IMÁGENES
DE LA CRUCIFIXIÓN
Y EL DESCENDIMIENTO

Crucifixión, por Andrei Rublov, s. XV. Hay sufrimiento, hay entrega, hay súplica. Dolor y ofrecimiento generoso de María corredentora. San Juan le acompaña con la comprensión que da el amor o, mejor, la caridad. Debajo de la cruz, la cueva con el cráneo de Adán recibiendo la sangre redentora de Cristo, el nuevo Adán. Él nos entrega a su Madre por Madre nuestra.

Crucifixión, Picasso, 1930. Este es otro juego estético de Picasso, un pretexto más para su arte esencialmente lúdico. Hay burla y, por lo tanto, blasfemia. Es anterior al Guernica pero ya hay algo de ello aquí. Hay una especie de cara con anteojos oscuros que sonríe como un personaje de historietas. Una pequeña figura que recuerda al Quijote de la Mancha pretende hacer las veces de Longinos. Unas manos tiran dados sobre una especie de tambor. Hay trozos de miembros humanos por todas partes. El colorido es “tropical” y festivo. Otro pretexto para “hacer arte” y escandalizar a los católicos, y “quedar bien” con sus amigos del mundo y del dinero. No sería de extrañar que algún “católico” elogiara esta obra que él mismo no alcanza a “entender” y suponga solo para una elite de “iniciados” en estética.

Rubens, Descendimiento (Barroco). Poses en donde se muestra el sufrimiento de modo ostentoso y teatral. No sirve para una meditación elevada. Fácil de caer en el puro sentimentalismo, empuja a ello.

Graham Shuterland, 1946. Blasfemo. Burla feroz del descendimiento. Odio e incomprensión. Anhelo de destrucción.

Steve Hawley, 1988-90. Pintura acrílica, probablemente. Cristo traído a nuestros días pero trivializando y desacralizando el Sacrificio salvífico de Cristo representándolo como un hecho común, como lo que, de algún modo, le pasa a cualquiera.

1989-90, Anthony Caro. Burla esteticista.

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