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Queridos
amigos y benefactores:
Para
el mes del décimo aniversario de la muerte
del gran Arzobispo Lefebvre, tenemos el placer
de ofrecerles a ustedes, no sólo un retrato
de él (de Virginia) sino también
buenas nuevas de la Sociedad de San Pío
X, que él fundó; ésta permanece
firme frente a los esfuerzos de Roma de integrarla
en la Iglesia conciliar. Uno no puede nunca poner
su confianza en el hombre, como lo recordaba con
severidad en la carta del mes pasado, siguiendo
a Jeremías (XVII, 5-8).Pero puede y debe
poner su confianza en Dios, ante quien el Arzobispo
estará intercediendo por nosotros.
Aquí
está la serie de los acontecimientos. A
comienzos de diciembre del último año,
el cardenal Castrillón Hoyos, con un mandato
del Papa, de poner fin a los trece años
de "cisma" (según lo ve Roma!),
invitó al obispo Bernard Fellay, superior
de la SSPX, a Roma para ver al Papa. El 29 y 30
de Diciembre el Cardenal tuvo dos largas conversaciones
con el obispo Fellay, incluyendo un breve encuentro
con el Papa en el que fueron intercambiados saludos
para el Año nuevo y poco más. El
13 de Febrero, los dirigentes de la SSPX se reunieron
en Suiza para considerar las propuestas, aparentemente
generosas, del Cardenal y decidieron que Roma
debía liberar, primero, la Misa Tridentina
y declarar nula la "excomunión"
de 1988, de los cuatro obispos, antes de sentarse
a negociar el fin del "cisma" .
Unos
pocos día después el Obispo Fellay
comunicó esta decisión al Cardenal.
Pocas semanas después el Cardenal contestó
verbalmente (no por escrito !) a un sacerdote
de la SSPX en Roma que la Misa Tridentina no estaba
prohibida, pero que no se podía esperar
que Roma dijera esto en público (!); en
segundo lugar que el "levantamiento"
de la "excomunión" formaría
parte del acuerdo global para la reintegración
de la SSPX en la corriente principal de la Iglesia.
El
19 de Febrero, dos sacerdotes de la SSPX, enviados
por el Obispo Fellay, gentilmente pero con firmeza,
hicieron comprender al Cardenal lo que implicaba
lo dicho por la SSPX un mes antes: Que o bien
Roma liberaba la Misa Tridentina para todos los
sacerdotes o la SSPX ni siquiera comenzaría
a negociar. El Cardenal tiene fama de negociador
poderoso que consigue lo que quiere; y de diferentes
modos, desde el último verano, ha mostrado
con claridad que el Papa y él quieren conseguir
que la SSPX "vuelva a la Iglesia" (como
Roma lo ve ). Esto es por qué, él
no quiso aceptar que la Sociedad tomara tal posición
sobre la Misa de la vieja religión, odiada
por todos los conciliaristas; pero después
de tres horas y media de conversación tuvo
que aceptar que ésta es la pre-condición
de la Sociedad para cualesquiera negociaciones
ulteriores.
Uno
necesita desear que el Cardenal no esté
malintencionado. El portavoz del obispo Fellay,
en la reunión del 19 de febrero, comentaba
que en otras circunstancias normales, la lealtad
del Cardenal al Papa y su deseo de servirle, serían
conmovedores. El cardenal Castrillón Hoyos
desea seguramente llevar a la SSPX "de vuelta
a la Iglesia" y aún desea sinceramente
el bien para la Sociedad. Pero tan poco capta
él (o el Papa, en todo caso) lo que está
en juego, que nuestro representante tenía
la dificultad de no saber "en qué
lenguaje hablar con él". Era horrible,
dijo, ("effroyable" en francés),
darse cuenta cuán ignorantes pueden ser
los más encumbrados hombres de la Iglesia
de hoy en los temas esenciales de la verdadera
Fe!
Nosotros
recordamos las palabras, cuidadosamente medidas,
del Arzobispo Lefebvre poco antes de la "excomunión"
de junio de 1988 : " No pienso que podamos
decir que Roma no ha perdido la Fe". Además
de lo que él dijo más de una vez
después de la "excomunión",
a saber, que Roma habiendo dado con esto la prueba
final de su falta de voluntad o incapacidad para
guardar la Fe, entonces, desde ese momento en
adelante cualquier discusión con Roma,
no podía ser más ni canónica
ni jurídica, tendría que ser dogmática.
En otras palabras, el problema entre la SSPX y
Roma no era más una simple cuestión
legal, era una cuestión de doctrina básica
y debía ser manejada como tal. La reunión
del 19 de Febrero, en la que el Cardenal insistió
en meras tesis legales, muestra cuánta
razón tenía el Arzobispo. Al salir
de la reunión de tres horas y media, nuestro
representante dijo que estaba más convencido
que nunca de que la posición firme de la
Sociedad era la correcta. Pero, qué pocos
católicos pueden ver esto todavía
! La teología básica del conciliarismo,
esa sutil falsificación infernal del Catolicismo,
que emerge del Concilio Vaticano II, es el real
problema entre esta Roma y la Sociedad.
Sin
embargo, el Cardenal Castrillón no es un
hombre a quien se lo detenga fácilmente.
El 19 de Febrero dijo a nuestros sacerdotes que
cuatro nuevos miembros serían añadidos
a la Comisión Ecclesia Dei ( establecida
para tratar con los refugiados de 1988 del "Lefebvrismo"
) para preparar la nueva Comisión que reemplazará
a Ecclesia Dei tan pronto como (!) haya un acuerdo
con la SSPX. El 24 de Febrero estos cuatro nombres
fueron públicamente anunciados por Roma,
y son cabezas de los cuatro departamentos a los
que corresponderá intervenir en el acuerdo
entre Roma y la SSPX: cardenal Ratzinger (doctrina),
cardenal Medina (liturgia), arzobispo Herranz
(derecho canónico) y cardenal Billé
(primado de los obispos franceses).
Ahora,
éstos son cuatro eclesiásticos de
peso pesado, que han sido añadidos a la
otra Comisión de peso liviano; cabe tener
en cuenta el hecho de que estas importantes Congregaciones
o Dicasterios de la Curia romana rara vez incluyen
más de un cardenal. Pero si agregamos al
cardenal Castrillón, aquí serán
cuatro ! [cuatro cardenales y un obispo] . Hay
dos interpretaciones opuestas de esta decisión
no habitual.
O
bien, como dijo un periodista inglés, que
pretende tener contactos de alto nivel con la
Curia romana, estas cuatro celebridades han sido
añadidas a "Ecclesia Dei" para
poner un freno al cardenal Castrillón,
que se está moviendo hacia un acuerdo entre
Roma y la SSPX de modo demasiado rápido
para el gusto de la Roma conciliar, la que teme
que la SSPX actúe como un caballo troyano,
si le es permitido su reingreso dentro de los
muros de la Iglesia oficial. O, por el contrario,
como dijo el cardenal Castrillón a nuestros
dos sacerdotes el 19 de Febrero, estos hombres
poderosos han sido llevados a estas posiciones
para trabajar en el inminente acuerdo de Roma
con la SSPX. En este caso, la decisión
corresponde al expreso deseo del Cardenal de concluir
el acuerdo para Pascua !
Tal
apuro puede también corresponder al público
anuncio de Roma, del 26 de Febrero, de un Consistorio
extraordinario de cardenales que se celebraría
desde el 21 al 24 de Mayo de este año "para
analizar, entre otras cosas, el ministerio de
Pedro y la colegialidad episcopal". Un periódico
de Roma interpreta este anuncio como significando
que los cardenales estudiarán "el
papel y la primacía de Roma tanto como
el ministerio de los obispos unidos entre ellos
mismos y en comunión con el Pontífice".
En
inglés llano, los conciliaristas en Roma
están planeando, de acuerdo con el Vaticano
II, terminar con el Papa y reemplazarlo por un
comité de cardenales y/o de obispos. Pero
los conciliaristas son bien conscientes de que
para los católicos, aún dentro del
Nuevo Orden, esto resultaría el colmo.
Si añadido a todo lo demás que "el
espíritu del Vaticano II" les ha quitado,
los Católicos pierden también a
su Santo Padre, podrían buscar algún
refugio católico en el cual guarecerse
de la tormenta. A este punto, si no hubiera un
refugio tal, muchos podrían perder la ilusión
y sentirse obligados a aceptar incluso la destrucción
del Papado. Pero, si existiera todavía
un refugio como la SSPX, que se proclama a sí
misma fiel defensora del Papado católico
pasado de moda, entonces tales católicos
afligidos tendrían un lugar adonde ir,
y el número y la fuerza de la SSPX podría
crecer de modo alarmante.
¿Es
la extensión sin precedentes de la comisión
temporal Ecclesia Dei una prueba de que Roma quiere
atraer a la SSPX, o una prueba de que la quiere
alejar ? De cualquier manera, la historia aún
no ha terminado.
Si
el Cardenal tiene su pie sobre el acelerador,
entonces él tendrá que acercarse
con nuevas persuasiones para sacar a la SSPX de
su fortaleza tradicional; y nosotros debemos continuar
confiando en Dios y rogando al Arzobispo que la
Sociedad no retroceda ni vacile. Por otra parte,
si los colegas del Cardenal tienen su pie sobre
el freno, entonces Roma debe volver a su antigua
política de hace trece años, de
mantener a la SSPX en silencio, un silencio notablemente
roto por las recientes iniciativas del cardenal
Castrillón. En este caso, nosotros, clero
y laicado de la Sociedad debemos poseer nuestras
almas en la paciencia, y continuar practicando
con humildad y firmeza la Fe católica de
todos los tiempos. Pero si la calma vuelve, será,
por seguro y cierto, una cuestión de tiempo
antes que otro cardenal Castrillón vuelva
a ocuparse de la Sociedad ! El error romano no
puede dejar sola a la Verdad.
Inevitablemente
nuestros pensamientos vuelven al gran Arzobispo
Lefebvre. Hace diez años que murió
! Pero, como siempre lo supimos, él es
el maestro de Roma. Qué hombre de Dios!
Qué hombre ! No ha sido todavía
vindicado por ningún medio, pero por su
magnífica fidelidad a la Verdad, cuando
todos los demás la abandonaban, en una
locura colectiva que infectaba incluso a cardenales
y papas, él sostuvo firmemente la Verdad
católica para todas las generaciones futuras,
así pues, mañana o el día
siguiente, todos los católicos sin excepción
estarán profundamente agradecidos a él.
Y
nosotros lo hemos conocido antes que la mayoría.
Queridos lectores, ustedes y yo somos creaturas
felices ! Permítasenos solamente ser fieles
! Hagamos nuestras penitencias cuaresmales por
la fidelidad !
Muy
sinceramente vuestro en Cristo,
+Mons.
Richard Williamson
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