiere pan con levadura, ora sea extranjero, ora sea natural del país, será borrada su alma del censo de Israel. Nada habéis de comer con levadura: usaréis de pan ácimo en todas vuestra casas. " Exod. XII, 19, 20.

(11) "Expurgate vetus fermentum, ut sitis nova cons pernio, sicut estis azymi. Etenim Pascha nostrum immolatus est Christus. Itaque epulemur, non in fermento veteri, neque in fermento malitiae et nequitiae, sed in azymis sinceritatis et veritatis." I, Corint., V, 7, 8.