Carta a los amigos y benefactores N°51

¿Por qué la visita del Santo Padre a Francia ha provocado semejante escándalo? No era la primera vez que Juan Pablo II visitaba a la hija mayor de la Iglesia, pero sí fue la primera vez que la francmasonería y sus satélites se han opuesto abiertamente, pretendiendo preparar la "malvenida" (sic) al Papa.

¿Por qué? Porque el motivo de ese viaje era la conmemoración de los mil quinientos años del bautismo de Francia: en Navidad de 496 el rey Clodoveo y una parte de sus soldados se hacía bautizar. Y con el rey, el reino en cuanto institución se hacía católico.

Celebrar ese aniversario era recordar todo un pasado, un glorioso pasado de cristiandad al cual tienen horror la revolución y sus secuaces. Para ellos, Francia sólo comenzó su existencia cuando perdió a su rey, a su religión y a su Dios. Dos siglos de trabajo encarnizado para arrancar a Nuestro Señor su cetro, para erradicar la sociedad cristiana —o lo que de ella queda— no han bastado: este aniversario les parecía despertar "viejos espectros", de allí la reacción relativamente violenta de la «Contra Iglesia», que es así como ella misma se autodenomina(1).

Ciertamente su acción es hoy más discreta, pero no es menos eficaz que en el pasado. Habiendo infiltrado a la Iglesia católica, continúa tanto desde el exterior como desde su interior su trabajo de zapa y de destrucción de nuestra santa religión.
No exageramos. Aquí tenemos algunas noticias del Este, donde se la ve en acción aprovechando la palanca del ecumenismo para continuar la obra de demolición empezada por el comunismo.

«Los nuncios apostólicos en todos los países llamados ortodoxos han recibido órdenes de forzar a los institutos religiosos y de vida consagrada, a las diócesis, los movimientos, etc... a cesar toda actividad ministerial. Están sobre todo en la mira la Compañía de Jesús, los domínicos, los franciscanos y algunos movimientos de laicos que han estado particularmente activos, sobre todo en Rusia y en Ucrania.

Como deben saberlo, la KGB ha infiltrado algunos medios de la jerarquía rusa. Ese hecho —que los otros ortodoxos han querido esconder para no poner trabas en el trabajo de recuperación de la Iglesia rusa— ahora ha sido confesado públicamente por el Patriarcado de Constantinopla, que quiere justificar así la desconfianza de los ortodoxos estonios hacia Moscú.

A causa de esta desconfianza, y por motivos de fe, millares de ortodoxos han pasado a la Iglesia católica oriental de Ucrania. El partido del Patriarcado de Moscú en Ucrania es el partido más importante del Patriarcado. Ahora bien, la Iglesia ortodoxa en Ucrania corre el riesgo de disolverse, dado que muy numerosos fieles —sobre todo en el oeste del país— han pasado a la Iglesia católica. Los fieles con su clero —diáconos, sacerdotes, monjes, etc...—abandonaban la Iglesia ortodoxa a la noche y al día siguiente amanecían católicos.

Tal situación no era para tranquilizar a los obispos del Patriarcado de Moscú. Además de eso, la francmasonería se mostró particularmente activa desde la "caída" del comunismo. Espantada ante la eventualidad de una fuerza unida de las dos Iglesias, la francmasonería hace lo imposible para:

-Conservar a las dos Iglesias separadas.
-Mantener debilitados los esfuerzos de la Iglesia rusa.
-Neutralizar las fuerzas misioneras de la Iglesia católica en los balcanes y los países bálticos.

En la hora actual las fuerzas masónicas han logrado presionar sobre Moscú a fin de que el Patriarca haga cesar toda actividad ministerial en Rusia y Ucrania. Los sacerdotes, obispos y religiosos no pueden ocuparse más que de los "católicos étnicos". Es así que los beneficiarios de las actividades de la Iglesia católica podrán ser únicamente los católicos de origen polaco o alemán. Soy testigo del elevado número de las vocaciones a la vida sacerdotal o religiosa en Rusia y Ucrania. Varias de estas vocaciones me han suplicado ayuda para entrar en la Iglesia católica.
Ahora las puertas están cerradas. Estoy lejos de ser un "fanático", pero estimo esto como el mayor escándalo de este siglo. La Iglesia de Cristo es misionera por naturaleza: si la Iglesia cesa su actividad misionera diría que ha perdido su razón de ser. Para mí... ¡es inexplicable!

Para estar seguro de que mi información oficial era cierta, hablé con el Provincial de una orden importante en Rusia. Este me confirmó lo que, por otra parte, yo ya sabía, esto es que "hasta que las relaciones entre la Santa Sede y Moscú no mejoren, las órdenes religiosas, las diócesis católicas, etc. en Rusia y Ucrania no pueden hacer nada". Ese Provincial me confió que no está de acuerdo con las órdenes que acaba de recibir, pero él y los otros superiores mayores han sido amenazados de destitución de su cargo si no obedecen a la orden formal de cesar toda actividad hasta nueva orden.
Actualmente Moscú hace la guerra a Roma porque se ha designado un "exarca" con rango archiepiscopal (administrador) para la ciudad de Kiev. Tan pronto designado por Roma, ese exarca se ve en la obligación de no hacer nada».


Otro ejemplo, quizás más escandaloso y que pone en evidencia cuán grave mal es el ecumenismo. Todos los obispos melquitas —salvo dos de ellos— han firmado (agosto de 1995) la siguiente profesión de fe:

1.-Creo todo lo que enseña la ortodoxia oriental.

2.-Estoy en comunión con el Obispo de Roma en los límites reconocidos por los Santos Padres del Oriente en el primer milenio y, antes de la separación, al primero de los obispos.

Los mismos obispos atribuyen como efecto de esta profesión de fe la abolición de la "ruptura eclesiástica uniata", apelada en el seno del Patriarcado de Antioquía en 1724... En resumen, esto significa que los uniatas han dejado de existir ¡y que han caído en el cisma ortodoxo! Más aún: no reconocen más como dogmas las decisiones infalibles de todos los concilios ecuménicos posteriores a 1054, sino solamente como simples opiniones teológicas.

¡Nuestras fuentes nos aseguran que estos obispos han sido discretamente invitados por el mismo Vaticano a realizar ese acto! El escándalo ya no tiene más límites: es Roma misma la que impulsa al cisma.

Tales acontecimientos, el relajamiento de la disciplina eclesiástica, las inverosímiles desviaciones litúrgicas —a menudo sacrílegas— empujan a sacerdotes, religiosos y religiosas cada vez más numerosos y en todas partes del mundo, aún en grupos, a acercarse a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Esperemos que el movimiento que se inicia irá incrementándose, y obligará finalmente a los destructores a reflexionar sobre lo que hacen. ¿Tienen fe todavía? Cuando vuelva el Hijo del Hombre, ¿encontrará todavía fe? se preguntaba ya Nuestro Señor hablando del fin de los tiempos.

Tales conmociones exigen de nosotros medios idóneos para protegernos, para hacer avanzar la causa de Dios; nos dirigimos hacia el Cielo y no encontramos nada mejor que lo que nos ofrece Dios. Sor Lucía nos relata las siguientes palabras de la Santísima Virgen durante las apariciones de 1917:

«Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado. A quien abrazare esa devoción, prometo la salvación; esas almas serán queridas por Dios, como flores colocadas por mí para adornar su trono».

A partir de otros textos se concluye que Dios ha depositado en las manos de la Santísima Virgen la paz del mundo entero. Estamos persuadidos que no se trata solamente de la paz de las armas... Parece también bastante claro que la consagración de Rusia al Corazón Inmaculado de María por el Papa tendrá grandes consecuencias no solamente políticas sino también —y sobre todo— espirituales, religiosas. Rusia se convertirá. Ahora bien: después de la euforia de 1989, ¡quién se atrevería todavía hoy a pretender que Rusia se ha convertido! Tenemos que insistir ante el cielo para que finalmente sus deseos estén cumplidos plenamente.

En cuanto a nosotros, queridos fieles, deseamos promover tanto como esté en nuestras posibilidades esa devoción, según el espíritu y la voluntad de Nuestro Señor mismo.
Como ya lo había hecho S.E. Monseñor Lefebvre, toda la Fraternidad irá a Fátima el 22 de agosto próximo para celebrar el octogésimo aniversario de las apariciones y renovar la expresión de nuestra buena voluntad.

Pongamos cuidado en prepararnos bien durante todo este año, viviendo más nuestra relación filial con nuestra Madre del Cielo, rezando el rosario en familia, ofreciendo algunos sacrificios con espíritu de reparación. En ese espíritu, ¿por qué no seguir la invitación del cielo a la devoción de los cinco primeros sábados? ¿No podríamos también hacer (o rehacer) nuestra consagración personal a la Santísima Virgen, según el método de San Luis María Grignon de Monfort, u otro que nos agradara más?

¡La majestad divina ha sido tan ofendida! ¡Si no hacemos penitencia pereceremos todos(2)! El deber de la satisfacción, de la expiación de los pecados —de los nuestros y de los de nuestros congéneres— es una verdad fundamental, cuyo recuerdo casi ha desaparecido de la vida y del lenguaje de los cristianos. Ciertamente Dios quiere recordárnoslo de manera bien dulce, estableciendo la devoción al Corazón Inmaculado de María.

Recemos por los sacerdotes, recemos mucho por los sacerdotes. Les confiamos los veintisiete nuevos, ingresados en este otoño (hemisferio norte): cinco —libaneses— en Flavigny, doce en Zaitzkofen y nueve en Estados Unidos, a los que hay que agregar los nueve jóvenes del Este que se han incorporado a nuestro pre-seminario de Jaidhof, en Austria, así como algunos hermanos postulantes.
A fin de asociar más a las familias a la obra de santificación de los sacerdotes, hemos lanzado una obra que nos interesa muchísimo: los hogares de Cristo Sacerdote. Las familias que lo deseen se consagrarán a Nuestro Señor Sacerdote, ofreciéndole toda su vida familiar, sus esfuerzos, sus penas y sus alegrías, por la santificación de los sacerdotes. Pueden dirigirse al Superior del Distrito para una más amplia información sobre esta magnífica obra.

Manifiestamente Dios continúa bendiciendo a la Fraternidad San Pío X, y ustedes, queridos benefactores, son el feliz instrumento. Que Nuestro Señor y Nuestra Señora les retribuyan al céntuplo en gracias y bendiciones que broten hasta la eternidad.

En la fiesta de Cristo Rey de 1996

†Mons. Bernard Fellay

Superior General



Notas:
(1) «No olvidemos que somos la Contra-Iglesia» Congreso Regional de la Masonería del Este de Francia (1911)
(2) Cfr. Lucas XIII, 3


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